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September 29, 2016 – 2:54 am

Yuniel Labacena
(JR)-Muchos consideraban revoltoso a Alejandro Sánchez Fernández en sus años de preuniversitario. Todo porque, como dirigente estudiantil y buen alumno, trató que sus compañeros fueran protagonistas de cuanta acción se realizaba en la escuela. …

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Nora Flavia a Camilo Egaña: “Yo era la trigueña. Había también una rubia que anda por Miami… Pello completó cinco, por eso de que estuvieran todas las razas”

Submitted by on September 19, 2016 – 7:13 pm

logo 2Emilio Ichikawa

Así la conoció Cuba entera, como la bailarina trigueña de Pello el Afrokán. El pasado domingo le dijo al periodista Camilo Egaña en una entrevista: “Yo era la trigueña. Había también una rubia que, según dicen, anda por Miami, pero no la he visto desde entonces. Después Pello completó cinco, por eso de que estuvieran todas las razas”. Cuenta que su trabajo en el arte empezó precisamente con El Afrokán: “Yo hice mi primer programa de cabaret en vivo con Pello y en mi casa se enteraron por la TV”.

De su salida de Cuba contó algo curioso: “En el 79 empezamos un grupo de bailarinas a ver como salíamos. Yo me enteré que a los presos políticos los estaban dejando salir y me presenté en una cárcel y le propuse a un preso que se casara conmigo, con Nora Flavia, y nos íbamos juntos. Cuando llegué aquí me fui a California por dos meses, pero me sentía muy sola. Incluso me enfermé un poco. Entonces vine a Miami y trabajé en Los Violines… bailé por 14 años, hasta que lo cerraron”.

Dijo que el cubano es “extremadamente cabaretero”. Evocó las noches en Tropicana, el rigor de los ensayos. “Todas las noches Tropicana se llenaba. Recuerdo el show Los romanos son así, cuando se escapó el león en plena función. Eran tres y se fue uno. Todo el mundo empezó a correr y yo me encaramé en una mata, Martha Estrada en otra…”

Según Nora la vida en el cabaret es dura, en los camerinos hay mucha competencia… “Pero al final los bailarines son como una familia. Nosotros terminábamos en Tropicana y a las 3 o las 4 de la mañana nos íbamos a otros cabarets, ya como espectadoras. Ensayábamos desde la mañana hasta la noche. Era agotador. Los ensayos generales eran de un día a otro; pero después la noche era de nosotras. Ya eso se acabó”.

En Miami Los Violines cerraron, y Nora Flavia volvió a encaminarse con su propio esfuerzo. Agradeció, eso sí, a sus buenos amigos; en particular a las familias Larios y Stefan. “Yo no he parado. No he parado nunca de trabajar”. Claro, no todo es trabajo porque Nora Flavia sigue bailando: “Yo sí salgo mucho. Salgo a bailar. Los wekenes son para bailar. Suelo ir a Hoy como Ayer, que creo el lugar más in de Miami”.

Nora mostró tener buen control: “Retirarse a tiempo es cosa de personas inteligentes”, dijo con seguridad. A la pregunta de qué hubiera hecho de haber permanecido en Cuba, precisó: “Me hubiera quedado en cabarets, pero detrás; como en maquillaje, por ejemplo, porque la coreografía no me gusta”.

El mundo descrito por Nora Flavia, según ella misma, parece haber terminado. Y no solo en Cuba: “En Las Vegas el público rota con los shows. En la Cuba que yo conocí no. Allá el público se quedaba aunque cambiaran los artistas”. De política no habló mucho, solo dijo que la revolución odiaba los cabarets, pero es algo natural porque “Fidel Castro odia hasta a él mismo… Aunque él fue a Tropicana algunas veces”. Nora es una mujer muy grande que se escapa a este tipo de prisiones mentales. Y concluyó: “Yo no pienso en Fidel Castro. De verdad”. (Publicado el 10 de junio de 2009, en www.echikawa.com)