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Las elecciones en España y la democracia cubana

Submitted by on December 23, 2015 – 12:51 pm

ariel-perez-lazo-GRANDEAriel Pérez Lazo

Las recientes elecciones españolas donde ningún partido logró mayoría absoluta, lo que obliga a establecer consultas y a erigir cierto consenso entre fuerzas políticas opuestas; así como las de Venezuela, donde la presencia de un código electoral diseñado para hacer perder a la oposición logró para esta una mayoría absoluta con el 60 % de los votos, pudiera tener cierta relevancia para destrabar la compleja red de intereses y opiniones alrededor del futuro político cubano.

La oposición siempre ha pedido la eliminación de las Comisiones de Candidaturas en la ley Electoral vigente en Cuba. Se trataría de una reforma que permita un balance de poderes en el país donde se puede identificar claramente dos entidades que comparten dicho poder en términos de la constitución de 1976: una Asamblea Nacional y el Partido Comunista, este último elevado al rango de poder supra-legislativo.

Pedir elecciones directas al Consejo de Estado (como lo han hecho Aurelio Alonso, Roberto Carcases y algún que otro opositor, yo mismo tiempo atrás) no es realmente tan importante para lograr la ansiada transición de régimen político, si se mantiene el control sobre las Comisiones de Candidatura por parte del gobierno. De hecho, mantener el sistema actual, parlamentario y no presidencialista, sería una ventaja a la hora de formar gobierno si la oposición no lograra mayoría-a menos que la regla de la elección del presidente por la Asamblea se realizara por el sistema de 50 % más uno de los votos, incluso en este último caso podría ser relevante, si el voto decisivo corresponde a la oposición. De manera que la oposición debe reclamar concretamente una fiscalización de las comisiones de candidatura, buscando democratizar el proceso de selección de candidatos; o su total eliminación. Esto último lo pedía el Proyecto Varela. Hace unos meses un grupo opositor pidió que en la nueva Ley Electoral propuesta para el 2016 por el gobierno se incluyera la libertad de proponer candidatos por diferentes partidos. Podría ser el programa que la  oposición necesita.

Ahora bien, un cambio que no implique reformar la constitución: ¿es un cambio de sistema? No. Es un cambio dentro del sistema (lo que no implica legitimarlo) y esto es lo que tiene posibilidades de ser pedido. Esto no implica lealtad al gobierno ni convertirse en “oposición leal”, nada similar pues el gobierno es diferente del Estado, más bien en oposición real dentro de la Asamblea Nacional, frenando las arbitrariedades que vengan del Partido Comunista pues tiene derecho a proponer la línea general de las legislación en materia económica, social y política (artículo V de la constitución), caso de los Lineamientos, aunque no tiene facultad específicamente para crear leyes, hasta que su inmenso poder pueda ser reducido al nivel de un partido más dentro del juego electoral pero esto requiere mayoría parlamentaria y acceso a los medios de comunicación.

Una de las frases que escuché de mi ex profesor Alexis Jardines en una de sus conferencias en la Florida International University es que la oposición necesita plantearse obtener el poder. No veo otra forma más sencilla de lograrlo que establecer una agenda de demandas concretas y accesibles que enfrente al gobierno contra su propio discurso de apego a la constitución y rechazo al cambio de régimen.

Se dirá que es oportunismo político y yo replicaría: ¿desde cuándo en la política se ha podido renunciar a aprovechar oportunidades?: lo otro es idealismo, utopismo, ajenos a la política real, tal como puede encontrarse en Mirabeau o el político de Ortega y Gasset o si se prefiere en las obras de Joseph de Maistre y Nikolai Berdiaiev.

El estado cubano es socialista, de lo que se trata es de lograr inicialmente que dicho Estado socialista deje de ser totalitario. Es el paso necesario en el camino al estado democrático. Pensar otra cosa es propio de un revolucionario, de los de todas las épocas que creen que un líder puede imponer su voluntad a la masa y forjarla, eso fueron el fascismo, el castrismo, el leninismo, el estalinismo. En el exilio y la oposición ya ni siquiera tenemos dichos líderes. Aprendamos a no seguir estos ejemplos no solamente en el fondo sino en la forma.