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Jorge Riopedre
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Empresarios y peloteros, al bate

Submitted by on December 24, 2015 – 11:17 pm

52417-caricaturas-gEmilio Ichikawa

Un grupo de 10 solventes empresarios cubanoamericanos publicó el domingo un sonado anuncio en el periódico The Miami Herald, revelando que habían visitado Cuba y comprobaron con sus propios ojos que existía una creciente libertad de comercio, que sin dudas animaba a los cubanos a “echar pa’lante” por el bien de ellos mismos y sus familias. A partir de esta experiencia, y de su indudable influencia en el sector cubanoamericano general, solicitaban un apoyo tácito a la política del Presidente Barack Obama hacia la isla.

Entre los empresarios que más llamó la atención esta vez, ya que otros han visitado y comulgado antes (de una forma u otra) con las autoridades castristas, se encuentra Miguel “Mike” Fernández, un multimillonario del giro de la salud, Presidente de “MBF Healthcare Partners, L.P”. Es común encontrarse en la prensa de Miami noticias acerca de las fiestas de recaudación de dinero para la política, que Fernández realiza en su residencia de Coral Gables.

Recaudaciones que van principalmente a políticos del Partido Republicano. Fernández fue uno de los grandes donantes del ex candidato Presidencial (R) Mitt Romney, y lo es hoy de Jeb Bush; el elegido de la clase política cubanoamericana del estado de Florida para llegar a la Casa Blanca.

Como estaba siguiendo las interesantes elecciones españolas, desentendido ocasionalmente del problema cubano, a la hora de la tarde en que me vine a enterar del anuncio dominical de los empresarios, y en particular de que Mike Fernández no solo estaba entre los firmantes sino que había realizado este año nada menos que cuatro viajes a Cuba, era obvio suponer que esto ya debía saberlo desde hacía rato la plana mayor de los Republicanos de Miami.

No obstante le pasé la noticia a una persona de gran notoriedad empresarial y política, comprometida profesional y personalmente con la candidatura de Jeb Bush, quien respondió serenamente que “Jeb le advirtió a Mike que (en este punto) estaba totalmente equivocado”.

De esa tranquila respuesta infiero que ni Jeb Bush se va a pelear con Mike Fernández por su apoyo a la apertura comercial con Cuba; ni Fernández va a dejar de apoyar la campaña de Jeb ni de donarle dinero.

El apoyo de Fernández a Jeb Bush va más allá del dinero; por eso está liderando personalmente una campaña anti-Trump, quien lleva la punta entre los aspirantes Republicanos a la Presidencia de EEUU, en una fecha en que se suponía que ya debía estar claro que Jeb era la ficha del Partido.

Hay un punto en que esta noticia del anuncio en The Miami Herald de los empresarios cubanoamericanos y la de la visita a Cuba de una delegación de Grandes Ligas se relacionan. Y es el de la impunidad con que todos estos procesos se están llevando a cabo.

La complicidad o el despiste de la prensa, combinado con la ingenuidad del sujeto anticastrista promedio, es la mejor garantía para la implementación a mansalva de las políticas de acercamiento al régimen de La Habana. Ligado, por supuesto, a la competencia de la política exterior cubana y el empuje arrollador de los intereses norteamericanos, que son fuerzas pro-activas.

Este mismo fin de semana, un Gabriel Pierre mucho más delgado pero igual de buen pelotero, topaba tranquilamente en una liga amateur de Miami; mientras el padre de los Gourriel observaba el juego. Algunos peloteros jóvenes, recién llegados de Cuba, justificaban la presencia en la isla de Pito Abreu porque tenía su hijo allá; pero se cuestionaban un tanto la presencia de los otros. Cuestionamientos que Gourriel padre ayudaba a “explicar”. Algunos peloteros dijeron estar sorprendidos por identificar en la “delegación” a una persona de larga data en el negocio con peloteros llegados de la isla, y que se tenía en Miami como alguien a quien el gobierno cubano “le pedía la cabeza”. El mismo gobierno que ahora le revuelve los mojitos.

Todo esto se produce mientras en la prensa, la TV y la radio de Miami se sigue celebrando a los emigrantes como “desertores” y “exiliados que dejan vacía la isla del tirano”.

En Miami se da hoy una curiosa combinación: La retórica anticastrista jamás ha sido tan grande; ni ha sido tan grande nunca el proceso real de consolidación de los intereses del gobierno cubano en el sur de la Florida.

Imagen: Pedro, en jr