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O la Verdad, o irse de Cuba

Submitted by on December 21, 2015 – 11:54 pm

1Emilio Ichikawa

Un amigo me contó en Miami, lo he compartido otras veces, que se fue de visita a Matanzas con su esposa, el hermano de esta (su cuñado) y su novia. Llenaron la casa de Pueblo Nuevo de comida, bebidas y regalos, y montaron una piscina inflable en el medio del patio.

Los visitantes y los anfitriones la estaban pasando de lo mejor cuando al cuñado, que disfrutaba de un plante amistoso de dominó, se le ocurre recomendarle a la novia que se refrescaba en la piscinita portátil: “Mi amor, ten cuidado no se te vayan a caer los diamantes”. Mi amigo cuenta que saltó enfurecido y le soltó al cuñado: “¡Qué diamante ni qué diamante, si eso tú se lo compraste en el pulguero de Homestead por 5 dólares!”.

Como también conozco al especulador cuñado, y me consta que es buena gente, recriminé un tanto a mi amigo por desmentirlo en público y no habérsela dejado pasar. Total, no le costaba nada guardar silencio.

Pero me dio un argumento que, en un inicio, parecía raro: “Tuve que desmentirlo porque me estaba perjudicando”. Le pedí que aclarara cómo podía perjudicarle una especulacioncita tan ingenua, y me dijo: “¡Porque entonces quien queda como el escachao de Miami soy yo, que no le compro diamantes a mi esposa!”.

La anécdota no es baladí. Concierne específicamente a los fundamentos de la unidad de la nación cubana; a la tan llevada y traída “reconciliación”.

A una nación dividida, o mejor distanciada, no la reúnen políticos ni legisladores bien intencionados, sino otros procesos de base que son los que justifican el acercamiento. Shakespeare avalaba como pegamento humano el dinero, el tiempo y el amor. Lo que me parece inobjetable.

Usando una traducción más cubana, y observando los hechos actuales, podemos decir que bien nos acercan el comercio y la Verdad. La Verdad: Que fue a lo que faltó el cuñado de mi amigo.

Estoy convencido de que si tanto los que se fueron como los que se quedaron cuentan con honestidad cómo les ha ido (un texto compartido por los Fórmula V y la Charanga Habanera), quedará en evidencia que, en contra de la creencia más generalizada, ni a los de fuera les fue tan bien ni a los de a los de dentro tan mal. En ese empate destinal, y no tanto en los acuerdos entre los gobiernos, están las garantías de una nación reconciliada.

Por eso no me causó muy buena impresión el alarde de bienaventuranza a que se redujo con banal pobreza el programa “23 y M” de ayer sábado 19 de diciembre (2015), que condujo Edith Massola para la Televisión Cubana.

A un televidente humilde, sencillo, como el que conforma el pueblo cubano de la isla, el vedette Alain Daniel empezó por apabullarlo mencionando la realización de 8 viajes a los EEUU en el año que termina; todos asistidos por rotundos éxitos. Para apoyarlo, Massola habló de los grandes éxitos que como compositor el joven había pegado en el extranjero, pero como ella misma no podía citar concretamente ninguno, le pidió al invitado que los apuntara. Lo que dio lugar a una escena insólita, pues el propio Alain Daniel tampoco pudo mencionar claramente ninguno de sus hits; apenas alcanzó a indicar “Uno que Lucecita Benítez hizo famoso en Puerto Rico”.

Posteriormente Massola reunió en el estudio a Israel Rojas, Director del “grupo” Buena Fe (es un dúo, así que Rojas dirige a otro vocal), quien sostuvo con Alain un empalagoso e interminable sparring de elogios mutuos. Sin contar las seguidillas de recomendaciones que Massola hacía a su propio espacio “23 y M”. Fueron unos largos minutos de agresiva ostentación de buena suerte (en un país “bloqueado por el imperialismo”), que terminó en un inmemorable changüisillo con referencias a Giorgio Armani y otras frivolidades fuera de lugar.

Massola presentó como la última “tucola” del desierto una expo en un hotel habanero, donde un fotógrafo (con representante) lograba la “novedad” de mostrar a las modelos fuera de escena, en sus camerinos, como “realmente” son. Un tema trillado.

Salvó la noche la vocalista Geidy Chapman. Dotada con excelente voz, Chapman interpretó con autenticidad un par de canciones (sin tener que justificar, como Alain, que no se parece a otras artistas), y contó episodios agradables sobre su participación en el reciente Jazz Plaza y sus tareas como madre. Comunicó además que en el venidero 2016 se centrará en la preparación de su primer concierto personal. Ojalá le vaya de maravillas.

Aquella especuladera del cuñado de mi amigo en Matanzas, y la que montaron ayer en la Televisión Cubana Israel Rojas y Alain Daniel, tienen el mismo trasfondo: Ambas se aprovechan del candor de un pueblo recogido, ensimismado, de un televidente cautivo que no cuenta con las referencias necesarias para desinflar esos globos.

Por esa razón, si los cubanos residentes en el exterior que visitan la isla como turistas, y si los cubanos (principalmente residentes en La Habana) que logran triunfar en la escala de éxito que propicia la sociedad socialista son incapaces de mantenerse en los límites de la Verdad sin recurrir a ostentaciones humillantes, entonces, el pueblo sencillo hace muy bien en largarse de la isla porque no existe otra forma tangible, a plazo razonable, de borrar esa abusiva desventaja.

NOTA: Alain también dijo que es parte del elenco de la próxima telenovela de la TV Cubana, titulada “Sal del paraíso”.

IMAGEN: Geidy Chapman, cantante cubana: De “youtube”