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Jorge Riopedre
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Buey de Oro (Jorge Martínez), personaje interesante de “Latidos compartidos”

Submitted by on December 18, 2015 – 11:35 pm

1Emilio Ichikawa

El personaje que más me interesa (y me simpatiza) de la actual telenovela cubana “Latidos compartidos” es Buey de Oro. La serie va por el capítulo 20, así que con toda seguridad El Buey debe evolucionar en alguna dirección. Hasta lo visto, es de esos caracteres que para no perder la costumbre de las “directivas” ahora cumplen el cliché de la “complejidad”.

La TV cubana se nota como obligada a combinar de forma ecléctica, sin organicidad, atributos positivos y negativos que vetan la presencia de “buenos” y “malos” en las historias porque lo consideran simplista. Detrás de esto no hay necesariamente independencia creativa, o pericia, sino la obediente concreción estética del nuevo programa político, que es el de la “pan in-clusividad”. Cuba como isla-nación donde todos caben.

Entiendo que, en el caso de los escritores y guionistas, esa “complejidad” acontece con cierto agrado pues crea la ilusión de que se toma distancia de los estereotipos. Atribuidos al “realismo socialista” pero que en verdad son un recurso antiquísimo de géneros donde se trabaja con mensajes nítidos. Monovalentes. Como son la telenovela y la carta de amor. Matizar el texto de una postal por el día de los enamorados es, por lo bajo, una petulancia.

Todo esto afecta, pero de ningún modo malogra, un personaje como Buey de Oro. El tema con El Buey es que, por una parte, como está tan bien actuado por el experimentado Jorge Martínez, al espectador le llega de forma muy auténtica; “mimetizable”. Pero El Buey también es atractivo, cómodo al espectador, porque sus creadores le han dotado de un sentido muy claro y personal de la justicia; por ejemplo, sabe mediar con tino entre su sobrina y su sirvienta; se le ha visto auxiliar a una persona atropellada en la calle por una bicicleta, que por añadidura es la madre de un “enemigo”; amonestó con sabiduría, aconsejó y ayudó a un adolescente necesitado sin exigirle nada. Joven que también es sobrino de su citado “enemigo”.

Es un ser que anda solo. Muy solo. Y eso genera cierta compasión. Mezclada con admiración, porque El Buey tiene principios.

Pero El Buey no es un personaje de una sola dimensión: tiene algunas manchitas. Y eso es, digamos, que teóricamente adecuado. Lo que sucede es que las “maculitas” de El Buey son de máxima gravedad; tanto, que más que matizar alcanzan para anular lo que el personaje tiene de bueno. Él es capaz de chantajear al médico internacionalista Darío, su vecino, con el “secuestro” u otro daño a su pequeña hija. Una pionera graciosa y cabezoncita, compañera de un testiguito de Jehová.

Además, El Buey es un “garrotero”; uno de los oficios o tumbes donde menos escrúpulos existen. El garrotero puede ser aún peor que el usurero. El usurero no presta si estás jodido. El garrotero te presta sobre todo si estás jodido.

Para matizar al Buey de Oro hubiera bastado con “defectos” más ligeros… jamaliche, averiguón, alardoso… Pero como decía, “Latidos compartidos” va por el capítulo 20 y las escenas donde aparece Jorge Martínez haciendo su personaje, son de las que más se disfrutan.

-FOTO: Actor cubano Jorge Martínez: En “es.classora.com”