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September 29, 2016 – 7:17 am

Emilio Ichikawa
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El anticomunismo como derecha reformista, sería hoy el anticastrismo consecuente

Submitted by on December 3, 2015 – 11:13 pm

espanha debateEmilio Ichikawa

En el reciente debate entre tres aspirantes a jefes del gobierno del Estado español para las elecciones del próximo 20 de diciembre, se manejaron dos “epítetos denigrantes”; algo así como “calumnias políticas” en el sentido de faltas prejuzgadas: “independentista” y “derechista”. En esto coincidían los polemistas presentes, e imagino que también el ausente.

Me voy a referir al segundo de los rótulos, el de “derechista”, porque es un tabú compartido por la ideología cubana; no así el “independentismo”, que es un fetiche entre compatriotas.

En una nota publicada el mismo viernes 30 de noviembre (2015), la periodista Ana Martín Plaza de la redacción de RTVE decía: “El candidato del PSOE a las elecciones generales, Pedro Sánchez, ha insistido en identificar una y otra vez al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, con la derecha”. En otra información, esta de hoy miércoles 2 de diciembre, la radiotelevisora agrega un comentario post-debate de Pedro Sánchez: “Visto el ‘desplome’ de Podemos, solo el PSOE ‘puede ganar a las dos derechas’ de Rajoy y Rivera”.

En el video del debate se puede apreciar que para fijar a Rivera en la impopular casilla de derechista, dice Pablo Iglesias: “… escucho a Albert Rivera usar el lenguaje de Aznar”. Más adelante Iglesias vuelve a la tarea: “Estoy de acuerdo que algunas propuestas de Ciudadanos, por desgracia, se parecen a las del Partido Popular”. Aquí Iglesias da por sentado que el PP es derecha; lo que de estar presente no hubiera aceptado, por ejemplo, un militante de Vox.

Por su parte Pedro Sánchez dice: “Igual te digo Alber (Rivera), tú pactaste con un partido de extrema derecha… que entre otras cosas prohibía el matrimonio entre personas del mismo sexo…”. A Rivera le preocupa el calificativo y protesta. Entonces Sánchez concede: “No te estoy llamando de extrema derecha, lo que te digo es que eres de derecha… solo de derecha.”

La “acusación” de derechista que Sánchez le hizo al líder de Ciudadanos, fue el “argumento” que el socialista encontró para responder a la “injuria” de independentista, que previamente Rivera le había colocado.

La demonización de la “derecha” por los tres jóvenes políticos españoles seguramente obedece a la lectura personal y de sus equipos de campaña sobre cuál es el (maltrecho) estado real en que se encuentra la “marca derecha” en el ambiente político español. Lo que es principalmente marketing, pero también ideología e historia.

No es mejor tampoco la situación en que se encuentra la percepción de la derecha en círculos políticos de Miami, para no hablar de los de la isla.

Nunca está de más repetir que es esta percepción negativa de la derecha lo que ha llevado a los diseñadores de las estratagemas de cambio de régimen en Cuba, concebidas desde el laboratorio político de Occidente situado en Washington DC, a financiar y movilizar el anticastrismo a través de un vector de izquierda. O de centro-izquierda, como no deja de insistir Iroel Sánchez; un intelectual orgánico de las reformas raulistas al que ya le publican en la web oficial del MINREX cubano.

No es gratuito el uso del término “laboratorio”; con ello trato de llamar la atención acerca de que la decisión de alentar un anticastrismo suave, de izquierda, centrista, guevarista e incluso “raulista” (Raúl Castro VS. Fidel Castro), solo puede hacerse observando un tubo de ensayo y dando la espalda a la historia y la realidad.

Es un hecho: Hoy al castrismo no se le puede confrontar con las armas si no es a través de un ejército extranjero. De acuerdo a los tiempos, esto es como descartar la vía armada. Luego, lo que queda en pie es la confrontación cultural y la ideológica; en la que el anticastrismo solo puede tener éxito si se centra estéticamente en la calidad artística e ideológicamente en la derecha individualista y en el anticomunismo “reformista”; es decir, emancipado de la tradición revolucionarista.

Las personas que en Miami simpatizan con el castrismo o con la Revolución Cubana, una vez que terminan las ráfagas de loas, se apresuran a reparar: “Esto no significa que sea comunista.”

Sin embargo, si se precisa: “¿Eso quiere decir que eres anticomunista?”, el solidario se perturba y se justifica: “Anticomunista no”. La reacción es normal, porque solo la posición anticomunista es consecuentemente anticastrista. El problema está en que ser anticomunista entre cubanos es tan impopular (cheo) como ser derechista entre españoles.

Y esto significa por lo menos dos cosas:

1-Que la derecha perderá el 20 de diciembre en España cualesquiera sean los resultados;

2-que el anticastrismo es una ficha perdedora en lo que concierne a manejar el poder político real (no necesariamente el discurso y el prestigio en Internet). Es perdedor en la misma medida en que la derecha cubana es vergonzante y el anticomunismo una mácula oportunistamente deleble para la mayoría.

IMAGEN: Debate: elpais