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September 26, 2016 – 5:35 am

I)-“Fidel Castro: ¿Uribe?
Uribe: ¿Sí?
Fidel Castro: ¡Aaaah! ¡Sabía que ibas a estar despierto! ¡Eres un ave nocturna como yo!”
El presidente Castro y yo nos llevábamos muy bien –para sorpresa de algunos, y en los últimos años …

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Miami: Se deprecia Pablo Milanés y llega la manipulación de Silvio Rodríguez

Submitted by on November 23, 2015 – 2:08 pm

silvio-250x201Emilio Ichikawa

Política y más aún ideológicamente, no puede haber un “anticastrismo de izquierda” consecuente porque lo amortigua el propio castrismo, que es izquierda en el poder. Decir que el castrismo no es de izquierda es un capricho. Y también un error de método pues quienes insisten en ese voluntarismo creen que pensar sistémicamente es acomodar el lenguaje. O mejor, el vocabulario. Cuba y Miami deben hacer ediciones populares del Cratilo.

Cuando se está en el poder, cualquier personaje de izquierda, llámese Fidel Castro o Pablo Iglesias, empieza a corregir audacias y sobre todo libertades que los jóvenes revolucionarios suelen amasar desde la oposición. Allí donde hayan logrado constituirse como tal. Porque en Cuba no hay oposición “política”; porque el gobierno no lo permite y porque los llamados “opositores” no tienen apetito de poder. Por cierto esa palabra, “apetito”, es algo que los “opositores” a Castro se toman demasiado literalmente.

La banda sonora del llamado “anticastrismo de izquierda” no puede ser la obra de la compositora cubanoamericana Marisela Verena, por ejemplo, porque ese grupo prefiere mejor ser “traidor” al castrismo que su “enemigo”. En fin de cuenta, los “anticastristas de izquierda” se formaron en los Camilitos o en el Instituto Pedagógico, planteles en cuyos matutinos no suelen pasarse canciones de la Verena tropical.

Por eso desde hace unos años el “anticastrismo de izquierda” hizo de Pablo Milanés su trovador emblemático. Pero como dice José José, “hasta la belleza cansa”, y Milanés se ha depreciado por obsolescencia y porque su perenne estado de amargura no cuadra con unos “anticastristas” que, como tales, no pueden sino ser entusiastas revolucionarios.

Así que le han metido mano a Silvio Rodríguez. En su blog “Segunda cita”, esporádicamente, el eterno rebelde deja caer inconformidades. Silvio es tan consecuentemente “anti panfleto”, que hasta de sus textos más principistas se pueden sacar oraciones que aceptan ser leídas en el sentido del “anticastrismo”. Como él mismo dijo a una periodista argentina, no hizo panfleto ni para expresar el amor. Un perímetro donde, como muchos saben, Guillén y Hemingway aprobaron el empleo del dogma y de lo cursi.

La “mental straw” con Silvio es un juego tan viejo que se puede retrotraer (por lo menos) a su canción “Ojalá”, que es de 1969. En Cuba, y luego en Miami, se ha querido ver en algunos pasajes un Silvio antifidelista. Por ejemplo cuando dice: “Ojalá se te acabe la mirada constante / la palabra precisa, la sonrisa perfecta / Ojalá pase algo que te borre de pronto”. Ningún anticastrista cabal aceptaría que en Cuba alguien pueda tener “sonrisa perfecta”… Desde que Castro nacionalizó la Colgate.

La utilización de la música de Silvio Rodríguez para hacer pucheritos “anticastristas” no obedece a ningún principio estético o valor moral, es apenas una forma muy infantil de emplear el chantaje cuando se carece de estrategia política.

IMAGEN: De “Segunda cita”