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Ley de Ajuste Cubano: Análisis histórico-crítico

Submitted by on November 15, 2015 – 8:25 pm

diego-trinidad1Diego Trinidad

Antecedentes
En 1966, habíamos más de 500,000 cubanos en Estados Unidos. Desde el asesinato del Presidente John Kennedy en noviembre de 1963, el nuevo Presidente Lyndon Johnson, elegido abrumadoramente en 1964, había desmantelado discretamente casi todos los programas de ayuda a elementos anti castristas, incluyendo la Operación Mongoose, un proyecto clandestino dirigido por Robert Kennedy, hermano del Presidente y Fiscal General de la nación, cuyo propósito era derrocar el régimen revolucionario de Fidel Castro. Ese proyecto, organizado por la CIA, incluía planes para asesinar a Castro y otros altos dirigentes del régimen cubano. El Presidente Johnson estaba convencido que esos planes para derrocar a Castro (incluyendo la fracasada invasión en Bahía de Cochinos en abril de 1961) habían resultado, indirectamente, en el asesinato del Presidente Kennedy. Es decir, Johnson pensaba que Castro era el responsable del asesinato de Kennedy. Todavía más que eso, Lyndon Johnson temía que los servicios de contra inteligencia castrista trataran de asesinarlo a él. Por eso principalmente ordenó que la ayuda a cubanos anticastristas cesara.
La Ley de Ajuste Cubano (LAC) se originó casi directamente a consecuencia del primero de los muchos “éxodos” de refugiados cubanos a EEUU desde el Puerto de Camarioca entre octubre y noviembre de 1965, cuando quizás 10,000 cubanos exiliados llegaron a EEUU. Castro sorpresivamente anunció en un discurso el 29 de septiembre que su régimen permitiría a todos los cubanos que quisieran marcharse al “Paraiso Yankee”, comenzando el 10 de octubre (fecha del comienzo de la primera guerra de independencia en Cuba contra España) podrían hacerlo. Cientos de embarcaciones partieron desde Miami hacia Camarioca trayendo casi 3000 exiliados cubanos, hasta que el gobierno de EEUU puso fin a ese caótico primer éxodo anunciando que vuelos fletados entre Miami y Varadero traerían a los restantes en Camarioca a EEUU. Ese fue el comienzo de los Vuelos de la Libertad que trajeron a miles de cubanos adicionales al exilio. Un año después,en 1966, la LAC fue aprobada por el Congreso y firmada por el Presidente Johnson como la Ley Pública 89-732.
Pero ¿por que se aprobó la LAC? Primeramente, porque era una ley necesaria para AJUSTAR el status legal de los cubanos que vivían en EEUU en 1966. Por ende, Ley de Ajuste. Esto es crucial y debe entenderse muy bien de antemano, ya que por falta de entendimiento sobre el significado y razón de ser de la Ley se han producido tantas confusiones desde entonces. Los cubanos que ya estábamos en EEUU desde 1959, todos teníamos el status legal de “parolees”, es decir, estábamos sujetos a deportación, pero en libertad bajo palabra. Naturalmente, esto era una ficción legal y sabiendo que ninguno de los cubanos en EEUU seríamos deportados a Cuba mientras el régimen de Castro permaneciera en el poder, la administración de Johnson decidió actual para resolver esa situación. Además, y de mucha importancia, legalmente los cubanos en EEUU antes de aprobada la LAC en 1966, no teníamos derecho ni siquiera a trabajar.
Cuando entonces, todavía se aprobaban leyes que eran justas y necesarias para el beneficio de toda la sociedad americana, lo cual es algo que los cubanos debían entender de una vez por todas: la LAC no fue aprobada para beneficio de los cubanos que ya estaban aquí, mucho menos para beneficio de los que vivían en la isla, sino para beneficio de la sociedad americana. Que el resultado de la LAC haya sido beneficioso para todos los cubanos, de aquí y de allá, ha sido una consecuencia no intencionada de la LAC, y eso es un hecho cierto. De la misma manera, la LAC no tiene absolutamente nada que ver con el derecho de asilo, no solo de los cubanos, sino de cualquiera, en EEUU. Este mal entendimiento también crea mucha confusión, pero debe ser bien entendido.. Todos los cubanos que desean salir de Cuba y tienen razones debido a que quieren escapar de un sistema totalitario que les quita la libertad, tienen, siempre han tenido y seguirán teniendo el derecho de asilo politico en EEUU—con LAC o sin LAC—y lo seguirán teniendo aún si se deroga la LAC. Por supuesto, por otro lado, la LAC de hecho canalize el derecho de refugio a todos los cubanos que en adelante quisieran venir a EEUU sin necesidad de aplicar caso por caso y tener que demostrar que en verdad eran refugiados políticos. La LAC reconoció, implicitamente, que todos los cubanos que abandonaban la isla, eran, de hecho, refugiados políticos.
Luego entonces, la LAC era necesaria. Pero ¿por qué era justa? Primero, por la culpabilidad que el Presidente Johnson sentía debido a su decisión de cesar totalmente todo la ayuda anticastrista. Eso, además del “acuerdo” entre el Presidente Kennedy y el entonces Jefe de Estado de la Unión Soviética, Nikita Khrushchev en octubre de 1962, garantizaba la permanencia del régimen castrista en Cuba. (Como he escrito extensamente en muchas ocasiones, no hubo ni siquiera un acuerdo legal porque Castro se negó a permitir inspecciones en Cuba para asegurar que los cohetes rusos se habían retirado de la isla; además, el acuerdo que puso fin a la Crisis de los Cohetes no se firmó hasta septiembre de 1970, y todavía no se ha declasificado).
Pero existen muchas razones históricas adicionales por las cuales EEUU debía sentir ciertas obligaciones hacia los cubanos ahora exiliados en tierras libres americanas. Sin entrar en detalles, desde que EEUU nació como nación, su influencia comercial y cultural en Cuba fue considerable. Luego, durante las guerras de independencia contra España entre 1868 y 1895, EEUU siempre estuvo muy involucrado, finalmente declarando la guerra a España que directamente resultó en la independencia de Cuba en 1902. Cuba fue ocupada por fuerzas americanas port res años y gracias a la enorme labor de reconstrucción durante esa ocupación, la nueva nación cubana pudo supercar la postración en que se encontraba después de 30 años de luchas contra España. Entonces vino la desastrosa Enmienda Platt a la primera Constitución cubana de 1901 que permitía a EEUU intervener, incluyendo militarmente, en los asuntos internos de Cuba. Esa Enmienda produjo una segunda ocupación de EEUU entre 1906 y 1909. Desde entonces, EEUU continuamente tuvo una presencia nociva en Cuba, especialmente en el derroque del dictador Gerardo Machado en 1933 y en el final de la dictadura de Fulgencio Batista en 1958. Muchos cubanos todavía culpan las torpes políticas de la administración del Presidente Eisenhower por el triunfo de Fidel Castro en 1959. Peor, muchos más culpan al Presidente Kennedy por su falta de apoyo a la invasión de Bahía de Cochinos por la Brigada 2506 el 17 de abril de 1961, operación organizada y financiada por la CIA—y aprobada por Kennedy.
En fin, por todas esas razones mencionadas, bien se puede decir que los cubanos se merecían la Ley de Ajuste Cubano de 1966. Por más de 25 años, la LAC funcionó adecuadamente y aunque se aprobó principalmente para beneficiar a EEUU y resolver una situación legal indefinida para cientos de miles de exiliados cubanos que permanecerían aquí, el hecho es que los cubanos nos beneficiamos más al obtener la residencia legal y todas las ventajas que eso trae. Además—y esto tiene la mayor importancia—nos beneficiamos al ganar la libertad. Sin eso, la vida nada vale. Por otro lado, la presencia cubana en EEUU, sobre todo en el Sur de la Florida, ha traído enormes beneficios a EEUU. Ha sido una relación de beneficios mutuos casi sin precedentes en la historia de dos naciones. Pero como todo tiene su final, con los años y con la tremenda diferencia entre los cubanos que emigrant a EEUU desde la década de los 1990s, los cuales ya no vienen buscando libertad, sino mejoras económicas, ya la LAC no tiene razón de ser. No solo eso, sino que ha dejado de ser justa y necesaria y se ha convertido en algo muy prejudicial para la sociedad americana, y sobre todo, para el Exilio Histórico (incluyendo a los miles de cubanos que vinieron por Mariel en 1980).
Presente y Futuro
Veamos por qué ya la LAC es un impedimento sin razón de ser. Todo comenzó a cambiar después del segundo—y masivo—“éxodo” de Mariel entre abril y octubre de 1980. Más de 125,000 cubanos entraron a EEUU durante esos siete meses, incluyendo quizás 10,000 criminales y dementes. Pero como la gran mayoría de los nuevos exiliados eran personas decentes y, sobre todo, venían buscando la libertad, este nuevo éxodo, a pesar de muchas dislocaciones económicas en el Sur de la Florida, fue eventualmente beneficioso para EEUU. Casi todos se hicieron residentes (y luego ciudadanos) y se integraron a la comunidad cubana exiliada y a la sociedad americana. Pero la entrada de tantos cubanos repentinamente fue una advertencia del potencial de esta nueva arma de Castro contra EEUU: oleadas descontroladas de cubanos podían causar un caos socio-económico en el país.
Por eso, cuando Castro, para aliviar las presiones políticas internas, como lo ha hecho tantas veces antes, desató un nuevo “éxodo” en 1994, todo cambió. Pero esta vez, la administración del Presidente Clinton estaba relativamente preparada. En complicidad con líderes cubano-americanos del Sur de la Florida, la administración cambió drásticamente la política tradicional de presidentes amnericanos de ambos partidos de dar la bienvenida a refugiados políticos. Ahora, aprovechando que estos nuevos exiliados eran en realidad inmigrantes económicos, se llegó a un acuerdo para “controlar’ a nuevos cubanos exiliados, sin importar que vinieran buscando la libertad: la infame política de “pies mojados, pies secos”. Ahora solamente serían admitidos aquellos que pisaran suelo americano. Los demás, aunque fueran verdaderos perseguidos políticos, serían devueltos al régimen castrista. Los “balseros” que por miles abandonaban la isla eran apresados en el Estrecho de la Florida y llevados a la Base Naval de EEUU en Guantánamo. A un campo de concentración improvisado. Buena comida, pero alambres de puas. La Fiscal General Janet Reno anunció públicamente que ni uno solo entraría a EEUU. Pero Janet Reno mintió: todos fueron eventualmente, aunque discretamente, admitidos a EEUU.
Un nuevo acuerdo migratorio entre Cuba y EEUU resultó de este último gran “éxodo” (entraron quizás 60,000 cubanos de todos modos). Lo más importante fue que todo cubano, sin importar sus razones (nunca serían ni siquiera conocidas) que abandonara a Cuba, si no llegaba a tierra firme americana, sería devuelto a Cuba, un cambio radical de 35 años de “puertas abiertas” a refugiados políticos procedentes de Cuba bajo Castro. Además, al menos 20,000 cubanos serían admitidos “legalmente” mediante vuelos fletados. Esto no incluye parientes inmediatos ya en EEUU. Otros miles serían admitidos por medio de una lotería. Desde 1995, han llegado quizás un millón de cubanos, todos con el derecho a la residencia después de un año otorgada por LAC. Todos los nuevos “arrivistas” cubanos desde 1995 además tienen derecho a beneficios federales que incluyen ayuda económica inmediata, servicios medicos gratis, sellos de comida, y ayuda adicional bajo el programa administrado por el Social Security (Supplemental Security Income). Con excepción de los refugiados Haitianos (quienes NO tienen derecho a la residencia bajo la política de “pies mojados, pies secos), ningún otro grupo de inmigrantes (o verdaderos refugiados políticos) tiene las ventajas y beneficios que disfrutan los cubanos, los cuales en realidad ya no son exiliados políticos , sino inmigrantes económicos, como todos los demás grupos.
Como se ha demostrado plenamente, la LAC es obsoleta y dañina. Ya no trae beneficios a EEUU, sino nada más a los nuevos “arrivistas” cubanos. Cuesta millones de dólares a los contribuyentes americanos. Lleva años creando justos resentimientos entre los demás inmigrantes que no reciben los beneficios a que tienen derecho los cubanos. Ha perjudicado—y lo sigue haciendo—al Exilio Histórico, ya que en su gran mayoría, los nuevos “arrivistas” han crecido bajo un régimen estatista que los hace receptivos a las políticas de la Izquierda. Eso desacredita a los que salimos de Cuba buscando libertad y alcanzamos éxito en EEUU por nuestro trabajo, no con ayuda del gobierno.
Pero además, todo cambió otra vez en los últimos tres años. En el 2013, el régimen castrista permitió a (casi) cualquier cubano abandonar la isla legalmente. Es costoso, pero es legal. Claro, los cubanos necesitan visas para emigrar (o viajar y regresar), lo cual es muy facil de conseguir, sobre todo para visitar a los parientes en EEUU. No la LAC, pero si las políticas de la presente administración, lo permite. Finalmente, el cambio de política anunciado el pasado diciembre 17 por el presidente, mediante el cual eventualmente se restablecieron relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU por primera vez desde 1961 el 20 de julio del 2015. Ahora, entonces, no existe ninguna razón para mantener la LAC. Ninguna.
¿Que hacer, entonces? ¿Se debe derogar la LAC, modificarla, o dejarla como como está? Esto es lo que hace meses se debate no solo en Miami, sino en el Congreso de EEUU. Hay muchas opiniones, sobre todo después que se han revelado los grandes abusos que se vienen cometiendo por muchos cubanos que se aprovechan descaradamente de la LAC para viajar impunemente entre Cuba y EEUU. Esto nunca remotamente se previó cuando la LAC se aprobó en 1966. ¿Como iba a ser? ¿Que cubano que ya estaba aquí o quería desesperadamente abandonar una isla donde no tenían libertad ni futuro, pensaría regresar a Cuba bajo alguna circunstancia? Pero ya todo eso cambió. De manera que se debe examinar que hacer y como proceder.
De nuevo es necesario hacer aclaraciones para evitar confusiones. Mi opinion personal desde hace años es que, definitivamente, la LAC se debe derogar. Pero hay un grave problema poco conocido que ahora NO permite la derogación de la LAC. ¿Por qué no? Porque en 1997 (posterior a la Ley Helms-Burton) se aprobó una ley (Illegal Inmigration Reform and Inmigrant Responsibility Act) que condiciona cualquier derogación de la LAC a que el presidente de EEUU determine que en Cuba exista una democracia (Sección 606). No se define como esto es siquiera posible, aunque probablemente se refiere a la definición de “democracia” de la Ley Helms-Burton. Además, es discrecionario. Solo el Presidente (no el Congreso) puede determinarlo. Como el presente presidente obviamente no tiene intenciones de derogar la LAC porque esta favorece al régimen cubano, esa condición, por ahora, no puede superarse. ¿Por qué digo que el régimen cubano favorece la LAC? Primero porque crea una continua válvula de escape. Mientras exista la LAC, todos los cubanos saben muy bien que solamente tienen que llegar a tierras americanas y ya tienen todas las ventajas que les otorga la LAC. Muchos ya llegan adiestrados a que oficina federal acudir para recibir los diversos beneficios que la LAC les brinda, gratuita e inmediatamente. Segundo, porque el régimen recibe continuos beneficios económicos debidos a los viajes de cubanos entre los dos países.
Esas dos son razones más que suficientes, y aunque algunos aquí en Miami alegan que la LAC perjudica al régimen porque pierde a jóvenes educados y capacitados, y porque creen las declaraciones de Raúl Castro que Cuba apoya la derogación de la LAC (es demostrablemente falso), esa NO es la opinion de algunos de los disidentes más prominentes, expresada por Antonio Rodiles (a nombre de cuatro organizaciones que representa, incluyendo las de Berta Soler y “Antunez”) en un almuerzo patrocinado por el Consejo por la Libertad de Cuba el pasado jueves 6 de noviembre al que tuve la oportunidad de asistir. Rodiles adicionalmente, respondiendo a mi pregunta, expresó su opinion que la LAC se debía, al menos, modificar para limitar los viajes continuos de los cubanos residentes en EEUU a la isla, y que apoya cualquier gestión para obstaculizar el acercamiento entre Cuba y EEUU que existe desde el pasado diciembre 17—como planeamos hacer un pequeño grupo de amigos muy pronto. Pero como todo entre cubanos, siempre hay diferencias de criterio y otros opositores apoyan la permanencia de la LAC, al igual que todavía muchos cubanos aquí en EEUU. Este es un tema emocional y es muy natural que así sea. Mi objetivo, sin embargo, es informar a los lectores y recomendar lo que considero mejor, sobre todo para nuestra comunidad: la derogación de la LAC.
La Ley de Ajuste Cubano, sin importar lo que se piense entre cubanos de aquí y de allá, no sobrevivirá y tiene el tiempo contado, aunque le queda al menos hasta el 2017, si es que un presidente republicano es electo. Aún si el nuevo presidente no es republicano, las presiones políticas futuras serán imposibles de resistir y la LAC desaparecerá. Ya, de hecho, se han presentado proyectos de ley para eliminarla. No tiene razón de ser cuando existen relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU y los cubanos pueden viajar libremente a EUUU luego de obtener una visa. Entonces, si no puede derogarse y no tiene razón de continuar como existe ¿que hacer y como proceder? La manera más facil es eliminar la Sección 606 de la Ley 104-208 del 1997. Eso se puede hacer por resolución congresional sin muchos problemas. Se puede inclusive incorporar a otro proyecto de ley, como se hace continuamente. Entonces se puede proceder a derogarla. De otra manera, solo es posible enmendando la LAC por el Congreso. El proceso es facil, pero depende de la voluntad para hacerlo. En verdad solo hay que hacer algunos cambios. Después de todo, la ley original se enmendó en 1976 para darle la residencia a los cubanos al año de entrar en EEUU, en lugar de dos años como cuando se aprobó en 1966. Pero se debe tener muy claro que muchos de los beneficios que ahora reciben los cubanos por la LAC son beneficios que todos los residentes legales reciben simplemente por ser residentes de EEUU. Es decir, no se puede dejar fuera a los cubanos solo porque se benefician por la LAC. Además, algunos de esos beneficios están protegidos por compromisos internacionales de EEUU basados en convenios sobre la protección de refugiados políticos que datan al menos desde 1951 (Convención sobre Status de Refugiados, Ginebra, Suiza), de los cuales Cuba es también signatario. Menciono esto porque aunque la LAC eventualmente le concede la residencia a los cubanos, cuando entran a EEUU son técnicamente refugiados por el primer año y tienen derecho a una serie de beneficios aparte de la LAC, que se debe recordar NO concede beneficios adicionales además de la residencia.
Pero los cubanos reciben algunos beneficios adicionales que pueden ser facilmente cambiados o eliminados, puesto que ya que no son necesarios. Sin embargo, lo más importante para evitar los abusos que se cometen continuamente es lograr que los cubanos no viajen a Cuba tan amenudo y esto violaría sus derechos como residentes. Quizás se pudieran hacer algunos cambios por decretos ejecutivos en agencias como el Servicio de Inmigración o por el Departamento de Estado tratando de limitar quien viaja a Cuba y cuantas veces lo puede hacer. Esto, en definitiva se ha hecho por años con los ciudadanos americanos, quienes tienen prohibidos por el Departamento de Estado, viajar a ciertos países, incluyendo Cuba (todavía existen restricciones a pesar del acercamiento desde diciembre 17 del 2014). Personalmente, no estoy de acuerdo con estas restricciones y las considero violaciones de los derechos individuales de todos los ciudadanos, ya que el Estado NO tiene derecho a restringirnos esas libertades. Pero la Corte Suprema ha decretado lo contrario al menos en dos ocasiones en el caso de Cuba, de manera que esto es posible de lograr ahora mismo. Pero todas las posibilidades son problemáticas, y además, bajo esta administración, ninguna modificación de la LAC es factible. La derogación de la Ley de Ajuste Cubano, cuando y como sea posible, es la única solución. Pero por ahora eso no se puede lograr y hay que aceptarlo. Esta es la famosa Ley de Consecuencias Inesperadas en acción. La Ley de Ajuste Cubano fue una ley meritoria, necesaria y beneficiosa. Pero para 1995, ya era obsoleta. La mejor oportunidad de derogarla fue cuando la Ley Helms-Burton se aprobó en 1996. Entonces y solo entonces,las condiciones eran favorables y existía la voluntad de hacerlo. Ahora es muy tarde y tendremos que afrontar las malas consecuencias de una ley que el tiempo dejó atrás