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Radio/TV Martí: Un cierre sin cierre

Submitted by on November 15, 2015 – 10:21 am

Emilio Ichikawa

En cada comparecencia de Raúl Castro y los funcionarios del MINREX sobre el tema de las relaciones Cuba-EEUU, sale a relucir la inconformidad con las transmisiones de Radio/TV Martí.

El pasado martes 10 de noviembre (2015) la prensa cubana recogió unas declaraciones de Josefina Vidal y Gustavo Machín sobre la última reunión de la Comisión Bilateral Cuba-EEUU, donde una vez más se reiteraba: “… es esencial para la normalización de las relaciones, junto a la solución de otros problemas pendientes que son lesivos a la soberanía de Cuba, como la ocupación ilegal de una porción del territorio cubano por la Base Naval en Guantánamo, y la continuidad de las transmisiones radiales y televisivas ilegales de los Estados Unidos hacia Cuba”.

La relación entre “lesiva a la soberanía” e “ilegal” debe pensarse con más detenimiento; pues aunque son condiciones conectadas, no son necesariamente idénticas.

En el caso de la Base Naval de Guantánamo, en que se alega que dicha instalación no está sujeta a tratados vigentes, no queda necesariamente descartada (conforme al texto) la posibilidad de un acuerdo con el actual gobierno desde el presupuesto de la permanencia y no de la salida norteamericana.

Lo que hay de lesivo a la soberanía cubana en la Base Naval no sería entonces su función sino exactamente su “ilegalidad”. Las bases soviéticas (la presencia militar) en territorio cubano jamás se consideraron oficialmente lesivas de la soberanía nacional; seguramente porque se instalaron según convenios entre Cuba y la ex URSS.

En el caso de Radio/TV Martí puede hablarse de una legalidad “debatible”, y en tal sentido pudiera resultar o no “lesiva a la soberanía cubana”.

No se trata pues de los “contenidos” de Radio/TV Martí; la cuestión es básicamente jurídica y política.

Desde la perspectiva de Cuba no importa que los dirigentes de Radio/TV Martí Carlos García y Humberto Castelló, como recientemente han dicho al periódico español El País, alejen la emisora de su posicionamiento anticastrista. No importa que la conviertan en una emisora a-castrista con la excusa de la latino-americanización y la objetividad. Es más, ni siquiera importa que García y Castelló conviertan a Radio TV/Martí en una emisora pro-castrista. Igual a Cuba no le va a agradar.

Bajo la premisa de que la soberanía presupone que tampoco “el bien” debe ser impuesto sin el consentimiento del beneficiado; lo que sencillamente postula Cuba es que no desea que Radio/TV Martí transmita hacia la isla. Da igual lo que diga.

Algo incidental: Poco útil sería la llamada “nueva” Radio/TV Martí de García y Castelló si empieza a practicar o consentir una censura a la opinión anticastrista. Porque en círculos de Miami se comenta que igual que los criterios profesionalmente cálidos de Carlos García, Humberto Castelló, Margarita Rojo y Karen Caballero, el diario El País entrevistó al periodista Luis Felipe Rojas, de posiciones anticastristas más radicales, quien fue oportunamente censurado por un enrevesado sistema de complicidades.

Además de pedir el cierre de Radio/TV Martí, el gobierno cubano podría optar por una opción más conveniente y moderada.

Después de revisar la lista de nombres y salarios de los contratos ofrecidos por Radio/TV Martí al “grupo cultural” en el año fiscal 2015, no me queda la menor duda de que la presencia en esa oficina del gobierno federal de personas afines, proclives o portadoras de los valores socialistas del Estado cubano crece. Es la misma inoculación vectorial de valores que Hillary Clinton esperaba del turista Occidental en la isla, pero en dirección contraria.

Este elemento, más la redistribución indirecta del presupuesto en la propia isla, podrían hacer reconsiderar al gobierno cubano la demanda de “cierre” o “fin” de transmisiones en sentido literal. Otra solución que podría estar considerando se parecerse mucho a la que Carlos García y Humberto Castelló acaban de describir al periódico El País: Un cierre sin cierre.