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Una vez liberados Los Cinco… (Las cuatro batallas de Frei Betto)

Submitted by on October 21, 2015 – 5:18 am

Emilio Ichikawa

Durante su más reciente visita a Cuba, a propósito de serle conferido el título de Doctor Honoris Causa en Filosofía por la Universidad de La Habana, el teólogo brasileño Frei Betto declaró que le daba satisfacción haber acompañado a la Revolución Cubana en sus más difíciles batallas. Entre ellas citó estas cuatro: Las contiendas por el regreso a la isla de Elián González; por el levantamiento del bloqueo/embargo; por la libertad de Los Cinco y por la defensa del legado histórico y político de Fidel Castro.

Como el pretendido “grado de dificultad” de esos eventos no es una referencia gratuita, sino que se hace para amplificar la posición de solidaridad destacando el costo, quisiera detenerme un poco en su certeza.

Para ser exactos, es preciso empezar por reconocer que en el contexto nacional de EEUU, ponerse de parte de quienes creían que lo pertinente era la devolución de Elián no significaba otra cosa que nadar en la misma dirección de la corriente dominante. Así que si el valor del gesto depende del riesgo que puede correr el ente solidario, en el caso citado el alineamiento le salió a Frei Betto bastante barato.

Hace unos 15 años, defender el levamiento del bloqueo/embargo todavía era un posicionamiento audaz; sobre todo en Miami. Aunque nadie ponía su vida en peligro por ello, estaba justificado el protector sofisma de que levantar el bloqueo/embargo no ayudaba al gobierno cubano sino todo lo contrario: era la vía aún no ensayada, y posiblemente más exitosa, para democratizar a Cuba por otros medios.

Aunque esto no concierne a Frei Betto pues sus posiciones contra las sanciones económicas a Cuba son de añeja data, los tiempos han cambiado tanto que como ha dicho Iroel Sánchez, criticar al bloqueo es casi un pie forzado para aquel anticastrismo que quiera tener crédito en un mundo donde casi dos centenares de países lo objetan en la ONU.

Es decir, que estar contra el bloqueo/embargo significa ya muy poco en la definición de los polos castrismo-anticastrismo.

Enrique Ubieta hizo un diagnóstico alarmante de esta promiscuidad ideológica al advertir que como la contrarrevolución “no tiene capacidad propia de diálogo con la sociedad cubana… necesita del liderazgo que solo los jóvenes de la Revolución (que están en contra del bloqueo-e.i.)… pueden proporcionar.”

La tercera batalla de Frei Betto por Cuba, como las dos anteriores, debe ser contextuada y seguida durante su evolución en el tiempo. Defender la libertad de Los Cinco sí supuso, durante bastante tiempo, un compromiso con riesgos. En primer lugar porque se trataba de espías al servicio de un país extranjero, no registrados en EEUU. Compromiso que creció cuando recibieron el grado de Héroes de la República de Cuba, y sobre todo cuando una campaña de activistas anticastristas los vinculó al derribo de avionetas de Hermanos al Rescate y a planes para introducir armas en EEUU.

Sin embargo, defender o, como dijo Frei Betto, dar la batalla por la libertad de Los Cinco se hizo un poco más fácil de afrontar a partir de diciembre de 2009, luego de que las autoridades cubanas apresaran, juzgaran y condenaran a Alan Gross. Era menos riesgoso porque ya usted no tenía que decir, a secas, que pedía la libertad de Los Cinco, sino de ellos… “y del ciudadano norteamericano Alan Gross…”. Y si luego del nombre del vecino de Bethesda agregaba: “… detenido arbitrariamente por llevar Internet a la comunidad judía”, se blindaba de forma tal que entonces podía pedir por la libertad de Los Cinco en la mismísima Calle 8 de Miami que no pasaba nada.

Pero el factor que logró dar un vuelco radical en la percepción del tema de la libertad de Los Cinco vino del ámbito de la cultura. Es así como lo recuerdo. La liberación de Los Cinco empezó por ser un problema de las relaciones entre Cuba y EEUU, por lo que en un primer momento los políticos monopolizaron la retórica sobre el mismo.

Luego empezó a ganar terreno en el arte, pero fundamentalmente entre músicos y escritores conocidos por su proyección ideológica oficialista; hasta que progresivamente interesó a soneros, reguetoneros, raperos, salseros y otros músicos populares, que metamorfosearon la libertad de Los Cinco de un asunto político a uno de tipo patriótico y nacionalista. Es de por ese momento que recuerdo unas intervenciones de Alexander Abreu y Arnaldo Rodríguez sintetizadas en una frase que aún suena así: “El que no defienda la libertad de Los Cinco no es un contrarrevolucionario, es un pinga”.

La cuarta batalla de Frei Betto, el posicionamiento ante el legado político e histórico de Fidel Castro, es el núcleo de las querellas ideológicas en ciernes. Por supuesto, allí donde hay ideología. En la Rusia post-leninista, hasta el anticomunismo se legitimaba en citas de Lenin. El proyecto de la izquierda anticastrista no es cuestionar el legado fidelista con citas de Martí y de Guevara, sino con referencias sacadas de la obra del propio Fidel Castro. Una vez liberados Los Cinco, eso es lo que queda.

IMAGEN: Alexander Abreu: Tomada de “cubasoyyo”