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September 26, 2016 – 5:35 am

I)-“Fidel Castro: ¿Uribe?
Uribe: ¿Sí?
Fidel Castro: ¡Aaaah! ¡Sabía que ibas a estar despierto! ¡Eres un ave nocturna como yo!”
El presidente Castro y yo nos llevábamos muy bien –para sorpresa de algunos, y en los últimos años …

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En la trinchera. Textos sobre historia de Cuba para maestros y profesores (II)

Submitted by on October 19, 2015 – 6:07 am

Sergio López Rivero

Trece documentos y cinco reflexiones componen el fragmento del texto que trata de facilitar la explicación del auge y caída del régimen autoritario de Fulgencio Batista por parte de maestros y profesores a los estudiantes cubanos.

Con “Cuba 1958: controversia entre la Sierra Maestra y la Casa Blanca” y “Acciones del imperialismo para impedir el triunfo de la Revolución y respuesta del Comandante en Jefe Fidel Castro al frente de los revolucionarios para frustrar los planes y maniobras del enemigo”, se pretende solventar al argumento central que coloca a los Estados Unidos como promotor, aliado y sostén principal del régimen instaurado por Fulgencio Batista el 10 de marzo del año 1952.

Lo primero es un fragmento del libro de Nicanor León Cotayo titulado Sitiada la esperanza. Bloqueo económico de EE.UU. a Cuba. Selección de temas (Editorial Pueblo y Educación, 1992, pp.17-19), que para demostrar el antagonismo selecciona dos hechos ocurridos en el año 1958. Uno es la respuesta de Fidel Castro al vocero del Departamento de Estado el 25 de octubre de 1958, que se mostraba molesto por los secuestros de ciudadanos norteamericanos y la ocupación del Acueducto de Yateras que abastecía de agua a la Base Naval de Guantánamo, por parte de los guerrilleros de la Sierra Maestra. El otro es la conocida nota de Fidel Castro a Celia Sánchez el 5 de junio de 1958, que avizoraba un futuro enfrentamiento con los Estados Unidos, tras recoger restos de bombas lanzadas por el ejército nacional en la Sierra Maestra con la inscripción United States Air Force.

Lo segundo, retoma la respuesta de Fidel Castro al enfado del vocero del Departamento de Estado de los Estados Unidos el 25 de octubre de 1958. Y para fortalecer el argumento de una inminente intervención militar de los Estados Unidos en Cuba, utiliza el testimonio de Carlos Rivero Collado. El hijo del candidato oficial a las elecciones del mes de noviembre de 1958 Andrés Rivero Agüero, que aseguraba en Los sobrinos del Tío Sam (Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1972, p. 27) haber escuchado la entrevista entre Fulgencio Batista y el Embajador estadounidense Earl T. Smith el 17 de diciembre de 1957, donde el gobernante cubano supuestamente afirmaba que el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 se había realizado bajo las ordenes del gobierno de los Estados Unidos para evitar que el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) alcanzara el poder a través de las urnas, que durante los ocho años transcurridos desde entonces siguió fielmente las orientaciones de Washington y que sus actos de gobierno se dirigían especialmente a favorecer a los inversionistas estadounidenses.

Para redondear el argumentario, todo lo anterior se trata de vestir de mitología añadiendo aquella famosa frase de Fidel Castro a la huida de Fulgencio Batista: “La historia del 95 no se repetirá. ¡Esta vez los mambises entrarán en Santiago de Cuba!”.

La estrategia narrativa es simple y sin fisuras. En su retórica, al enemigo estadounidense se le atribuye una maldad biológica. Constituyen los otros que  justifican el nosotros. No existen otras ideas posibles. De nada vale que hasta en determinadas zonas de la historiografía oficial, hoy se reconozca que  nada tuvo que ver Washington con la organización del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952. Que testimonios de antiguos representantes en el extranjero del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, avalen el acercamiento del Departamento de Estado, en una política ambigua pero enfrentada a la intransigencia defendida por el Pentágono. Y que cualquier persona atenta al conflicto, haya reparado que aquella historia nunca fue la misma, después que los Estados Unidos decidieran el embargo de armas a Fulgencio Batista el 28 de marzo del año 1958.

En cuestiones de ayudar a explicar a los maestros y profesores el auge y caída del régimen autoritario de Fulgencio Batista a los estudiantes cubanos, no existen ni medias tintas ni versos sueltos. Lo podemos percibir también, en la propia imagen del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, las otras alternativas opositoras y la política de alianzas, que se pretende transmitir en las escuelas. Lo veremos en nuestros próximos apuntes.

Primera parte

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