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September 30, 2016 – 8:10 pm

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Martí y el 17-D (Con motivo de la visita a Cuba del Papa Francisco)

Submitted by on September 20, 2015 – 12:57 pm

Prof. Alexis Jardines

Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria, se unirá el mar del Sur al mar del Norte y nacerá una serpiente de un huevo de águila. (José Martí)

Podría decir que es el propio Dios el que me impide tener en estima al Papa Francisco y a la Iglesia toda cuando interfieren en el empeño de ver libre y próspera a la familia cubana. Si la Iglesia toma posición de parte de los opresores y no de los oprimidos, difícilmente pueda considerarse cristiana. Mientras el Papa Francisco da su misa en La Habana las Damas de Blanco permanecen arrestadas. ¿Cristo está con ellas o en la Plaza de la Revolución?

La otra cara de la moneda ―la iniciativa del presidente Obama con respecto a Cuba―  tiene sin duda potencial, pero su ejecución es otra cosa. Desde un principio el presidente se dejó llevar por criterios de asesores no cubanos y sacó de la ecuación a toda la parte sufrida para dialogar directamente con el dictador, confiriéndole legitimidad. Mala jugada de apertura. Ni el pueblo cubano, ni la oposición pacífica, ni el tema de los derechos humanos y las libertades fundamentales están incluidos en la ecuación de la normalización de las relaciones entre ambos países.

Echemos tan solo vistazos a vuelo de pájaro. El presidente del país más democrático y transparente del planeta se presta a oscuras negociaciones ultra secretas con la dictadura más longeva del Hemisferio occidental. Cabe suponer que fue esta la primera concesión de peso que Obama le hizo a Raúl Castro: pisotear la libertad de prensa y marginar a la opinión pública de su propio país. Le seguiría, en este panorámico recuento, el encuentro de ambos presidentes en Panamá para consolidar sus acuerdos. En dicho contexto y delante de las narices del presidente de los Estados Unidos, ciudadanos americanos fueron salvajemente agredidos y ultrajados por turbas castristas procedentes de Cuba, organizadas por el propio gobierno en la Isla y lideradas por los servicios cubanos de Inteligencia. El gobierno norteamericano, en un acto absolutamente reprobable, abandonó a sus ciudadanos mientras el gobierno cubano respaldaba enérgicamente a sus esbirros agresores y a sus turbas saboteadoras de la Cumbre.

El presidente Obama tolera para no dañar una relación de entrega que ya tiende al absurdo: el embargo establece prohibiciones para las empresas norteamericanas, no para las cubanas. Es un asunto interno de los Estados Unidos. El gobierno cubano, es decir, el expropiador, exige no solo el levantamiento del embargo sino una multimillonaria indemnización. Encima ¿cómo pueden el presidente norteamericano y una serie de magnates cabildear para que se levante el embargo sin exigir compensación a los hermanos Castro por los daños causados a las familias y empresas norteamericanas? El presidente argumenta que no había nacido cuando todas estas cosas sucedieron, lo cual está más cerca de un chiste irrespetuoso que de una razón suficiente.

Echemos ahora otro vistazo, igualmente panorámico, a los resultados que va produciendo la concertación del presidente norteamericano (el mar del Norte) y el Papa argentino (el mar del Sur): el cardenal Jaime Ortega niega, demencialmente, que en Cuba haya presos políticos. Las Damas de Blanco fueron echadas de una Iglesia en Cienfuegos. Y, en contra de lo que Obama le hizo creer al mundo con su  fantasiosa idea del empoderamiento de los cuentapropistas, Raúl Castro ha dado ya un aumento salarial del 100% a represores del Ministerio del Interior con los beneficios obtenidos de la política de la diplomacia comercial promovida por el presidente norteamericano. Apenas se dan los primeros pasos en el restablecimiento de las relaciones con los Estados Unidos y ya Cuba desafió a este gran país liderando una resolución que reclamó en la ONU el derecho de Puerto Rico a la libre determinación, la excarcelación de Oscar López y la limpieza de Vieques, como si el gobierno cubano no hubiera colonizado a Venezuela, no tuviera preso al artista opositor Danilo Maldonado (El Sexto) ni el pueblo de Guanabo flotara en ríos de aguas albañales, cuyos verdosos y nauseabundos afluentes vierten su inmundicia directamente en la playa para perplejidad de los turistas, no ya de los nativos que han terminado por acostumbrarse. En franco contraste, Barack Obama no ha logrado siquiera el acceso a Internet del cubano de a pie aun ofreciendo gratuitamente la conexión. Esto último dice mucho de la manera en que se está llevando a cabo el proceso de normalización.

Así, pues, lo que fue una decisión valiente e inteligente ha devenido todo lo contrario desde el momento en punto en que, ante un gobierno ya genuflexo, el contacto no se estableció con-y-para la familia cubana, sino con-y-para la dictadura castrista.

La administración norteamericana insiste en que uno de sus propósitos fundamentales es ayudar al desarrollo de la clase media cubana. Y es claro que necesitamos con urgencia una sólida clase media, yo mismo he escrito sobre ello en más de una ocasión. Pero, hay una trampa en todo esto. ¿No sabe el presidente Obama que la experiencia postcomunista en la Europa del Este muestra claramente cómo esa clase media ha emergido de las filas de los cuadros del Partido y no del deprimido sector privado tradicional (léase, cuentapropismo)? Claro que lo sabe y, aun así, desespera por brindarle ayuda a Raúl Castro. Su gestión, digámoslo de una buena vez, favorece a la dictadura y no a la familia cubana, que sigue y seguirá optando por tirarse al mar como prueba irrefutable de que no confía ni en la gestión de Obama ni en la del Papa Francisco.

Si ya se unió el mar del Norte al mar del Sur en un propósito que a todas luces dilata el anhelo martiano de ver libre y próspera a la patria, no permitamos entonces que nazca la serpiente del huevo de águila. Es lo menos que podemos hacer por el Apóstol, por Cristo y por nosotros mismos.