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Fe y razón

Submitted by on September 18, 2015 – 8:35 am

Emilio Ichikawa

El pasado miércoles 16 de septiembre el periódico Adelante publicó un artículo del periodista Enrique Atiénzar Rivero aprovechando la circunstancia de que la visita del Papa Francisco a Cuba coincide con el 180 aniversario de la llegada a Camagüey, entonces Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, de José Olallo (1820-1889), religioso de la Orden de San Juan de Dios, beatificado el 29 de noviembre de 2008, siendo Papa Benedicto XVI.

En su artículo el periodista destaca varias virtudes del Beato Olallo: como que “permaneció durante casi 54 años, hasta su muerte en el hospital San Juan de Dios, de la ciudad de Camagüey como enfermero bondadoso”, y que “asumió la acción de limpieza del rostro ensangrentado y enlodado del Mayor General Ignacio Agramonte, caído en combate el 11 de mayo de 1873 en el potrero de Jimaguayú”. Ambos datos efectivamente confirman que Olallo fue persona compasiva, humanista e incluso patriota; cualidades estas muy valiosas, pero que Olallo comparte con muchas otras personas y con no pocos cubanos que no son Beatos como sí lo es él. Es decir, que el referido artículo anota méritos que honran a Olallo, pero no lo distinguen específicamente.

No se entiende cómo pudo el periodista dejar de mencionar en el elogio la diferencia crucial: la intercesión de Olallo en la cura de la niña de 3 años Daniela Cabrera Ramos de un “Linfoma no Hodgkin, tipo Burkitt, estadio III”, que es el milagro que se le acreditó en el proceso que coronó en la Santa Misa que le beatificó en noviembre del 2008; una ceremonia ritual sin precedentes en Cuba, que reunió en Camagüey a la alta jerarquía de la Iglesia y la elite del gobierno, encabezada por el propio Raúl Castro.

El proceso para conseguir la beatificación de Olallo se abrió en 1989 y tuvo como exitoso Postulador al Hno. de la Orden de San Juan de Dios Félix Lizaso Barruete. Precisamente en ese año Lizaso Barruete fue nombrado Postulador General de su Orden, para la que consiguió, además de la de Olallo, al menos dos beatificaciones y tres canonizaciones más.

Según un documento publicado por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), el 18 de septiembre de 1999 se conoce de la curación inmediata de la niña Daniela Cabrera Ramos atribuida a la intercesión de Olallo. El documento, autorizado por el Postulador Félix Lizaso Barruete, describe de esta manera la enfermedad de Daniela: “El riñón no filtraba, la niña no orinaba, estaba ya muy inflamada y con un cambio brusco de su coloración general”.

Un elemento esencial en el proceso es la constatación de que ante tal cuadro clínico los médicos se dieran por vencidos. Agrega el documento: “Los médicos le habían dicho a sus padres: ‘Lo sentimos; esta enfermedad, cuando llega, viene para matar’.” Y es precisamente ahí, cuando la razón científica se da por incompetente, que se justifica la intercesión de Olallo.

Yamila, la madre de Daniela, es quien testifica que aunque ella misma no tenía fe, el padre de la niña enferma escuchaba al Padre Olallo quien le decía que confiara, que rezara, que Daniela se iba a curar. Señala el texto publicado por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) que “Tras la oración sentida y la fe sólida, se produjo el milagro de la curación: la niña orinó, la inflamación comenzó a bajar, y su coloración volvió a ser la de antes. El tumor desapareció.” Disponiendo ya de un “presunto milagro”, se abrió entonces el Proceso Diocesano presidido por monseñor Juan García, Arzobispo de Camagüey, con la participación de un tribunal y testigos.

Entre los participantes del proceso fue fundamental la Comisión Médica, cuyo veredicto es favorable si resulta negativo; como ya se dijo, si los especialistas se declaran incapaces de explicar a través de la razón científica la curación de Daniela.

Se puede ilustrar lo anterior a través de un relato del antiguo Egipto, que habla de curanderos que lograban sanar mediante palabras y poniendo elementos naturales como telas de arañas sobre heridas muy feas. Al descubrirse posteriormente que en la composición de las telas de arañas existe una notable presencia de antibióticos similares a la penicilina, queda avalada la vía racional y se desecha la milagrosa; excluyéndose la necesidad de intervención de lo divino en aquellas sanaciones. Algo diferente a lo afirmado en la curación de Daniela.

Llegados a ese punto, y gracias al milagro, el caso de Olallo “pasa a los consultores teólogos, quienes también lo aprueban. La sesión ordinaria de cardenales y obispos da también el sí. El 15 de marzo se promulga el decreto en el que se afirma que ‘la curación de la niña Daniela Cabrera Ramos es verdadero milagro, obrado por Dios ante la intercesión del Venerable José Olallo Valdés’. Olallo sería beatificado.”

Aunque para subir figuras a los altares la Iglesia tiene vías alternativas, lo que necesita el Padre Félix Varela para llegar a similar dignidad es la acreditación de un milagro… Aunque por lo visto la Iglesia lo ha estado percibiendo como humano, demasiado humano.

FOTO: Postulador General, Hermano de la Orden San Juan de Dios sacerdote Félix Lizaso Barruete: oh-fbf.it