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Torres Cuevas, el intelectual organopónico

Submitted by on September 11, 2015 – 10:57 am

Emilio Ichikawa

En una ocasión, hace muchos y sentidos años, el ensayista Cintio Vitier dijo en una facilidad de la Facultad de Derecho que “Ya Cuba ha elegido su Apóstol”. Los sabios cotillas de la UH como Delio Carreras, decían que era una respuesta implícita a una conferencia ofrecida por Eusebio Leal en el anfiteatro de la Facultad de Filosofía e Historia, donde había sobredimensionado a Carlos Manuel de Céspedes.

Pero Vitier tenía otra motivación para su frase: la resignación. Martí debía quedar como Apóstol seglar, ya que dado el tipo de vida y de muerte que había llevado, no encontraría un postulador que se arriesgara a defenderlo como candidato a Beato y Santo.

Desechado Martí (que hubiera sido el clásico bingo), y desde hace unas décadas, la Iglesia ha mostrado un gran interés en subir a los altares a Félix Varela; un cura cubano que fue, además, legislador, pedagogo, periodista y notable pensador. El estratega de este paso, como de tantos otros que ha dado la Iglesia para convertirse en lo que es hoy, la principal institución ideológica cubana junto al Partido Comunista (y preparados para re-incluir la Embajada de EEUU), es el Cardenal Jaime Ortega. Un visionario.

En una entrevista que Mons. Carlos Manuel de Céspedes ofreció a Amaury Pérez Vidal, accedió a comentar sobre importantes aspectos procesales que explicaban la dilación del proceso de beatificación a Félix Varela.

En esa charla Mons. De Céspedes habló de varios inconvenientes; de ellos vale la pena destacar dos: La “ejemplaridad” y la realización de “milagros”.

En este caso (como sucede en organizaciones comunistas tipo UJC y PCC) “ejemplaridad” no quiere decir solo que la persona sea o haya sido buena, ni siquiera muy buena, sino que su vida sea digna de ser imitada por los demás.

En el punto de los “milagros”, aunque no siempre tengan que acreditarse (como ocurrió en el reciente proceso al salvadoreño Oscar Arnulfo Romero), es necesario demostrar que el aspirante ha hecho obras buenas que no tienen explicación natural, inexplicables desde el punto de vista de la Ciencia; de donde podría inferirse entonces que existe en esa persona la presencia de lo divino.

La Iglesia ha pedido apoyo público a los cubanos para poder acreditar algún milagro al Padre Varela, pero al parecer no han conseguido ninguno. Respecto a esto ya se alertó que, de ser avalado el tal milagro, el choteo kubishe no tardaría en cebarse en la emblemática figura.

Para despejar el camino también la Iglesia ha recurrido a prominentes intelectuales cubanos, que han escrito elogios de desigual valía sobre Félix Varela.

Un esfuerzo que merece atención, a pesar de la premura con que se encargó y montó, es el pamphlet de Mons. De Céspedes Pasión por Cuba y por la Iglesia. Aproximación biográfica al P. Félix Varela (Biblioteca de Autores Cristianos. BAC. Madrid 1998). Mi respeto a este documento lo demuestra una reseña en 12 partes publicada en este sitio.  

Otro empeño con similar intención, que no pasa de ser un improvisado e ilegible servicio a la conversión del Padre Varela en un adelantado ideólogo de las “reformas raulistas”, es el ensayo de Eduardo Torres Cuevas, Director de la Biblioteca Nacional de Cuba, titulado “El pensamiento de Félix Varela, electivo, liberador y creador” y aparecido recientemente en Cubadebate este 9 de septiembre (2015).

Por supuesto que el versículo para legitimar un engarce de la doctrina cristiana con las “reformas castristas” debió venir de una autoridad superior; y lo consiguió el Papa Juan Pablo II cuando en su conferencia en el Aula Magna del 23 de enero de 1998 dijo que el Padre Varela llegó a creer en “la conveniencia de que los cambios se dieran con la debida gradualidad hacia las grandes y auténticas reformas”.

No es solo que los principales acomodos del Padre Varela al curso político cubano que duplica Torres Cuevas en Cubadebate los haya adelantado el Papa polaco, sino que el propio Torres Cuevas ya los copió en el periódico Granma de marzo del 2012.

Entonces algunos puntos relativos al ensayo de Torres Cuevas de ayer miércoles 9 de septiembre en Cubadebate.

1-La insinuación de que el pensamiento del Padre Félix Varela es “electivo”, que repite acríticamente Torres Cuevas, lejos de ser una virtud es una pudorosa y vieja excusa de los historiadores de las ideas en Cuba, de inspiración nacionalista, en el empeño (misión) de dotar a la isla de un linaje filosófico creíble. Decir que el pensamiento cubano es “electivo” cubre de tener que reconocer que es preponderantemente “lectivo” y “ecléctico”.

Es “lectivo” porque más que filósofos en la historia cubana lo que tenemos son “profesores de filosofía”. Y no por exceso de calor (como decía Jorge Mañach); o por exceso de consumo de carne de cerdo (como decía Francisco Figueras); sino por falta de prestigio social de la profesión. La pan-docencia de los pensadores cubanos explica además que las “obras” publicadas suelan ser las amarillentas notas de clases, las tesis y ponencias que se leen en eventos convocados por la Iglesia, el Estado y más recientemente por las Empresas (por ejemplo, charteadoras y agencias de viajes).

Es por otra parte “ecléctico” el pensamiento cubano porque las doctrinas europeas, norteamericanas y asiáticas que se recepcionan en la isla ni siquiera se amarran a una lógica centrípeta atenta a las apetencias locales; antes siguen modismos y oportunismos granados.

2-Torres Cuevas habla de la importancia de “sofisticados” debates filosóficos cubanos y exalta el rol del legado del Padre Varela en los mismos. Mentira o media verdad. Ninguna chusmería en Twitter, Facebook u otras redes sociales de hoy, debe acomplejarse ante los debates de la intelectualidad cubana tradicional. La llamada polémica filosófica del Siglo XIX cubano fue simplemente un brete motivado por lo mismo que motivó el debate entre Guillermo Rodríguez Rivera y Desiderio Navarro: la vanidad. Como he señalado otras veces, los ilustrados habaneros del siglo XIX se pasaron muchísimo tiempo discutiendo sobre quién tenía el más nuevo libro llegado a la ciudad desde Europa o EEUU. Que no leían; y si leían no entendían, como pasó con el texto El Sistema de la Naturaleza de Holbach, de recepción tardía; una suerte de canon filosófico sobrevalorado en La Habana, que con genial crueldad Hegel definió como un error compuesto: por el sentido del humor alemán y la profunda sistematicidad francesa.

3-No sé a qué tradición intelectual especulativa se refiere Torres Cuevas, cuando el atento Medardo Vitier, no solo estudioso del pensar cubano sino hasta del matancero, tuvo la honestidad y el acierto de reconocer que la obra insigne y “representativa” del pensamiento cubano fue la “traducción” que hizo José del Perojo de la Crítica de la razón pura de Kant. Su actitud fue paradigmática. En lugar del desasosiego de Ortega y Gasset, que pasó años atribuyéndose haber dicho antes lo que los neokantianos alemanes publicaban y enseñaban; Del Perojo se dedicó a entregar a los lectores la obra que inspiraba aquellas escuelas para que conocieran el asunto con la menor cantidad de intromisiones y mediaciones posibles.

4-Es falsa la afirmación sobre la influencia, presencia y consideración en que se tenía al Padre Varela. Su trabajo como representante o legislador en España fue intrascendente y casi nulo (además no cumplió con una encomienda que llevaba); y tuvo que salir a escape hacia EEUU. En Norteamérica se sintió solo. A falta de compañía real se inventó a Elpidio, y estuvo decepcionado por las pocas ventas que su obra Cartas a Elpidio tuvo en Cuba y la escasa atención que le dieron sus amigos.

5-Pero si algún sector no leerá jamás las Cartas a Elpidio es la juventud cubana y cubanoamericana. Su estilo es demasiado “lectivo” y tutorial. El propio Alfredo Guevara lo consideraba un texto insufrible y retaba a las personas a reconocer con sinceridad si de verdad lo habían leído. Rafael Acosta de Arriba es testigo de que Alfredo Guevara consideraba al Padre Varela un pensador más rudimentario y pobre que José de la Luz y Caballero. Luz y Caballero es la figura mimada de los pensadores cubanos porque es el loco, el místico… el a-forista y aforístico. Sentenciaba y refraneaba porque para un alucinado argumentar es una faena vulgar.

6-Con la filosofía “lectiva”, docente, tiene que ver uno de los pseudo “aportes” de Torres Cuevas a la historia de las ideas en Cuba. No se cansa de jugar Torres Cuevas con el ajuste y desajuste de una frase de José de la Luz y Caballero sobre el Padre Varela y el pensar del pueblo cubano. El 23 de marzo de 2012 escribió Torres Cuevas en el Granma: “Fue Luz quien expresó que Varela era ‘quien nos enseñó primero en pensar’”. Y ahora en Cubadebate (septiembre 9 de 2015) dice que el filósofo y educador Luz y Caballero dijo sobre el Padre Varela que “mientras se piense en la isla de Cuba se pensará en el que nos enseñó primero en pensar”. Torres Cuevas se va por la demagogia nacional moralista y no mira como riguroso historiador de las ideas; porque lo que está diciendo Luz y Caballero es que en la historia de la filosofía existió un debate, desde San Agustín y Anselmo en torno a la relación de determinación, precedencia y número entre el Creer y el Pensar (Credo ut intellegam; intellego ut credam…); lo que era algo que el Padre Varela enseñaba en sus clases. Muy revolucionario por cierto, en términos habaneros; y más en la Universidad que en el Seminario.

7-Lo que representa Félix Varela en la tradición cubana, en relación con otros notables de la nación, lo dejó claro Benedicto XVI durante su viaje a La Habana:

 “-Olallo es el Beato

-Félix Varela es el Siervo del Señor

-Martí es el Prócer

Por supuesto que esos conceptos los manejaría mejor el Dr. Eduardo Torres Cuevas si estuviera más centrado en la investigación; en lugar de distraerse tanto en el pulimento de los mármoles de la BNJM, o andar de turista cultural promoviendo la tarequera de la quincalla de Emilio Cueto.

IMAGEN: Eduardo Torres Cuevas, Miguel Barnet y Emilio Cueto en el vestíbulo de la Biblioteca Nacional de Cuba, en una de las innumerables actividades de la elite cultural cubana. Tomada de elfosgrafica.com

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