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¡Estamos salvados, llegamos a Vietnam!

Submitted by on September 6, 2015 – 2:17 am

Emilio Ichikawa

Cualquiera recordará aquellas películas en que una familia, unos enamorados o unos buenos amigos huían de los nazis hasta cruzar la frontera suiza. Una bella pradera, campesinos felices y algunas vacas con cencerro eran los avisadores de la libertad: ¡Por fin Suiza! Tilín, tilín.

En el filme “No Escape” (John Erick Dowdle, 2015) sucede casi lo mismo, lo único que ahora el reino de la libertad no es Suiza sino Vietnam.

Jack (Owen Wilson) es un ingeniero que vive felizmente con su esposa y dos hijas pequeñas en Austin. Es el inventor de una válvula importante y la corporación Deriff le contrata con un alto salario para laborar en un caótico país asiático.

Precisamente en el momento en que Jack llega al hotel donde vivirá con su familia, unos violentos nacionalistas dan un golpe de estado y comienzan a perseguir extranjeros y entreguistas bajo el lema “Agua por sangre”. La historia de la película “No Escape” es el cuento de la lucha de Jack y su familia por sobrevivir a la violencia desatada.

Desde que iban en el avión otro norteamericano se les ha estado insinuando. Se trata de Hammond (Pierce Brosnan), que finalmente revela que es un agente encubierto encargado de proteger al personal contratado por la empresa. Hammond tiene un breve monólogo en el filme que es una autoinculpación de los EEUU y una autocrítica colonial a nivel de panfleto.

Hammond objeta la inversión extranjera por construir instalaciones en los países pobres a sabiendas de que no podrán pagar. Cuando la deuda es neta, entonces los consorcios aprovechan para apoderarse de recursos del país. En este caso la sublevación se debe a que la compañía para la que trabaja Jack se ha adueñado del agua; de modo que él mismo es responsable indirecto de la violencia que le persigue.

“No Escape” se vale de unos cuantos facilismos dramáticos para llegar al final. Jack y sus acompañantes están en medio del río fronterizo. Desde una orilla unos harapientos paramilitares golpistas les amenazan con ametrallarlos. Están a punto de hacerlo cuando, de pronto, se iluminan unos potentes reflectores y aparecen unos soldados uniformados, con banderas rojas de fondo, y una voz que advierte a la violenta pandilla: “El bote ha entrado en aguas vietnamitas, no pueden dispararle, si lo hacen provocarán un conflicto internacional”.

Del otro lado bajan las armas mientras en el bote todos se abrazan: “¡Estamos salvados, por fin llegamos a Vietnam!”. La política es un tiempo que juega a los dados. (Tomado de VILLAGRANADILLO0