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September 25, 2016 – 11:24 am

Emilio Ichikawa
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Pichón político

Submitted by on August 19, 2015 – 10:14 am

Emilio Ichikawa

Cuando la pájara arboriza y mete el pico hasta las profundidades de la garganta regurgitando el bicho ensalivado directo al buche, el pichón mantiene las comisuras estiradas y la boca abierta, esperando que algo pase, alienado del suceso.    

Como el pichón, ajeno a la inyección proteínica destinada a prolongar su vida para que cumpla un rol en el régimen del monte, anda el analista cubano que pregunta qué viene ahora en las relaciones Cuba-EEUU, qué va a pasar, cuál será el próximo paso…

¿Próximo paso cuando el camino ha quedado básicamente recorrido?

Por la distracción de una prensa idiotizada en el logro de hits y una radio-televisión estupidizada por la caza de préstamos, subsidios y la salida a la bolsa de valores (lo de los anuncios comerciales es un cuento de camino), los cubanos, tanto los que ganaron como los que perdieron, han sido espectadores pasivos de la diplomacia secreta de gobiernos con harta iniciativa.

¿Qué va a pasar? En general muy poco, porque lo fundamental ya ha sucedido ¿Cuál es el próximo paso? Cualquiera que sea, muy cortito, porque la dinámica Cuba-EEUU ha superado su etapa extraordinaria, espectacular, y empieza una fase acumulativa.

Quedan dos macro eventos pendientes en el futuro visible de Cuba: La visita oficial de un Presidente de los EEUU a la isla y el fallecimiento de Fidel Castro. Lo demás es rutina, y es en esa rutina donde hay que encontrar un sentido y dejar de auto engañarse o estafar al vecino con que algo fuera de lo ordinario, milagroso o calamitoso, está aún por suceder.

El canje de Alan Gross por (tres de) Los Cinco es cosa del pasado. Un evento aperplejador y significativo porque en Miami se hizo la conciencia de que tal cosa no sucedería pues en EEUU había separación de poderes y el ejecutivo no podía contravenir la decisión de una corte. Bonita conclusión de quien conoce el sistema político norteamericano por el examen de ciudadanía. Y como si ese golpe no fuera suficientemente aleccionador, ahora se dice que el Presidente no puede tocar el embargo porque está bajo la soberanía legislativa del Congreso. No se escarmienta.

Las reglas de juego fundamentales de la reforma económica cubana ya están sobre la mesa. Y, como decía, los pasos básicos en las relaciones Cuba-EEUU ya se dieron. En estas dos materias, no queda un esencial por suceder. De lo que se trata ahora es de encontrar un lugar o un no-lugar (es decir, una utopía) dentro de los procesos en marcha. Otros lo han hecho y están ganando dólares y pesos, montando exposiciones, aplicando para becas y grants, escalando en la estructura del funcionariado cubano o en Washington DC, etc.

De hecho, como informaron los cancilleres Kerry y Rodríguez en la conferencia de prensa del pasado 14 de agosto en La Habana, los altos funcionarios de ambos países se harán a un lado para dar paso a burócratas eficientes y grises que consagren lo negociado. Acaso, con un poco de suerte, volveremos a ver a Roberta Jacobson, que probablemente se recogerá en la Embajada norteamericana en México; y a Josefina Vidal, que a lo mejor asume otras misiones ligadas a un ascenso.

En palabras del canciller Bruno Rodríguez, desde ahora le toca jugar su papel a una “comisión bilateral” que se “dedicará a consolidar los mecanismos de cooperación bilateral ya creados”. La etapa creativa cede ahora ante la administrativa; de muy poco interés noticioso. Así que el periodismo sobre temas cubanos, o se reinventa, o se radicaliza en el uso de la mentira.

Insistir en un contrapunto Cuba-EEUU como si se tratara de un debate ideológico socialismo-capitalismo, cuando no es historia, es reacción. Reacción en primer lugar porque es un intento romanticista de permanecer en los claros términos del pasado para suplir la indescifrable opacidad del presente; y en segundo lugar porque es falso. Ni Cuba es ya un país paradigmáticamente socialista; ni EEUU paradigmáticamente capitalista. Y, dentro de EEUU, y del propio estado de Florida, mucho menos Miami; donde la libre competencia se ha contraído y los mejores negocios se hacen al amparo de los poderes públicos, no pocas veces con cláusulas de garantías consanguíneas.

El debate capitalismo-socialismo por supuesto que existe, pero no entre los polos de la Guerra Fría sino al interior de cada uno de ellos. Entre norteamericanos y entre cubanos, cada uno por su parte. Como muestra la campaña electoral y ojalá muestre el VII Congreso del Partido.

IMAGEN: Vidal, Kerry y Jacobson: jr