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Ser capturado, ¿un deshonor?

Submitted by on August 18, 2015 – 4:56 pm

Emilio Ichikawa

No tanto los guerreros cubanos, pero en exceso sus amautas y biógrafos, han convertido en un antivalor el haber sido capturado. Se supone que el deber de un guerrero, dulce o amargo, sea morir en combate. La rendición es inaceptable; y también el armisticio, por muy honorable que fuere.

Quizás por eso a Fidel Castro se le ha tenido prudentemente apartado de las actuales “conversaciones de paz” entre Cuba y EEUU; ya que tienen como un dejito zanjonero. Claro, Fidel Castro fue capturado tras el asalto al cuartel Moncada… pero solo porque tenía el mandato mayor de preparar la guerra la necesaria.

El deber del guerrero cubano cuando la captura se hace inminente es “empuñar valientemente las armas contra sí mismo”; que es el modo revolucionario de nombrar al suicidio. Si eso no sucede, los historiadores nacionalistas y regionalistas tendrán la obligación de “producir” una excusa creíble.

Esta es la justificación que Ludín Fonseca García, Director de la Casa de la Nacionalidad e Historiador de la Ciudad de Bayamo, “produjo” para Perucho Figueredo: “… antes de ser capturado, disparó todas sus balas, y la enfermedad que padecía le hizo fallar el intento de  suicidio con el sable. Fue fusilado en Santiago de Cuba, hace 145 años, y murió entonando la afirmación de que morir por la patria es vivir…”.

Suicidio con sable… Hubiera sido de mayor valor épico que Perucho disparara todas excepto una de sus balas, dijera las señeras palabras y entonces se diera un tiro definitivo… Como no sucedió, el historiador hizo muy bien su trabajo. Un historiador… ¿No hubiera sido mejor dejarlo para poetas, trovadores y novelistas?

IMAGEN: Monumento a Perucho Figueredo en Bayamo: Radio Bayamo

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