Headline »

September 30, 2016 – 10:12 am

La Mesa Redonda de la TV Cubana les identifica como “Emisarios Latinoamericanos”. Se trata de los ciudadanos panameños Marcos Obando, Ricardo Ceballos y Paul Alba Caballero.
En esta edición del programa Mesa Redonda participa Iroel Sánchez como …

Read the full story »
Colaboraciones

Artículos y ensayos de colaboradores

Cuba

Noticias, notas y artículos sobre Cuba

eichikawa

Artículos y ensayos de Emilio Ichikawa

US-Mundo

Noticias y notas sobre Miami, US y el mundo

Correo

Opiniones y cartas del lector

Home » eichikawa

La lucha y la luchita final

Submitted by on August 13, 2015 – 12:07 pm

Emilio Ichikawa

Recientemente repasaba un material sobre la historia política de los negros en EEUU. Un fragmento del filme recogía escenas de un mitin donde se pedía la libertad de algunos líderes afroamericanos. Los argumentos combinaban una crítica al sistema de justicia norteamericano (especialmente a las cortes y prisiones), con el elogio moral de los encarcelados.

Llega el momento en que Angela Davis se sube en la plataforma, toma el micrófono y dice: “Quisiera hablar primero de la ausencia de un padre negro… les diré por qué está ausente: Porque está en prisión.” Davis continua con una pregunta coloquial: “¿Y por qué está en prisión?” Ella misma se responde: “Por drogas”.

Y entonces redondea: “¿Por qué drogas? Para aliviar el dolor de ser negro, el dolor de ser pobre, el dolor de ser marginado…”.

Como la lógica discursiva predominante entre los oradores había sido: negro íntegro – negro preso – negro que debe ser liberado, en el momento en que Angela Davis dice que el negro del que ella va a hablar no está preso por ideales sino por drogas, automáticamente pensé que su discurso torcería hacia una recriminación al negro descarriado, moral y (por tanto) políticamente malogrado.

Así que para mí fue una sorpresa que Davis se mantuviera en el tono apologético, presentando una justificación ideológica de la drogadicción. Por supuesto que desde ese instante me puse a meditar sobre los motivos de mi confusión.

Parece que, a diferencia de lo que se percibe en grupos afroamericanos colaborativos, en la vida interna de los movimientos políticos cubanos, en el movimiento comunista en particular, y todavía más en las organizaciones del comunismo cubano en el poder, prima una ética de la sospecha que tiene raíces estalinistas y es más propia de ideócratas al servicio de amos con poder que de negros fugitivos. A nadie se le ocurriría equiparar al fallecido Pastor Lucius Walker con el Mayoral y Calesero smithtiano Esteban Morales, para poner una ecuación más actual. Aunque igual pudiera apelar a aquella elocuente y apocalíptica conclusión de Palmiro Togliatti: “La lucha final será entre comunistas y ex comunistas”.

Donde Davis tendió la mano al camarada feo, el comunista cubano, que es miembro de un partido en el poder, lamentaría tener que rematar al compañero que por un tiempo tanto quiso pero que al final traicionó. Siempre hay excusa para la purga nacional.

La escena sirve de paso para entender por qué a los afroamericanos se les respeta cosas que a los cubanos no. Y es que la gente sabe que los cubanos no van a salir a romper vidrieras sino que, en general, se pondrán de parte de la policía.

IMAGEN: Angela Davis: cinema.ucla.edu