Headline »

September 25, 2016 – 12:45 am

Esta vez, el subterfugio utilizado, explicó Yailin Orta Rivera, directora del periódico Juventud Rebelde, dirigido precisamente a este grupo etario, han sido un programa que oferta becas de verano para estadio e intercambio juvenil en …

Read the full story »
Colaboraciones

Artículos y ensayos de colaboradores

Cuba

Noticias, notas y artículos sobre Cuba

eichikawa

Artículos y ensayos de Emilio Ichikawa

US-Mundo

Noticias y notas sobre Miami, US y el mundo

Correo

Opiniones y cartas del lector

Home » eichikawa

Un libro agresivo para las conciencias de algunos empleados de Radio Martí (Parte 3-FINAL)

Submitted by on August 5, 2015 – 5:31 am

Emilio Ichikawa

El libro Cuba sin censura. Memorias de Radio Martí (Alexandria Library Ediciones, Miami, 2015), del periodista Jorge Riopedre, fue escrito o compuesto entre algún momento posterior al 17 de diciembre de 2014, y algún momento anterior al 23 de junio de 2015.

El límite anterior puede inferirse a partir de esta frase, que desliza Riopedre en la página 73: “Si bien estas denuncias son cosas del pasado y carecen de importancia después de anunciarse la reanudación de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos…”. Política que luego objeta implícitamente en la p.146.

El límite posterior puede inferirse a partir de una lista de “duros” del exilio cubano que improvisa Riopedre en la página 74, donde todavía incluye a Carlos Gutiérrez, quien el 3 de junio de 2015 hizo público en The New York Times su respaldo a la política de normalización de relaciones con Cuba del Presidente Obama.

Quiere esto decir que el libro es un documento lleno de prisas y urgencias de actualidad, donde como dije en una nota anterior el autor tiene más suerte al evocar que al explicar los eventos recordados. Creo, como algunos amigos comunes, que en la factura de esta edición tuvo mucho que ver la visión empresarial, lógicamente oportunista, del editor Kiko Arocha.

Esto explicaría además las erratas, imprecisiones, uso informal de citas y por supuesto el sesgo en unos análisis que a veces, más que subjetivos, llegan a ser caprichosos.

Con el propósito de aclarar algunos de estos deslices, mientras preparaba estas notas, le escribí al autor diciéndole que en la página 40 de su libro se afirma que el Senador Richard Stone, implicado en un importante debate sobre Radio Martí, era Republicano, mientras otras fuentes dicen que era Demócrata. Pero Riopedre jamás contestó.

Respecto a los caprichos interpretativos, quizás ninguno puede ser más extremo que considerar que la condición de representante del fidelista Movimiento 26 de Julio en Washington DC fue una experiencia positivamente enriquecedora para Ernesto Betancourt; mientras que tener ideas y amigos de izquierda influyó negativamente en Rolando Bonachea.

En la página 100, donde Riopedre no pone reparos en premiar a Betancourt con haber acuñado en el seno de la OEA la frase “Alianza para el progreso”, agrega sobre sus méritos: “… (Betancourt) utilizó a su favor, en beneficio de la emisora, un amplio conocimiento de la burocracia en Washington. Su historial es más que conocido: Fue delegado en la capital norteamericana del Movimiento 26 de julio…”. Riopedre usa cerca de media decena de veces, de forma despectiva, el calificativo de “provinciana” para referir lo que significaba la presencia de Radio Martí en Miami al servicio del exilio cubano.

Como constante explicativa en su libro, cada vez que Riopedre decide objetar a una persona, sugiere que dicha persona pudiera estar sirviendo consciente o inconcientemente a Castro. Al dirimir su obvia antipatía hacia Rolando Bonachea, el autor del libro señala: “No tendría nada de particular que la principal analista de asuntos cubanos recibiera alguna vez la orden de cruzarse en el camino de Radio Martí, motivo de tanta irritación para su empleador, Fidel Castro. ¿Conoció Bonachea a Ana Belén Montes? No tendría nada de particular que se hayan conocido… . (p.128)

Y hace lo mismo al tratar el incidente con Hilda Inclán, directora de la oficina de Radio Martí en Miami, a quien culpa de provocar una “gresca pública” (p.56) por un “inesperado ataque” (ibid.) que finalmente Betancourt se toma muy a pecho. Lo grave del enfoque es que sobre Hilda Inclán se arroja la siguiente duda, fatal para un empleado federal: “… se estaba haciendo eco de la misma consigna enarbolada por el gobierno cubano con el fin de desacreditar a la emisora.” (p.58)  

Aunque Riopedre no menciona a Huber Matos en su libro, y se centra en los supuestos celos de Mas Canosa por Ernesto Betancourt, algunos conocedores del Miami de la época consideran que otra gran emulación de poderes que no se puede obviar para entender la historia es la que hubo entre Mas Canosa y Matos; quien por demás tenía una notable estación radial que como Radio Martí también aspiraba al monopolio de la audiencia cubana y la atención de las autoridades norteamericanas: La Voz del CID; Cuba Independiente y Democrática, la organización de Matos, aún existente. Con no muy buena fe, Riopedre menciona a La Voz del CID (no a Matos) en la página 156 donde nuevamente, usando la frase “no deja de ser curioso”, instrumenta al lector insinuando que pudiera haber una extraña razón en que la emisora de Matos se beneficie con lo que Castro hace contra Radio Martí.

En general los enfoques de Riopedre en su libro padecen el “síndrome de Benes”; una ilusión política consistente en la indistinción de la jerarquía de roles. La frase alude a los enfoques de Bernardo Benes sobre el llamado diálogo de los ’70, donde da la impresión de creer firmemente que aquel proceso fue una suerte de encuentro tripartito entre el gobierno cubano, el gobierno norteamericano y él mismo. En similar sentido, en el libro reseñado Riopedre parece estar convencido que desde su mesa de redacción de noticias pudo determinar el rediseño de la policía exterior castrista; en particular mediante la utilización del tema del SIDA.

Gracias al libro de Riopedre se puede disponer de una afirmación explícita de algo que no siempre se dice de una forma tan clara; que el actual director de Radio Martí, Carlos García, es un hombre de La Fundación. Dice Riopedre en la página 212 de su libro: “El cargo que ocupaba Zúñiga fue eliminado tras la renuncia de Roig como director de OCB, dando paso a nuevos empleados y programas en el marco de una nueva administración encabezaba por el abogado Carlos García, nombrado por la Casa Blanca con el patrocinio de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA)”.

Además de los elementos anecdóticos, que es el aporte fundamental del libro para el lector general, hay un público especial para Cuba sin censura. Memorias de Radio Martí (Alexandria Library Ediciones, Miami, 2015); me refiero a los actuales trabajadores de la emisora, pues Riopedre alcanza a citar y confesar lo que espera de algunos de ellos, como Álvaro Alba, Juan Juan Almeida, Karen Caballero (quien ganó la competencia a Bernardette Pardo), Armando de Armas, Luis Felipe Rojas, Natalia Crujeiras, Isabel Espronceda… Así que a comprar el libro, que trae sorpresas y hasta Roberto Rodríguez Tejera coge su ramalazo.

Parte I

Parte II