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September 25, 2016 – 11:24 am

Emilio Ichikawa
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Periodismos

Submitted by on August 2, 2015 – 8:26 am

Emilio Ichikawa

Las personas y los gobiernos pueden tener diferencias de principio, de concepto, de fundamento… lo que no impide que puedan conversar y ponerse de acuerdo en el tratamiento de “casos”. Lo que parece tonto es que pudiendo resolver cuestiones específicas (casos), se detengan a dirimir temas generales.

A no ser que se trate de personas y gobiernos cuya razón de Ser es (o debiera ser) precisamente la defensa de lo “general”: intelectuales, teocracias, ideocracias. Un político conciliando al centro es una obviedad; un científico moderando una verdad descubierta es un contrasentido, o una genuflexión de “periodo de ‘ciencia normal’”.   

El Viceministro cubano del MINREX Abelardo Moreno dijo en reciente entrevista que las diferencias con la Unión Europea-UE en el tema de los derechos humanos eran “filosóficas”. Esto significa que no se pondrán de acuerdo a nivel general, pero sí firmarán algún documento ecléctico (“neutro” es el término que usa el Viceministro) y llegarán a consensos sobre “casos”: liberación de algún preso, tolerancia a cierto disidente, diligencias en visados, etc.

El periodismo cubano y el periodismo norteamericano también tienen diferencias de principio. Los periodistas cubanos aprenden a defender causas o misiones; las maestrías de periodismo en EEUU enseñan a investigar y reportar acontecimientos puntuales. La norma de partida es dura y abstracta para que se degrade o relativice en la práctica. El presupuesto en la arrancada tiene que ser absoluto y no relativo porque entonces lo que llega a la vida es un ripio. No obstante, reconozco que a estas apreciaciones simples (“elementos”) se les pueden contraponer anécdotas, observaciones, vivencias… pero estos particularismos no tienen el mismo rango epistémico que aquellos apriorismos.

Hay que ver lo diferente que es la práctica de la periodista norteamericana Nora Gamez, de la que realiza la periodista cubana Nora Gámez. En el segundo de los videos que acompañan al artículo de Michael Vasquez y Jenny Luna titulado “Hillary Clinton in Miami: Lift the embargo against Cuba” en The Miami Herald (31 de julio, 2015), la periodista hace un cortés y exacto reporte sobre los puntos principales en el discurso de Hillary; sin incorporar ni uno solo de los sabrosos e invasivos picores axiológicos/deontológicos con que fija el sabor valorativo en sus trabajos sobre tema cubano para El Nuevo Herald.

Por supuesto que a pesar de las diferencias técnicas los dos tipos o “modelos” de periodismo pueden confluir si aparece una causa o “misión” común; por ejemplo, la normalización de relaciones entre Cuba y EEUU. Al menos es lo que dijo la periodista Karina Marrón durante la visita de Ernesto Londoño, editorialista de The New York Times, al periódico Granma.

En un trabajo titulado “Londoño visita el Granma” (26 de noviembre, 2014) Marrón escribió: “Y por supuesto, hablamos sobre el modelo de prensa cubano y sus diferencias con el norteamericano, que al final es en el cual él ha ejercido la profesión… Más allá de esto, las distancias siempre van a existir, pues en primer lugar, se trata de la misión social en función de la sociedad…”.

Además de esas “misiones” comunes que eventualmente puedan compartir la prensa cubana y la norteamericana (por descontado entre la prensa castrista y anticastrista, que son del mismo “modelo”), en caso extremo los dos periodismos coincidirían por fuerza si se diluye o niega la dualidad. Como hace la periodista Ninoka Pérez Castellón, quien tras múltiples investigaciones ha concluido que la “objetividad” del periodismo norteamericano es una farsa. Tesis que también le escuché al periodista de El Nuevo Herald Carlos Victoria, a partir de un encontronazo que había tenido con un colega por el tratamiento “objetivo” que el periódico en inglés The Miami Herald estaba dando al caso Elián González. “Objetividad” que, como Ninoska Pérez Castellón, el periodista Carlos Victoria consideraba más bien anti-subjetividad; es decir, una oposición o por lo menos falta de solidaridad con la “causa” que defendía.

Por cierto, el comentado hecho de que un periodista cubano de El Nuevo Herald abandonó su puesto frente a la casa de los González en vísperas del gran suceso para satisfacer su apetito en un merendero de Little Havana, puede ser una falta desde la perspectiva del periodismo que se hace en EEUU pero no del periodismo que se enseña (o se enseñaba en los ’80) en Cuba; pues quedando la “causa social” a salvo…

Mejorar la prensa sobre tema cubano haciéndola más informativa, “objetiva”, es obviamente un asunto de los periodistas. Allá ellos. Lo que vale la pena superar (si algunas faltas no fueran tan irrespetuosas) es el buen periodismo. Porque aún siendo el mejor, seguirá siendo solo eso: periodismo.

IMAGEN: A la izquierda Ernesto Londoño, periodista de NYT; a su lado, Pelayo Terry, Director del periódico Granma. Contrariamente a lo que comentó la mal pensada gusanera de Miami, Pelayo Terry no está acomodándole la jaba al periodista norteamericano: granma

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