Cuba

Noticias, notas y artículos sobre Cuba

Colaboraciones

Artículos y ensayos de colaboradores

Correo

Opiniones y cartas del lector

US-Mundo

Noticias y notas sobre Miami, US y el mundo

ei

Artículos y ensayos de Emilio Ichikawa

Inicio » ei

Capriles & Yoani

Enviado por en marzo 7, 2013 – 10:54 am

Emilio Ichikawa

El antichavismo radical va a votar contra Nicolás Maduro, o cualquier otro candidato del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV). ¿Quiénes podrían servir para ejemplificar esa línea antichavista insobornable? Bueno, para un lector cubano promedio, residente en Miami, se puede citar a Eleonora Bruzual, periodista venezolana y ex comentarista del ex Noticiero del Mediodía de Radio Mambí, quien por ejemplo aseguraba que la enfermedad del fallecido Presidente Hugo Chávez era una farsa montada desde La Habana. Con singular “pragmatismo” Bruzual consideraba que los reportes médicos sobre la salud de Chávez eran parte de una “operación lástima” para ganarse la sensibilidad del electorado. El periodista Rafael Poleo sería otro caso de antichavismo radical, para quien el mismo Capriles resultaba insuficiente y por momentos como que “cómplice” del chavismo.

La opinión de Rafael Poleo respecto a Capriles se ha movido bastante en la historia reciente; de considerarlo un desconocido (en febrero de 2012 Rafael Poleo escribió sobre Capriles: “De ese muchacho nada conozco”), el experimentado periodista pasó a aceptar que Capriles se había crecido durante la campaña contra Chávez (cosa que es cierta). Pero después de la derrota en las elecciones Presidenciales de octubre dejó de concederle hasta el punto de que en fecha no tan lejana como el 19 de diciembre de 2012, Poleo aseguraba que insistir sobre Capriles era un error; y escribió: la derecha internacional tiene una campaña para imponer a Capriles como candidato de la oposición en las inminentes elecciones presidenciales… Esto conviene a la estrategia chavista de que la oposición tenga un ‘candidato de los ricos’ derrotable por su ‘candidato popular’”. Antichavistas ganados de antemano para Capriles son por demás todos los venezolanos radicados en EEUU que el pasado octubre ya votaron a su favor en colegio habilitado en New Orleans.

Por eso mismo una vez comentamos que el reto de Capriles es apoderarse del “centro”, del cual forma parte el chavismo moderado o el llamado “chavismo por conveniencia”; que se trataría simplemente de una posición racional en el sentido de calculada. Ahora bien, en las condiciones actuales ese chavismo racional se ha “re-sentimentalizado” en extremo por la conmoción provocada por la muerte del Presidente venezolano. Hay muchos testimonios de personas que aseguran que ellos mismos no sabían, o que no tenían conciencia de lo identificados que estaban con la figura de Hugo Chávez. Las emociones y las muestras de identificación con Chávez que se han visto tras su muerte no son una puesta en escena. Además de otras cosas, es hasta un error político reducirlas a un montaje teatral. Mientras más rápido se convoquen las Presidenciales, esa emoción se habrá trivializado menos por lo que será un elemento en contra del candidato retador (presuntamente Capriles, por Primero Justicia); o lo que es lo mismo, a favor de Maduro (o de quien lleve el PSUV). Y eso lo sabe la Mesa de Unidad Democrática (MUD), algunos de cuyos líderes han dicho, no solo por buenas personas, que no tienen reparos en que las elecciones se convoquen no en 30 sino en 45 o 60 días, y que entenderían toda la demora que fuera necesaria.

Aunque el antichavismo tiene otros líderes (se ha hablado de Antonio Ledezma y María Corina Machado), todo indica que el duelo electoral (de darse) sería entre Maduro y Capriles. Como hemos señalado, Capriles debe preocuparse por conquistar propositivamente (y evitar el duelo personal con Maduro, que ha llegado hasta el cuestionamiento mutuo del uso de las vacaciones) el centro y no preocuparse por limpiar su expediente de “antichavista flojo” o “chavista solapado”; ya sea por haber concedido con prontitud la victoria a Chávez en las Presidenciales del pasado octubre de 2012; o por declarar que de ser Presidente no renunciaría a la colaboración cubana; o por haber dicho, en medio del debate, que Chávez no perdía su condición de Presidente electo de no presentarse a juramentar el 10 de enero (2013); o por darle la mano cordialmente a Nicolás Maduro el pasado 15 de enero (2013) cuando el Vicepresidente instalaba el Consejo Federal de Gobierno. Capriles debe estar por encima de cuestionamientos como estos y evitar malas junteras (sobre todo con pseudo consejeros cubanos demasiado “quemados” en el escenario político).

Aunque en este segundo caso no se trata aún de política real sino solo de ideología o posicionamiento mediático, otra figura que necesita controlar el centro es la cubana Yoani Sánchez. Sánchez tiene que dar de momento por perdida la izquierda y la derecha del espectro político cubano. Y también en el ámbito internacional (sobre todo hispanoamericano), de frente al que está (equivocadamente) diseñado su perfil político.

En pos de ese “centro”, era perfectamente correcto el paquete de reivindicaciones que inicialmente se diseñó como credencial política de Yoani:

1-Levantamiento del embargo.

2-Devolución del territorio ocupado por la Base Naval Norteamericana en Guantánamo.

3-Libertad para Los Cinco.

4-Democracia y libertad en Cuba (que ella daría la forma específica de libertad de información y uso de Internet; ya que lo que la distingue es ser una “blogger”).

Los tres puntos iniciales son importantes ya que son reivindicaciones “nacionalistas”; lo que le da una licencia a Sánchez para lo fundamental, que es tener crédito entre los residentes en la isla, incluyendo a los partidarios del gobierno o la revolución cubana. De ellos, el más problemático parecería el tercero, pero no era incorrecto que Yoani Sánchez también lo asumiera puesto que en Cuba le han dado una vuelta al tema de Los Cinco, de modo que ya no es propiamente un problema “político” o de “espionaje” sino un asunto “moral” con contornos de guapería patriótica “yariniesca”. Por eso es que hay rapperos cubanos que defienden la libertad de Los Cinco usando lenguaje desafiante, retador (bronxiano o detroitiano), articulando que quien no defienda la libertad de “cinco compatriotas cubanos presos en un país extranjero” no es que sea anexionista, no es que sea plattista, no es que sea contrarrevolucionario: es que sencillamente es “un mierda”; más exactamente, y disculpen la expresión: “es un pinga”. Esa es la vuelta que le han dado (vuelta con la que acertadamente contaba el bulto ideológico inicial de Yoani Sánchez en el “Tour de la Victoria”) y se pudo ver en el último mega-concierto ofrecido por David Blanco, Arnaldo y su Talismán y otros jóvenes músicos cubanos en la escalinata de la Universidad de La Habana (Arnaldo lo hizo en Cienfuegos nada menos que el 27 de septiembre, esperando el aniversario de los CDR, y allí habían miles de adolescentes que podían ser hijos de la propia Yoani. Y bisnietos míos).

Repito: dada la necesidad de ir a por el centro político, el paquete completo de cuatro puntos para Yoani Sánchez era exacto; pero sucede que algunos de sus simpatizantes, y no sé si ella misma, se recogieron ante la persistencia del poder de la política cubana anticastrista que volvieron a subestimar; esta vez por creerlo exánime tras el estado en que quedó el Partido Republicano luego de la derrota de Romney el pasado noviembre.

Es más difícil de lo que parece a simple vista oponerse a la política cubanoamericana anticastrista en los EEUU. Pero a Yoani Sánchez le hubiera resultado más sostener una posición legible antes que la alternativa de los remiendos a posteriori (Plejanov, analizando a Ibsen, decía que esos parches –ironías, bromas, chistes, etc.- eran propios de la psicología política de la pequeña burguesía; pero entiendo que es un lenguaje en desuso). A Yoani Sánchez no le era realmente muy costoso haber sacrificado la simpatía de quienes de cualquier modo no la van a querer (¿De verdad esto le hacía falta a Yoani?). Algunos de sus promotores como  Carlos Saladrigas, Carlos Alberto Montaner y Ted Henken debieron ahorrarle a la valiosa joven el repetir sus propios errores y frustraciones de veteranos previsibles en la propaganda política cubana. Los mejores pasos que ha dado Yoani Sánchez, aún los que terminaron en traspiés, han sido aquellos que ha dado sola.

-ILUSTRACION: “Tempranillo: 1959″: By Karoll William: karollvisualarts.wordpress.com

Share