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¿Y Miami? / Lo ideal sería que Miami no existiera

Enviado por en febrero 24, 2013 – 7:14 am

Emilio Ichikawa

Realmente me tomó por sorpresa que se anunciara de una vez que Yoani Sánchez ofrecería una conferencia en el Miami Dade College el 1ro de abril; porque tenía entendido que no se había decidido, o había decidido (ella), si efectivamente la conocida filóloga y blogger caería por el sur de Florida. Una persona cercana a su gira me aseguró que se valoraban pro y contras; por lo que le dije, luego de rumiarlo un rato, que “Lo ideal para Yoani sería que Miami no existiera”.

Aunque debí haberlo escuchado muchas veces, no fue hasta un encuentro en Iowa en el 2001, durante una intervención donde el dramaturgo y poeta Antón Arrufat comenzó diciendo “Yo he alcanzado los premios más importantes en MI PAIS, quisiera contarles de MI PAIS…”, etc., que me di cuenta del blindaje que ofrecía al orador que viene de Cuba el ampararse en esa representatividad. Hablar en nombre del país es contundente, sobre todo entre exiliados y emigrantes que acaso pueden hablar de sí mismos. Así, en nombre de MI PAIS, también empezó recientemente su conferencia Rosa María Payá en la Cumbre de Derechos Humanos y Democracia en Ginebra, que he escuchado con mucha atención; y así se han calzado las intervenciones de Yoani Sánchez en los primeros días de su periplo internacional.

En sus viajes por el mundo, además del público local de cada país visitado, los disidentes y opositores (como los artistas e intelectuales del intercambio académico-cultural) se encuentran grupos de compatriotas de distintas y casi siempre contrapuestas ideologías. Lo mismo uniones de ex presos políticos, que comités de solidaridad por la libertad de Los 5 (estos los hay en EEUU, pero igual en Nepal, Tuvalu, Timor Leste, Nauru y Kiribati); brigadas de embajadas y “misiones” oficiales, como piquetes anticastristas. Ahora bien, lo que les espera en Miami no es propiamente un enclave exiliar o una comunidad de emigrantes sino todo un “país cubano fuera de Cuba”. Este concepto de “país cubano fuera de Cuba” fue elaborado por un viejo y original exiliado (cuyo nombre yo no recuerdo pero Carlos Alberto Montaner seguramente sí porque era o es su vecino) que hace años recorría los medios de Miami promocionando un proyecto de “Universidad Friedrich Hayeck” para desarrollar un pensamiento de derechas. En junio 15 de 2007 escribí esta impresión al respecto: Entender la comunidad cubana de Miami como ‘un país cubano fuera de Cuba’ es una fórmula que escuché alguna vez a uno de los directivos de la no sé ya si malograda Universidad Friedrich Hayek… la idea de que los cubanos de Miami, más que (en) un exilio político verdadero, existen en medio de una dinámica de ‘país’ ayuda a ganar en realismo. Un ‘país’ implica un sistema de venturas y desventuras en el archivo de posibilidades de sus habitantes. Ofrece coherencia, señas de identidad, pero igual clasismo, discriminación, competencia social centrípeta. Mientras un exilio tolera ser imaginado como una comunidad segregada y a la vez unida por los valores políticos, religiosos y morales que comparte, un ‘país en el exilio’ centra su dinámica en los canales de ascenso y rebajamiento social; es decir, en una lucha por el prestigio que no se distancia mucho de la que pudo vivirse en la patria originaria.”

De ser por lo menos plausible esta noción de “Miami como país”, sería redundante que Rosa María, Bertha, Martha Beatriz, Antúnez o Yoani (son solo ejemplos) llegaran a Little Habana y se refirieran a Cuba como “MI PAIS” en el contexto de otro “MI PAIS” cubano como Miami. Eso implica que habría que precisar un poco más “la representatividad” a la que ellos aspiran; sobre todo porque hablar en nombre del PAIS completo, sin considerar matices, minorías y diferencias, es precisamente lo que se ha estado objetando al gobierno cubano. En Miami, como en Cuba, “países cubanos” ambos, Yoani Sánchez tendría que precisar cuál es su base social real; su parte, su “partido”. Es decir, cuál es la franja de cubanos que ella de veras representa; o desearía o le convendría representar, ya que es obvio que no puede representar a todos los cubanos de MI PAIS o MIS PAISES. En abril no podrá tener a todos los cubanos del “país Miami” a su favor, como no tiene hoy a todos los cubanos del “país Cuba”.

Si van a hacer política, los opositores cubanos deben dejar de centrarse en agradar al público general como hacen las celebridades y concentrarse en sus bases sociales (¿proto-electorales?). Por ejemplo, si van  a oponerse al embargo pues sencillamente deben aceptar que quienes favorecen al embargo no les apoyarán; si creen que Los 5 deben permanecer prisioneros, pues deben aceptar como lógico que quienes quieren su libertad no les “voten”; y si quieren manifestar simpatía por el Presidente Obama deben saber que en Miami hay una buena cantidad de cubanos Republicanos que piensan lo peor del Presidente y que por lo tanto no les van a aplaudir. Repito: de nada vale crear en laboratorios intelectuales argucias y sofismas que intenten agradar a todos, cuando de lo que se trata ahora es de precisar la base social con que se pueda echar a andar y comenzar a hacer verdadera política. La oposición política cubana debe buscar o al menos ambicionar el poder y abandonar el ámbito de la opinión politológica, la sociología, la economía, la historiografía y la creación artística-literaria donde están haciendo papelazos de amateurs en unos oficios donde la tradición cubana ha alcanzado notables niveles de profesionalización; tanto dentro como fuera de la isla.

Antes de haber decidido que Yoani Sánchez se lanzara en público en Miami los organizadores tenían la opción de dar a la visita, por excepción, un carácter estrictamente familiar. RADIO/TV MARTI jugó atinadamente con esa alternativa al comenzar una propaganda, que luego abandonó, alrededor de la hermana de Yoani Sánchez en Miami. De cualquier modo, ya se había cometido el error de vincular a dicha familiar a una presentación pública comprometedora y “parcializadora” junto a Ted Henken y Carlos Alberto Montaner que ya califican claramente como figuras políticamente interesadas y no como académicos o periodistas objetivos. Estos excesos, que en el ámbito cubano casi siempre se cometen por ego, abortan la posibilidad de que Yoani hubiera podido limitarse en Miami a un circuito vestal discreto y recibir en privado a quien hubiera deseado. Como teme María L. Pérez en su reciente artículo, no hay forma de que Yoani salga ilesa espiritualmente de Miami aunque se le recomiende al público (y a líderes tradicionales del exilio) prudencia y compasión. A estas alturas de las imprudencias, confirmo, lo ideal para Yoani Sánchez sería que Miami no existiera.

-ILUSTRACION: Libertad de expresión en Miami: ¿Cambiar la sede del “juicio” a Yoani? “Le bajó el gorrión”: Especial de ALEN LAUZAN para este artículo: alenlauzan

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