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Obama presiona al Senado a que ratifique leyes de la ONU que nos quitan la soberanía

Enviado por en febrero 25, 2013 – 17:37 pm

Frank de Varona

El destacado periodista Cliff Kincaid ha creado una organización llamada National Commitee Against the United Nations Takeover (Comité Nacional en Contra de la Toma de Poder de las Naciones Unidas) con el propósito de impedir que el presidente Barack Obama imponga a la nación leyes y tratados de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que violen nuestra Constitución y la soberanía nacional. El presidente nos quiere llevar a un gobierno mundial de carácter socialista bajo las Naciones Unidas que destruiría nuestra soberanía y que repartiría nuestra riqueza entre muchos de los dictadores que gobiernan las naciones del tercer mundo.

Este plan de crear un gobierno global ha sido llamado el Nuevo Orden Mundial y ha sido impulsado por las poderosas organizaciones mundiales controladas por billonarios tales como el Grupo Bilderberg y la Comisión Trilateral, al igual que por importantes políticos republicanos y demócratas. De lograr este plan diabólico se reduciría enormemente el estándar de vida de los Estados Unidos, afectaría nuestro modo de vida, gravarían nuevos impuestos las Naciones Unidas y todos perderíamos nuestra libertad.

Como parte de este plan el presidente Obama le ha informado al Comité de Relaciones Exteriores del Senado que quiere que se ratifiquen 17 nuevos tratados con las Naciones Unidas. De ser aprobado estos tratados y  leyes de las Naciones Unidas se reemplazarían muchas de nuestras leyes y la Constitución.

Las Naciones Unidas tendrían el poder de imponer impuestos globales al pueblo estadounidense y a otros países del mundo desarrollado. El uso de armas de fuego y el internet serían regulados por naciones como Irán, China y Rusia donde no se respetan los derechos humanos. Las Naciones Unidas se apoderarían de los recursos de petróleo y gas y de minerales más allá de 200 millas  de las  costas de los Estados Unidos. Nuestras compañías petroleras tendrían que pagar un enorme impuesto o “royalty” y compartir nuestra tecnología gratuitamente con el resto del mundo. Burócratas y abogados internacionales de las Naciones Unidas  tendrían la autoridad de decirle a nuestra Marina de Guerra  por donde puede navegar y que rutas seguir por los océanos y mares del mundo. Éstos son algunos de los puntos de estos tratados que nos afectarían de un modo radical.

El presidente Obama ha demostrado durante cuatro años su profundo desprecio por nuestra Constitución y la separación de poderes entre las ramas del gobierno. Ha gobernado más allá de una presidencia imperial y nos ha impuesto un gobierno casi dictatorial, ignorando al Congreso y gobernando con regulaciones y decretos ejecutivos inconstitucionales que tiene el poder de leyes. Pero ahora ha ido aún más lejos. El presidente Obama está atentando contra la soberanía de nuestra nación queriendo que los burócratas socialistas de las Naciones Unidas, quienes responden a una elite de billonarios, nos dicten qué hacer en nuestro país.

Por suerte, bajo nuestra Constitución, los tratados deben ser aprobados y ratificados por dos terceras partes del Senado. El senador republicano Mitch McConnell necesita el apoyo de 33 otros senadores para detener estas terribles leyes y tratados de las Naciones Unidas que Obama quiere implantarnos. Ya sabemos que el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, y muchos senadores liberales demócratas apoyarían al presidente Obama con un voto afirmativo a estos tratados.

Dick Morris y Eileen McGann, en su libro Here Comes the Black Helicopters!: UN Global Governance and the Loss of Freedom (2012), en español, Aquí vienen los helicópteros negros: Gobierno mundial de las Naciones Unidas y la pérdida de libertad, nos explican detalladamente el impacto de estos tratados en nuestra nación. Los helicópteros negros representan el color que usan los helicópteros del ejército de las Naciones Unidas. Es un libro que todos debemos leer.

Los autores explican cómo las Naciones Unidas nos quieren imponer la Agenda 21, usando estudios falsos sobre el cambio climático como excusa y asustando al mundo con respecto al medio ambiente. La Agenda 21 amenazaría la soberanía del país y trataría de controlar nuestra comida, donde podríamos vivir, la electricidad que pudiéramos usar, el tamaño de nuestros hogares, instituciones financieras, uso de tierra, océanos y ríos y reduciría nuestro estándar y modo de vida. Morris y McGann explican cómo las Naciones Unidas y los dictadores del tercer mundo están ansiosos por robar nuestro dinero usando como excusa el cambio climático.

El presidente  Obama, a través de Hilary Clinton, ofreció un billón de dólares para este fin en la conferencia de las Naciones Unidad llamada Rio+20 en 2012. Por cierto, sólo la Cámara de Representante y el Senado tienen la potestad de aprobar fondos de ayuda exterior y los gastos del gobierno. Señalaron que el presidente no sólo quiere redistribuir la riqueza  dentro de nuestra nación, sino también repartir nuestra riqueza con el tercer mundo, naciones que casi todas son gobernadas por dictadores ladrones.

Una de los tratados más peligrosos que Obama quiere que el Senado ratifique es la Ley del Mar (Law of the Sea). Este tratado  fue negociado durante la década de 1970 y  la mayoría de las naciones del mundo ya lo han aprobado. Sin embargo, la Ley del Mar fue rechazada por el presidente Ronald Reagan y por Margaret Thatcher, primer ministro de Gran Bretaña. Un funcionario del presidente Reagan explicó que las provisiones de ese tratado pretenden  distribuir nuestra riqueza a través de una agencia de las Naciones Unidas llamada la Autoridad Internacional del Mar (International Seabed Authority). Donald Rumsfeld, ex secretario de Defensa, explicó que “de acuerdo con el artículo 82 de este tratado, los Estados Unidos tuviera que repartir una significativa cantidad de las ganancias de las compañías de petróleo estadounidenses y esas ganancias en vez de ir a nuestro tesoro irían a las Naciones Unidas”. Añadió que al pasar los años cientos de billones de dólares irían a la agencia de las Naciones Unidas, Autoridad Internacional del Mar, sin que nadie pueda vigilar como estos burócratas, quienes en el pasado han robado dinero, administren los fondos.

La Autoridad Internacional del Mar tendría la potestad de repartir nuestros billones de dólares por todo el mundo sin que nosotros tengamos ningún control. Esta agencia de las Naciones Unidas sería administrada por 36 naciones del mundo y los Estados Unidos sólo tendría un voto. Por supuesto, nuestros billones de dólares irían a naciones controladas por dictadores islamitas, como Sudán o Irán, que usarían nuestro dinero para financiar terrorismo contra nuestro país y genocidio contra sus propios pueblos.

Para colmo, la Ley del Mar exige que nuestras compañías petroleras que quieran buscar petróleo a más de 200 millas de nuestras costas no sólo le paguen dinero a esa agencia de las Naciones Unidas, sino también tienen que compartir gratuitamente nuestra tecnología. Por último, nuestra marina de guerra, la más poderosa del mundo, actualmente navega por todos los océanos y mares del mundo. Si este tratado fuera ratificado, las Naciones Unidas tendrían la autoridad de controlar el movimiento de nuestra marina de guerra, lo cual atenta con nuestra seguridad nacional.

Sería incomprensible que el Senado aprobara este tratado ya que dañaría nuestra economía y seguridad nacional y al mismo tiempo compartiría las ganancias de nuestras compañías de petróleo con el tercer mundo. Tristemente, China, país que firmó este tratado, está reclamando soberanía sobre numerosas islas que pertenecen a países como Japón, Vietnam, Filipinas y otras naciones en el mar Sur de China y en el mar Este de China. Inclusive, China reclama soberanía sobre una isla a 600 millas de su costa que ha pertenecido siempre a Filipinas.

De hecho, China reclama soberanía sobre más de un millón de millas cuadradAs de sus costas a pesar que el tratado de la Ley del Mar que firmó sólo le da 12 millas de su costa como su territorio y 200 millas de su costa como su exclusiva zona económica. ¿Dónde están las Naciones Unidas para detener y denunciar estas acciones imperialistas y agresivas de China? La experiencia nos ha enseñado que ni China ni Rusia respetan ningún tratado, sólo nuestro país los cumple.

Entre otros tratados que Obama quiere que sean aprobados por nuestro Senado se encuentran: el control del uso de armas (que viola la Segunda Enmienda de nuestra Constitución), la limitación del uso del Internet, la Corte Internacional de las Naciones Unidas, el control del espacio, el establecimiento del Consejo de Seguridad Económica para controlar las economías del mundo, la creación de un poderoso ejército bajo el control de las Naciones Unidas, la eliminación del poder del veto del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la imposición de una agencia para controlar el medio ambiente a nivel mundial y muchas otros tratados y leyes que destruirían nuestra Constitución y nuestra soberanía.

Es muy importante que el pueblo estadounidense detenga y denuncie la agenda del presidente Obama de imponernos un gobierno mundial con la aprobación de estos tratados y leyes de las Naciones Unidas. Todos debemos ayudar a Cliff Kincaid y a su Comité Nacional en Contra de la Toma de Poder de las Naciones Unidas.

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