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El intercambio académico CUBA-EEUU entre la crisis económica e Internet

Enviado por en febrero 1, 2013 – 16:40 pm

Emilio Ichikawa

Uno de los implicados en el “caso Urdangarín” ponía en contexto el más de millón de euros gastados en un Congreso “académico” en Valencia sobre el desarrollo de las ciudades, y otros cientos de miles en un llamado “Observatorio” sobre la influencia de los eventos deportivos en el avance de las comunidades. También hay cifras astronómicas en reuniones “académicas” en Baleares. Decía el señor, con cierta razón, que eso sucedió en una época donde se podía derrochar. Es más, cuando estaba bien visto derrochar y ser banal. Lo revela el mismo nombre de “Observatorio”, que los hay de cualquier cosa (de derechos humanos, sindicales, democráticos, etc.): es más una invención de “contadores” que de científicos y profesores. No hay auditoría que no se pueda pasar si usted dirige una cosa dedicada a “observar” otras.

Pero el contexto ha cambiado. Hoy cuando se aplica el rasero de “personal imprescindible” en una institución o empresa casi no figura nadie en la lista. Todo lo que hace usted generalmente lo puede hacer otro cualquiera. Y lo que hacen varios lo puede ejecutar uno solo. Así que el intercambio académico Cuba-EEUU debería actualizar algunos de sus modales; sobre todo si añadimos los recortes que puede facilitar Internet. La mayoría de los académicos cubanos (de la isla) que participan en eventos como los de LASA, CUNY o FIU pertenecen a instituciones oficiales, así que tienen ciertas facilidades para el uso de la red. Los que residen en el exterior no suelen confrontar problemas para este tipo de servicio.

En primer lugar, para tener un intercambio académico fructífero ya no es necesario viajar; al menos con la frecuencia de antes. El proceso de digitalización en marcha de los fondos de la Biblioteca Nacional, el Archivo Nacional y el Centro de Estudios Martianos, por poner ejemplos, permite el intercambio de información de sala a sala sin necesidad de invertir los fondos de los Departamentos en pasajes, hoteles y dietas. Proyectos como ECURED, por poner otro ejemplo, permitirían la participación en la génesis de información desde las propias residencias, trabajos y cafés en la medida en que se abra más la participación de extranjeros y se ensanche la estrategia en la definición de ítems.

Tampoco son imprescindibles las cenas de protocolo, los eventos y Congresos académicos. Celebrar reuniones sobre la reforma económica cubana y los problemas de la democracia Latinoamericana en hoteles de Miami, Rio de Janeiro y California es casi un contrasentido. Las ponencias pueden colgarse en WEBs y BLOGs de forma muy barata, casi gratis; y las redes sociales propician un acercamiento intelectual e incluso afectivo entre los investigadores. El dinero gastado por cada uno de los invitados cubanos a congresos en EEUU supera con creces su salario anual en Cuba, por lo que quizás sería mejor emplearlo en la creación de nuevos empleos, instituciones, la modernización de la infraestructura existente y para investigar (en sentido estricto). La invitación e intercambio particularizado es más económica; aunque insisto en que más cara que el e-mail o la video conferencia.

Tampoco es necesario ya invertir en esas famosas antologías de cualquier cosa entre “las dos orillas”. Los poetas y narradores pueden leerse sin dificultad en la red y crear cuantas (ciber) “patrias textuales” se les ocurra. Lo mismo sucede con los Festivales, Bienales y Ferias. El gasto en movimiento “físico” puede y debe reducirse al mínimo. De paso sería un bálsamo para las animosidades extra-intelectuales que puede crear la diferencia entre el “tú viajas pero aquel se queda”, que malogró ayer y sigue enconando hoy a más de tres generaciones de intelectuales cubanos. El uso de la cuenta bancaria personal y el viaje privado para visitar a los colegas (que al cabo son amigos y amigas) en Cuba sería una solución muy efectiva y ejemplarizante; sobre todo si tenemos en cuenta que viajar por la Universidad (norteamericana) se parece mucho a viajar por el estado (cubano); lo que paradójicamente sería reincidir en los hábitos del “paternalismo totalitario”.

-NOTA: Otro cambio valioso sería ir eliminando progresivamente, según se entienda por las autoridades cubanas, el bloqueo de acceso que existe en la isla sobre determinados sitios en Internet.

-IMAGEN: David Hayward: nakedpastor

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