Cuba

Noticias, notas y artículos sobre Cuba

Colaboraciones

Artículos y ensayos de colaboradores

Correo

Opiniones y cartas del lector

US-Mundo

Noticias y notas sobre Miami, US y el mundo

ei

Artículos y ensayos de Emilio Ichikawa

Inicio » ei

Sobre una imprecisión en un ensayo editado por el periodista MANUEL H. LAGARDE en el sitio “Cambios en Cuba”

Enviado por en febrero 28, 2013 – 10:11 am

Emilio Ichikawa

El sitio “Cambios en Cuba”, editado por el periodista Manuel H. Lagarde, ha publicado una versión al español del ensayo (original en portugués) de Beto Almeida titulado “La bloguera cubana y el fracaso de la diplomacia de desintegración”. La imprecisión a la que me refiero en el título de este apunte es que Almeida, como otros críticos de izquierda de Yoani Sánchez, están diciendo que la filóloga y periodista cubana se reunió en Brasil (y sigue haciéndolo en su gira) con miembros de la derecha internacional que estarían a cargo de su diseño. Diseño claro que lo hay, pero la factura no la hace la derecha sino la propia izquierda.

Lo que propone Almeida y comparte Lagarde no es exacto porque precisamente en el diseño de esta etapa de la carrera de Yoani Sánchez hay enrolados “asesores” y más aún activistas y “voluntarios” pegados a la línea ideológica del Presidente Obama y hasta con experiencia en sus campañas. El Presidente Obama no es comunista, como dicen algunos de sus enemigos, pero es claramente de izquierdas en diversos capítulos y afinidades. Esta gira de varios disidentes, opositores o “resistentes” cubanos (como dice Janisset Rivero) es un gesto en la estrategia de colar una disidencia de izquierda anticastrista en la propia izquierda internacional. Que sea posible o no (yo creo que no, porque choca con lo “real” político) es otro asunto, pero sin dudas esa es la receta. Claro, lo más cómodo aquí sería convencer al movimiento revolucionario internacional de que el castrismo, lejos de ser una izquierda, habría degenerado hacia una suerte de “derecha” luego de medio siglo en el poder; pero ello contradice el sentido común. Sobre todo después de que el anticastrismo dejó pasar (o lo vivió de forma discursiva, no política) el gran momento del anticomunismo de los ’80-’90 y está afrontando ahora un resurgir del “colectivismo participativo”. De hecho hay un envejecimiento comparativo de las elites cubanas anticastristas (tienen hijos y hasta nietos, no pueden jugársela en las calles, han madurado, tienen matrimonios longevos, quieren resolver o “echar pa’ lante” como emigrados, algunos van a misa, etc.): La edad dorada del anticastrismo nacional está hoy entre los 35-45 años, mientras que hay un castrismo (“indignado”) renovado que va de 17 a 30 años.

Concretamente el artículo de Beto Almeida en el sitio “Cambios en Cuba” dice del “Tour de la Victoria”: “Se trata de una acción geopolítica de la derecha para tratar de detener la creciente presencia política de Cuba en América Latina y el Caribe…”. Como decía, esta apreciación no es exacta. Se trata efectivamente de una “mega operación” mediática, pero no promovida por la derecha sino por una parte de la izquierda. No puede considerarse de derecha al cineasta Dado Galvão, estudiante de la Escuela Internacional de Cine y TV en Cuba, director del documental “Conexão Cuba Honduras” (que casi nadie ha comentado) y que aparentemente motivó la presencia de Yaoni Sánchez en Brasil; ni es de derecha el Senador Eduardo Suplicy, anfitrión de Yoani Sánchez, que es miembro activo del Partido de los Trabajadores de Lula; ni es de derecha su esposa Marta Teresa Suplicy, Ministra de Cultura de la Presidenta Dilma Rousseff, que tampoco es de derecha. Ni es de derecha el Canciller argentino Héctor Timerman quien se deshizo en cumplidos con la bloguera cubana y le resolvió una visa expedita a la Argentina. Los disidentes del “Tour de la Victoria” van a viajar por y con el carril izquierdo; ya sea porque es una extensión internacional de la hipótesis de hacer “implotar” el régimen cubano desde su misma estructura, ya sea porque es una movida de la izquierda internacional para ayudar a diversificar una “peculiar democracia” estructurada en la isla de arriba hacia abajo. Sin traumas sociales.

Creo que sí es cierto, como dice Beto Almeida, que en algunos círculos de poder de EEUU hay preocupación por el extenso apoyo mostrado en torno a Cuba en la reunión de la CELAC en Chile. Hace poco escuché decir en Miami la frase: “Ni en la época en que existía la Unión Soviética se vio algo así a favor del gobierno de La Habana”. También creo que es cierto que el gobierno de EEUU no se quedará con los brazos cruzados ante este hecho. Pero como decía, no veo al gobierno de Obama dispuesto a auxiliarse de la “derecha” (miamense o no) para frenar la influencia regional del castrismo; más bien está siguiendo (en lo interno “injerencista”) el diagnóstico de Jonathan Farrar (y del propio gobierno cubano) de que solo la “autodestrucción” es la vía plausible para que “el castrismo” desaparezca en un plazo razonable.

Pero aquí hay que hacer todavía otra precisión. Lo que se desprende de lo anterior no es tanto promover una izquierda anticastrista “vacante” sino localizar, y en la medida de lo posible “fichar”, castristas reformistas que ocupen posiciones de poder en la estructura de gobierno actual. No es que figuras de “sensibilidad” de izquierda manejen retórica anticastrista; ni siquiera que funcionarios castristas venidos a menos como Carlos Aldana, Ludmila Álamo, Misael Enamorado, Fernando Rojas o Rubén Zardoya se puedan ganar para el anticastrismo (cosa que igual dudo); aquí lo importante es hacer la búsqueda en el poder vigente. Estoy casi seguro que mientras la Rep. Ileana Ros-Lehtinen ”sugiere” que Miguel Díaz-Canel es un castrista no llamado Castro; las verdaderas agencias de cambio en EEUU están verificando (seguro lo han hecho ya), si en el nuevo Primer Vicepresidente hay algún síntoma gorbachoviano.

Entre tanto, la derecha no está convocada por los funcionarios de Obama a la lucha contra el castrismo. Esto tampoco es definitivo y pudiera cambiar con un triunfo Republicano en el 2016. Ni siquiera se recuerda hoy que la batida fundamental contra el ex campo socialista en Europa del Este y la URSS se dio a base de pensamiento anti-comunista frontal, con odas al libre mercado y la propiedad privada, con posters de McDonald’s, Reagan y Margaret Thatcher; con versiones escolares de Hayek y Adam Smith. Hoy cuando se le habla a un disidente cubano del libre mercado, lo primero que repone es que tampoco se puede olvidar la responsabilidad del estado; y cuando se le habla de Smith, objeta que este había escrito sobre los “sentimiento morales” (lo que por demás es cierto).

El “Tour de la Victoria” en Miami difícilmente incluya reuniones con la Brigada de Asalto 2506; o agasajos del Consejo por la Libertad de Cuba (CLC), de Alpha 66, de Hermanos al Rescate… Es probable que tampoco considere llevar flores al Memorial Cubano; o aceptar libros o cuadros patrióticos de Luis Posada Carriles… Como decía, el diseño no incluye la alianza con la derecha anticastrista sino con una izquierda bastante cómoda en el espectro ideológico de la actual cúpula gobernante en los EEUU.

-FOTOS: Memorial Cubano en Miami. La existencia en Miami de ese Memorial, lejos de demostrar la cercanía entre los pueblos cubano y judío y sus Holocaustos (víctimas de Fidel Castro y víctimas de Adolf Hitler), demuestra precisamente la distancia que hay entre sus culturas, religiones, libros y experiencias históricas: memorialcubano.org

Share