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Una como víctima, otra como verdugo

Enviado por en enero 3, 2013 – 9:57 am

Emilio Ichikawa

“Yo no levanto un teléfono para denunciar a nadie”

(Armando Pérez Roura)

Los debates políticos sobre el pasado no siempre transcurren de modo tal que un frente ideológico esgrima una batería de hechos y una interpretación histórica que reta la elección de hechos e interpretaciones que consiguió el frente ideológico que se le opone. Esto ocurre, por supuesto; pero no sin antes confrontar en un nivel más general si es pertinente o no ocuparse de ese tipo de asunto: ¿Vale la pena recordar?

En Chile, por ejemplo, hay defensores de la era y la persona de Augusto Pinochet, pero siempre será más cómodo no hurgar en el pasado y postular que hay que mirar al futuro sin extraviarse en “polémicas estériles”. Casualmente ayer, mientras revisaba unos materiales que una persona hizo llegar sobre el trabajo político-ideológico de Ángel Carromero, le pude ver en un debate (Octubre 14, 2011) sobre la pertinencia de la celebración española de la fecha del “12 de Octubre”. Aunque el joven dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular (PP) mostró que manejaba bibliografía e ideologemas suficientes para discutir en el marco historiográfico, muy hábilmente defendió la elusiva posición de que lo prometedor es el futuro. Incluso en el panel Carromero aportó como prueba que los alemanes ya no hablan de la época de la división entre comunistas y no-comunistas (cosa que un contertulio relativizó). Sus rivales, era de esperar, defendieron como absolutamente necesario y justo el rescate de la historia de la “guerra civil”; denominación que por demás objetaron.

A principios de noviembre del pasado año el periódico miamense El Nuevo Herald publicó media decena de artículos sobre el caso del Coronel Crescencio Marino Rivero, un dirigente de prisiones en la región central de Cuba que había fijado residencia en el sur de Florida. El debate público sobre el “caso Marino” tocó también el referido tópico en torno al rescate-olvido del ayer: ¿Debe sacarse a relucir el pasado para cobrar cuentas? ¿Sí, o no? Formulo la pregunta sin matices porque los detalles ayudan a pensar solo post festum, cuanto los principios se han establecido; no antes, cuando funcionan solo como distracciones y estorbos.

Repasando el estado actual del debate ideológico castrismo-anticastrismo, y sobre todo el saldo político real (54 años para la esquina roja), tiendo a pensar que es mejor no perderse en lo ya acontecido. Y es que en el caso cubano el castrismo tiene una posición muy cómoda respecto a la historia. La justificación del origen de la revolución castrista como “revolución anti dictatorial y anti batistiana” es un surtidor de absurdos porque precisamente como “revolucionarios y anti batistianos” se refrenda una buena parte de los enemigos de Castro en el sur de Florida.

Sin embargo, pensando en la excitación y el embullo justiciero que prevaleció en parte del exilio cubano de Miami el pasado noviembre de 2012, creo que no estaría del todo mal que al llegar a la ciudad el activista del castrismo experimentara algo del “rechazo” o “ninguneo” que es capaz de ofrecer parte de la comunidad cubana. Es castigo que no mata y tiene a favor que así puede el recién llegado enriquecer su experiencia vital conociendo cómo sienten las víctimas. E igual creo que, después de eso, es bueno que ese mismo recién llegado tenga la oportunidad de triunfar económica y socialmente, sumarse al sector dominante y entonces dedicarse él mismo a “rechazar” y “ningunear” anticastristamente a otros recién llegados ahora en nombre de la democracia y la libertad. De esa forma podrá comprobar que también los verdugos tienen sus argumentos y que desde hace siglos el mal no se ejerce de forma descarada sino adornado con elevadas razones.

En julio del 2011 hubo otra racha de opinión en Miami sobre el mismo tema del pasado y la impartición de “justicia”. El periodista Armando Pérez Roura, que tiene larga experiencia en el trato cubano, que conoce al cubano de Miami como pocos, se percató de que aún cuando la propuesta de informar sobre la presencia en Miami de “colaboradores del castrismo” podría tener algo de justo, formalmente se le parecía mucho a ciertas prácticas como la delación que él ha denunciado. Quizás fue por eso que ante el entusiasmo parapolicial mostrado por su colega radial Ninoska Pérez Castellón, el Director General de Radio Mambí aclarara: “Yo no levanto un teléfono para denunciar a nadie”.

-ILUSTRACION: “Debate”: Boligán (Angel Boligán, Cagle Cartoons, El Universal, Mexico City)

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