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Propuestos los “Premios Jaime” al Error Historiográfico

Enviado por en enero 28, 2013 – 18:22 pm

La Breve historia de Cuba (1974) de Jaime Suchlicki (Foto © ICCAS), director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos (ICCAS) de la Universidad de Miami (UM), pasa de cinco ediciones a pesar de que, según la lectura de su edición en español por Argelio Santiesteban, Suchlicki afirma que la comercialización del tabaco «se convirtió en un monopolio del gobierno bajo la administración de Carlos III [1759-88]» (página 22), el Papel Periódico de La Havana (1790) fue el «primer diario de Cuba» (página 45), la primera intervención americana duró «dos años» (página 69), Juan Gualberto Gómez fue «un distinguido general negro de la guerra contra España» (página 70) y Ramón Grau San Martín, «un distinguido profesor de Filosofía» (página 86).

Suchlicki merece que se convoque a repartir solapines homónimos, de una a cinco estrellas, por deméritos historiográficos. Para mejor entendimiento, los solapines a otorgar se ejemplifican con yerros pasados, esto es: fuera de concurso.

Solapín de una estrella

Una simple equivocación, como referirse a «grupos auténticos, cercanos a Aureliano Sánchez Arango y Justo Carrillo». No se tendrán en cuenta yerros colaterales, por ejemplo: que no se dé respuesta a la carta en que la viuda de Justo Carillo precisara que su esposo [Foto © Nuevo Acción] tenía grupo propio (Montecristi) bien separado de los auténticos.

Solapín de dos estrellas

Una equivocación más seria, pero aún sin mucha relevancia, como apearse con que, entre «decenas de personas inocentes» que fallecieron por acciones terroristas antibatistianas, «la joven Eusebia Díaz Páez (sic) murió destrozada por una bomba que los revolucionarios colocaron en el baño del teatro América». Desde chiquito se enseña a los cubanos que Urselia Díaz Báez [Foto © Somos Jóvenes] fue «la primera mujer en dar su vida en la lucha clandestina», al explotarle en las manos la bomba que ella misma iba a colocar en ese baño.

Solapín de tres estrellas

Una confusión histórica garrafal, como aseverar que José Lezama Lima [Caricatura © Juan David] «se especializó» en Derecho Penal porque su tesis de grado versó sobre La responsabilidad criminal en el delito de lesiones (1938) y ocupó «un misérrimo puesto burocrático» [Moreno Fraginals] en el Consejo de Defensa Social, con salario que «a veces, a no tener transporte gratis, no podría ir de mi casa al Castillo del Príncipe», como JLM confesó por carta a José Rodríguez Feo.

Solapín de cuatro estrellas

Un despliegue de ignorancia sobre o a partir de un grano de verdad histórica, como referirse a «la movilización del Proyecto Varela, que desató la represión de la primavera del 2003». Esta opinión infundada de Oswaldo Payá se da como registro histórico en contra de la secuencia bien documentada —desde la recepción (febrero 24, 2003) en que James Cason (Foto © SINA) se explayó contra Castro y anunció su programa de seis mil millas de recorrido por Cuba, pasando por la protesta diplomática (marzo 10) de La Habana contra el confinamiento de Los Cinco en «huecos», hasta dos reuniones más (marzo 12 y 14) en la residencia de Cason— que acredita la oleada represiva de la primavera de 2003 como consecuencia del prurito de Castro por enfrentar al «imperio» y la «mafia terrorista».

Solapín de cinco estrellas

Un despliegue de ignorancia sin asidero alguno, como ejemplificar con la Revolución Sandinista que la izquierda de América Latina tiene a Cuba de «paradigma ideológico», pero prefiere el «referente liberal y republicano» para el orden constitucional. Se pasa por alto no sólo el Documento de las 72 Horas (1979), en que el Frente Sandinista (FSLN) planeó de entrada montar más que a lo Castro el Estado nicaragüense, sino también que ningún movimiento de izquierda en Latinoamérica discurrió por entre las mismas coyunturas sociopolíticas de la revolución castrista y que,  por historia elemental, las constituciones jurídicas siempre se alzan sobre las constituciones materiales del poder social.

Los participantes deberán remitir —con breve fundamentación— los yerros historiográficos cometidos —por ellos mismos o por otros— entre febrero 1 y noviembre 30 de cada año natural. Los solapines se repartirán —con la(s) estrella(s) correspondiente(s) en amarillo— antes del 31 de diciembre. El mes de enero queda en barbecho.

-Ilustración © Conexión Cubana

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