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Sobre constitucionalismos

Enviado por en enero 11, 2013 – 15:06 pm

Antonio C. García

Hoy viernes 11 de enero de 2013 debe haberse formalizado legalmente —con asiento en el Registro Público de Asociaciones del Ministerio del Interior de España— la Asociación Hispana de Cooperación Agraria (AHCA), que se propone ayudar a los agricultores privados cubanos con acciones de capacitación técnica in situ, distribución de publicaciones impresas y electrónicas, donativos de semillas y equipos, proyectos de producción agropecuaria e incluso donaciones para inversión en infraestructura. El presidente fundador de AHCA es el exiliado cubano Ernesto García Díaz, abogado, periodista independiente, pequeño agricultor y coordinador de política agraria del partido Cuba Independiente y Democrática (CID). Además de esta iniciativa en España, García Díaz ha puesto en la picota al Decreto Ley 305 (noviembre 15, 2012) y las normas complementarias que dieron pie jurídico en Cuba a las cooperativas «no agropecuarias»: van en contra de la constitución, que no acoge otra forma de propiedad cooperativa que aquella de los agricultores pequeños (Artículo 20).

Al parecer no se acaba de comprender que «la subordinación al texto constitucional es una liturgia que tiene que ver más con la cortesía política que con la vida misma». Antes de que se fijara por reforma constitucional (1992) «la propiedad de las empresas mixtas, sociedades y asociaciones económicas que se constituyen conforme a la ley» (Artículo 23), el Decreto Ley 50 (febrero 15, 1982) había regulado ad hoc esta forma de propiedad, que aparecería también en el Código Civil (Ley 59, de julio 16 de 1987) como «otras formas de propiedad» (Artículo 160) —junto a la propiedad de las sociedades, asociaciones y fundaciones— sin haberse refrendado aún por la constitución.

El apego a la letra constitucional antes que a la lógica del ejercicio del poder es otro avatar de esa tesitura libresca que ha llegado entre cubanos a recomendar el uso en contra del castrismo de cierta noción de «socialismo actualizado» extraída de un mamotreto del partido y hasta creerse que bastan 10 mil firmas para llevar un proyecto de ley a la Asamblea Nacional.

García Díaz termina despachando las cooperativas no agropecuarias como «nuevo engaño que le están haciendo a la sociedad cubana al no permitirle la constitución de sociedades mercantiles privadas». Y al abundar en las trabas y controles del gobierno sobre aquellas cooperativas, García Díaz deja la impresión de que su propia tesis de inconstitucionalidad es insostenible: las cooperativas no agropecuarias parecen ser más bien una variante de la forma de propiedad estatal validada por la constitución.

Ilustración: Rogelio Fundora, Autorretrato en el guayabal (s/f) © Fotos Pacheco

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