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Manny the Transformer

Enviado por en enero 9, 2013 – 16:37 pm

Gustavo Silva

El ex alcalde de Miami Manny Díaz sacó buen provecho de la Feria Internacional del Libro: presentó el suyo (Miami Transformed, University of Pennsylvania Press, 2012) luego de haber servido como cicerone a Tom Wolfe para su novela Back to Blood (Little, Brown and Co., 2012). The Miami Herald reseñó enseguida que el libro de Díaz era a concise case-study of how a poor, crime-ridden and economically stagnant medium-sized city can be swiftly transformed into a flourishing, swaggering metropolis. Sin embargo, Miami New Times considera que es the worst kind of self-promoting propaganda, riddled with omissions, distorted facts, and outright lies about his administration. Una lectura reposada del cuento de Díaz revela el empleo de recursos que los cubanólogos suelen atribuir a Fidel Castro.

  • Borrar la historia. Por ningún lado, salvo en la página de agradecimientos, aparece el administrador de la ciudad escogido (2003) por Diaz: Joe Arriola, vinculado en negocios turbios al comisionado Johnny Winton y al abogado Hank Adorno, con anuencia de Diaz, que desembocaron en proceso judicial y renuncia forzada de Arriola (2006).
  • Lavar biografías. Diaz escribió que Miami deserves the best chief of police, and we succeeded in finding him (página 132): John Timoney. Nada del escándalo global de brutalidad policial contra miles de manifestantes durante las negociaciones (2003) del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) ni del reportaje en profundidad “America’s Worst Cop” sobre los 138 días de vacaciones de Timoney en 57 meses de servicio, con unas 30 excursiones por cuenta parcial de los contribuyentes. Tampoco de que más de 4,500 policías sindicalizados acordaron retirarle su confianza ni del SUV Lexus que le regaló el concesionario de Kendall y mucho menos de su antológico Fuck the Cubans! en una fiesta (febrero 12, 2006) de la revista Ocean Drive Magazine,
  • Construir sinsentidos monumentales. Diaz se vanagloria de cómo manejó las inversiones para crear empleos y mejorar vecindarios, pero guarda escandoloso silencio sobre el estadio para los Marlins en La Pequeña Habana, que se tragó $560 millones de inversión y descargó sobre los contribuyentes $2.5 mil millones de servicio de la deuda (en cuatro años) sin que aflore por ningún lado el major economic boost augurado por Diaz como cheerleader del estadio, que registra casi 10 mil asientos vacíos como promedio por juego y tiene vacíos también unos 50 mil pies cuadrados del área comercial prevista.
  • Desvirtuar estadísticas. Según Diaz, $1.1 mil millones fueron destinados durante su alcaldía a propiciar viviendas de precio módico, como si jamás hubiera salido en las páginas del Miami Herald la serie “House of Lies” con inversiones malogradas en Overtown and Wynwood, así como evidencias de que tendió a subsidiar viviendas para la clase media con el erario público antes que edificarlas para familias de bajos ingresos.
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