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Los 10 viajes de ALAN GROSS: Cuando los negocios con el tema de Cuba no se terminan a tiempo (TRACEY EATON precisa: 12 viajes)

Enviado por en enero 20, 2013 – 14:11 pm

Emilio Ichikawa

Cada año, varias veces en el año, ya por bastantes años, se escucha hablar de la existencia de un dinero que EEUU dedica a proyectos relacionados con Cuba. Una suma de dos, tres, varias decenas de millones de dólares que indistintamente se puede bautizar como fondos para promover la libertad y la democracia en Cuba, o fondos para apoyar o “crear” una contrarrevolución. No son pocos los opositores y disidentes dentro de la isla que creen que ese dinero existe por y para ellos, por lo que ven su adjudicación a organizaciones del exilio-emigración como un error o en el peor de los casos como un despojo. Otros compatriotas, sobre todo exiliados-emigrados no en EEUU, lo perciben como un dinero que por solidaridad y hasta obligación estaría colgado en el presupuesto federal, y cuyo gasto no ha terminado en el derrocamiento de la dictadura castrista simplemente porque no se ha invertido de manera adecuada; es decir, no se ha entregado a las organizaciones, personalidades o celebridades anticastristas correctas. A ellos mismos.

Dejando aparte por el momento otras cuestiones importantes, reconozcamos que ese dinero para proyectos relacionados con Cuba efectivamente existe en EEUU y lo suelen distribuir agencias e instituciones del gobierno. Pero no se trata de un premio o una lotería, es algo que hay que “jocear” o “luchar” en competencia con otras organizaciones y personalidades anticastristas pretendientes. Los castristas-revolucionarios no participan en este tipo de emulación. Para ganar parte de ese dinero hay que tener buenas relaciones, estar bien asesorado por abogados y especialistas (hay expertos en conseguir “grants” a quienes por supuesto debe pagarse una parte del dinero ganado), y también escribir un convincente proyecto que (al menos formalmente) persuada a la entidad “donante” de la importancia y viabilidad de lo que usted pretende hacer con ese dinero en relación con Cuba; ya sea fuera o dentro de la isla. Hay que decir que el control sobre este tipo de dinero, y la presión de la prensa y la legislación norteamericana es cada día mayor. Además menor la cantidad a repartir y creciente el número de aspirantes.

En este negocio el contratista Alan Gross era un solicitante de lujo, inteligente y hábil. Gross tenía gran experiencia en el  trabajo global, por lo que era normal que su pericia fuera bien pagada. Alan Gross consiguió financiamiento de la DAI para llevar a cabo proyectos en Cuba, en dinámica parecida a la permitió a la DAI conseguirlo de la USAID. En sentido estricto la DAI no otorga el financiamiento a Alan Gross sino a la Joint Business Development Center (JBDC); lo que finalmente es casi lo mismo porque era su propia compañía.

En 4 viajes a Cuba Alan Gross le había “tumbado” a la DAI 258,274 mil dólares. Cualquiera en su lugar haría lo que él hizo: pedir más, idear otros proyectos en relación con Cuba o ampliar el que ya tenía. Así que Alan Gross le habló a la DAI de continuar el trabajo y la DAI comprometió 332,334; a empezar por el fatal 5to. viaje del subcontratista a Cuba, en el que lo detuvieron. La suma del dinero desde este 5to viaje ya daba un total parcial de $590,608 dólares. Gross llegó a Cuba a fines de noviembre y fue detenido el 3 de diciembre de 2009; como no pudo cumplir esta fase del proyecto por razones obvias, la DAI sacó sus cuentas (en esto las empresas norteamericanas o “capitalistas” en general son implacables) y solo le pagó (JBDC) $65,132.80 del total acordado. Puede entenderse además que amigos y familiares de Gross, apegados a razones de humanismo e ideales de libertad, se sientan indignados por el gélido cálculo económico de la DAI. Y se puede comprender la demanda interpuesta por Judy Gross, la esposa de Alan; aunque no haya prosperado como quería.

Del primer viaje de Alan Gross a Cuba hay que decir dos cosas:

1-Al parecer en ese primer viaje sí invirtió en conexión de Internet para la comunidad judía en Cuba; o al menos para judíos cubanos a título personal. (Por el momento parece aclarado lo que parecía un diálogo de sordos entre las partes. Si queda establecido que al menos en el primero de los viajes Alan Gross sí dio facilidades a miembros de la comunidad judía de Cuba para conectarse a Internet, entonces es tan cierto esto como lo contrario: Gross ayudó -parcialmente- a los judíos cubanos & Gross no ayudó -solamente- a los judíos cubanos.)

2-Ya la Seguridad del Estado de Cuba había tomado nota de su “singular” presencia en la isla.

No obstante lo dicho en el punto 1, la relación de Gross con la comunidad judía de Cuba sigue siendo un tema que se afirma y se niega con incómoda incoherencia. Es curioso que en la página 6 del memo “Para La Isla” Gross escriba: “XXX Community Development Associated, is a JDBC intermittent employee / consultant who has directed more than 50 faith-based, humanitarian and community development mission to the island.” La primera palabra está censurada, pero se puede experimentar con algunas sustitutas y se encontrarán interesantes resultados. (https://docs.google.com/file/d/0B6Mo1c2bIFLWLWZaNDdSTWxGR1E/edit)

Tras su 4to viaje a Cuba, el 17 de septiembre de 2009 Alan Gross entrega a la DAI una extensión del proyecto que estaba realizando en Cuba. Bajo el nombre de “Para La Isla” traza un plan para hacer 6 viajes adicionales desde noviembre 1 del 2009 hasta octubre 31 del 2010: “Gross proposed six additional trips to Cuba that his company would carry out from Nov. 1, 2009, to Oct. 31, 2010”, escribe el periodista Tracey Eaton en su artículo del jueves 17 de enero (2013) en el sitio “Along the Malecón. (http://alongthemalecon.blogspot.com/2013/01/secrecy-politics-at-heart-of-cuba.html). Hasta el 4to viaje todo había salido aparentemente bien; pero a Gross lo detienen en el 5to, seguramente el 1ro de esos otros 6 viajes solicitados; lo que daría un total de 10 viajes en el balance general del trunco proyecto “Para La Isla”.

Existe un tipo de negocio relacionado con el tema de Cuba que en la arrancada sale tan bien que puede llegar a enviciar. Quizás el problema de Gross es no haber entendido que entre cubanos hay un momento en que es preciso parar. ¿Cómo identificar ese instante? Desgraciadamente eso es algo que no se encuentra en la bibliografía que recomienda la DAI y la USAID a sus contratados. (NOTA: Tracey Eaton precisa en 12 la cantidad total de viajes que hubiera dado Alan Gross a Cuba: http://eichikawa.com/2013/01/correo-tracey-eaton-precisa-en-12-el-numero-total-de-viajes-que-alan-gross-hubiera.html)

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