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La realidad del espacio opositor

Enviado por en enero 22, 2013 – 0:01 am

Arnaldo M. Fernández

La idea de Walter Benjamin sobre «un presente que no es transición, sino que ha llegado a detenerse en el tiempo» parece haber calado entre quienes cifran esperanzas en Internet para «movilizar a una nación congelada en el tiempo». Solo que Internet podrá marcar tendencias, pero los ademanes políticos corren su suerte o desgracia en el contexto vital concreto, anclado en un aquí y ahora antes que en el espacio virtual y globalizado. Una sola huelga antigubernamental tiene más impacto que todos los blogueros anticastristas juntos.

Internet da tanta oportunidad como riesgo y aquella no se aprovecha por facilitar la conectividad. El Estado totalitario tiene mucha capacidad de aprendizaje social y debe haber sacado ya lecciones hasta de la «primavera árabe». Internet sirve también al aparato de inteligencia, incluso como alerta temprana para decidir si tal o cual conato antigubernamental en la red se tolera, se reprime o se manipula.

Aunque Internet permite trabar discusión y conocimiento con distintos temas y posiciones, Habermas y otros parecen tener razón en que la opinión pública se torna disfuncional, esto es: sin agenda común viable, por demasiadas ofertas en la red e inevitable selección según intereses propios. La ciencia y la tecnología han perdido su candidez ideológica en todas las direcciones para suponer que puedan darse cambios políticos por revolución tecnológica.

La gente conectada por Internet no tiene por qué volverse pro democrática y los Estados totalitarios, además de vigilarla y filtrarla, aprovechan Internet para su propia agitprop y en contra de los opositores. Rusia creó la red social Vkontakte como alternativa a Facebook y Vietnam prohibió Facebook, pero creó goonline.vn, que ahora es la red social más popular allá. Hasta la dictadura siria descongeló Facebook para inundarla con partidarios de Bashar Hafez al-Assad.

La sobrevaloración de Facebook, Twitter y YouTube como fuerzas de cambio social es otro avatar del determinismo histórico derivado del desarrollo tecnológico. Los medios digitales, como cualquier otra tecnología, llevan consigo potenciales contradictorios: posibilitan mayor participación, pero pueden reducirla al acto virtual en sí. Protestar contra situaciones injustas por correo electrónico o firmar una petición en tal o cual página web se ha tornado tan rutinario que ya no moviliza a nadie más allá del clic para enviar el correo o firmar on line. Para colmo la red va dejando de ser canal de expresión espontánea y se encauza por el efecto de agenda setting propio de los mass-media, en virtud de alianzas tácitas o expresas entre diversos medios para difundir ya sólo lo que interesa en particular y ocultar lo demás. Una mirada desapasionada convence de que todavía cunden romanticismos y confianzas en tales alianzas.

Espacio radioeléctrico y ciberespacio
Tras casi tres décadas de Radio Martí sin ningún efecto político dentro de la Isla, el director de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), Carlos García-Pérez, asevera que el pueblo cubano trata de obtener información por diferentes vías y, en consecuencia, Radio/TV Martí discurre por onda corta, AM, FM, TV, mensajes de texto, correos electrónicos y hasta tweets en Facebook. Incluso «estamos usando proxy sites y psiphon notes para que las personas puedan acceder nuestra página Web y otras en el mundo sin que los oficiales de la Seguridad del Estado sepan que ellas están buscando información en la Internet».

Sin embargo, este alarde tecnológico no se compadece con que Radio Martí ha cambiado «el contenido de su programación, porque las investigaciones que hemos hecho muestran que el pueblo cubano no quiere oír sobre política». Estar cansado de la política suele resolverse con entretenimiento, pero García-Pérez se refiere a contenidos que pueden ayudar a los cubanos «en su vida diaria» y subraya que «no hemos abandonado las noticias»: se dan informaciones serias sobre eventos que ocurren dentro y fuera de Cuba, con prioridad de los sucesos en la Isla.  Un simple botón de muestra: se reporta «Crítica escasez de agua en Sagua la Grande» porque la gente lleva una semana sin abasto como consecuencia de roturas en las turbinas que bombean desde Viana y Cagagua (sic). Hace décadas que los sagüeros arrostran esta y peores situaciones por la misma causa y otras. Tal escasez es noticia ya sólo para… Martinoticias. 

La vida no mejora por radio, y si fuere así, el castrismo tendría a Radio Martí de coadyuvante gratuito, pero sobre todo no tiene ningún potencial movilizador ni de deshielo repicarle a la gente sobre eventos que vive, aunque el gobierno se abstenga de divulgarlos por los medios oficiales. Al parecer campea por sus respetos la estrategia de «salgo en los medios, luego existo». Así, la continuación de la guerra contra Fidel Castro por otros medios viene desplazando el teatro de operaciones del espacio geográfico a los espacios mediáticos y aun virtuales. No en balde Castro lleva un tanto de razón en que «esos llamados disidentes son una realidad virtual» (Biografía a dos voces, Debate, 2006, página 392).

Ilustración 1: Ramiro Zardoya, Contraespionaje (s/f) © Cubarte

Ilustración 2: Alfredo Sosabravo, Diálogo (1959) © Cubarte

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