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La ira del capital

Enviado por en enero 30, 2013 – 18:24 pm

La profesora Adrian Parr (Universidad de Cincinnati) ha cosechado por entre los viñedos de la filosofía, la politología y hasta el arte unas 232 páginas que justifican The Wrath of Capital (2012) como causa eficiente del cambio climático en el contexto neoliberal. De ahí que proponga revolucionar los estilos de pensamiento y prácticas habituales con imaginación más utópica y desobediencia civil al orden político en crisis. La cosecha filosófica trajo una cesta repleta de falta de imaginación y pérdida de significado vital; el cajón de la politología vino con malestar social y medidas de gobierno ineficientes; y la canasta del arte con mucha imaginación utópica.  Lo que importa a Parr es quién reclama la propiedad del discurso y de la política sobre los cambios climáticos y medioambientales, con las miras puestas en el fracaso del Protocolo de Kyoto y de otras negociaciones para concluir que si presiste el monopolio de los poderes económicos sobre la trascendencia de aquellos cambios, el debate y la desobediencia civil pierden sentido junto con las aspiraciones colectivas y las condiciones vitales. Algo así como el fin del mundo, que suele anunciarse desde siempre y la gente viene desde siempre acostumbrándose a postergarlo hasta nuevo aviso.

La tesis de Parr es que la reestructuración neoliberal de la economía entraña una cepa más virulenta de la acumulación de capital, que acentúa el síndrome de amnesia en la modernidad. La vida sigue igual y su núcleo duro es la violencia pertinaz del capitalismo, que priva a todos de futuro por entre distracciones como descarbonizar la economía de libre mercado, distribuir anticonceptivos entre las pobres mujeres pobres de los países pobres, consumir agua de la llave antes que embotellada, mejorar los hábitos dietéticos, tender mantillos verdes frente a las casas de gobierno… Hasta indignarse con las catástrofes ecológicas sería síntoma de la futilidad de las soluciones del libre mercado a los cambios medioambientales. El capitalismo siempre tendrá un problema más grave para cada solución al estilo del impuesto fijo global sobre emisiones de carbono, reciclajes, autos híbridos, paneles solares… Parr alega que son mero teatro y así parece que sigue discurriendo la tragicomedia humana.

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