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La guerra de divisas y la deuda nacional

Enviado por en enero 13, 2013 – 22:37 pm

Frank de Varona

Además de la guerra cibernética que China y otras naciones están llevando a cabo contra nuestra nación robándonos nuestros secretos industriales y militares, ahora también afrontamos un nuevo peligro: la guerra de divisas. James G. Rickards, un abogado, economista e inversionista con más de 35 años de experiencia en Wall Street, escribió un libro llamado Currency Wars: The Making of the Next Global Crisis (Guerra de divisas: La creación de la nueva crisis global). El libro fue publicado en 2011 y se convirtió en un “bestseller”.

En este libro Rickards explica que la guerra de divisas no es sólo una preocupación monetaria y económica sino también un asunto de seguridad nacional. Rickards señala que los Estados Unidos está enfrentando compras masivas de oro y “sovereign wealth funds” ( fondos de dinero de los gobiernos) por parte de China y otros países, lo cual representan una gran amenaza y el peligro del colapso del dólar. De hecho, China y Rusia quieren que el mundo abandone el dólar como moneda internacional. Rickards, quien es consultor del Departamento de Defensa, la CIA y otras agencias de inteligencia, teme que China quiera en un futuro cercano destruir por completo el valor del dólar y la economía de nuestra nación.

El Ministro de Finanzas brasileño Guido Mantega alertó sobre una peligrosa guerra de divisas en el mundo, lo cual también se conoce con el nombre de devaluación competitiva, en septiembre de 2010. Un autor chino, Song Hongbing, escribió un libro en 2007 llamado Guerra de divisas. Este libro fue leído por cientos de miles de chinos y por miembros del gobierno y líderes de negocios en esa nación.

Song explicó en su libro que en los países occidentales los bancos centrales están controlados por un cartel de bancos privados y lo mismo sucede con el Banco de la Reserva Federal (Fed por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos. Este autor chino escribió un segundo libro llamado Guerra de divisas 2: Mundo de privilegios de oro publicado al final de 2009. Más de dos millones de copias se han vendido. En 2011 Song escribió Guerra de divisas 3: Frontera alta financiera que también se convirtió en un “bestseller”.

Song Hongbing en sus tres libros explica que los bancos centrales del Occidente están controlados por un cartel de banqueros internacionales y que manipulan las divisas para obtener riquezas. Song es de la opinión que la Fed de los Estados Unidos es controlada por banqueros de esa nación y del extranjero. También G. Edward Griffin lo ha explicado en un bestseller de 608 páginas en su magistral libro The Creature from Jekyll Island: A Second Look at the Federal Reserve (2010). De acuerdo con Song, uno de los dueños de la Fed es la familia Rothschild, quien él estima que posee una riqueza de cinco trillones de dólares. Esto se compara con Bill Gates que tiene 40 billones de dólares. Los otros dueños de la Fed son los descendientes de J.P. Morgan, los Rockerfeller y otros banqueros europeos.

La guerra de divisas es una condición donde las naciones del mundo compiten entre ellas para alcanzar un tipo de cambio relativamente bajo para su propia moneda y de esa forma poder mejorar su competivididad en el comercio internacional. Las guerras de divisas son muy peligrosas ya que pueden desencadenar represalias por muchos países que conducen a un declive general del comercio internacional y pueden traer una depresión económica a nivel mundial y guerras. A finales de 1920 y principios de 1930, Alemania, Francia, Gran Bretaña y otros países europeos comenzaron una gran guerra de divisas que involucró a los Estados Unidos provocando la Gran Depresión económica mundial de la década de 1930 y culminando en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

En la década de 1970 se desencadenó otra guerra de divisas, aunque mucho más pequeña que la anterior, cuando varios países devaluaron sus monedas enormemente y Francia compró excesivas cantidades de oro. El presidente Richard Nixon entonces decidió abandonar el respaldo del dólar por el oro y por un tiempo declaró un control de precios en nuestra nación.

Los enormes déficits anuales de los cuatro años del gobierno de Barack Obama, los cuales han aumentado la deuda nacional a más de 16 trillones de dólares, han causado que muchos países como China, Rusia, India y Japón hayan querido disminuir sus enormes reservas de dólares. Estos países, que compraban la mayoría de la deuda de nuestra nación, han disminuido considerablemente la compra de nuestra imparable deuda, ya que piensan que el dólar no es una moneda fiable. En un artículo del periódico el Wall Street Journal publicado el 17 de diciembre del 2012 por Spencer Jakab “China´s Share of Treasurys Quietly Falls” señala que China ha disminuido los bonos del Tesoro de nuestro país porque está alarmada por los trillones de dinero que imprimen la Fed del aire y la política financiera del gobierno de Obama.

La Fed, tratando de mitigar los daños de la terrible economía provocada por la desastrosa política de gastos desenfrenados y despilfarro de dinero de Obama, ha adoptado la política de imprimir trillones de dólares sin respaldo, “fiat money”, y lanzarlos a circular en la economía de nuestra nación. Esta medida de la Fed, que la ha llevado a cabo tres veces, se llama “quantitative easing” (flexibilización cuantitativa). China y otras naciones han protestado por las acciones de la Fed ya que devalúan sus astronómicas reservas de dólares. China tiene $1.15 trillón de bonos del Tesoro de EEUU y está alarmada por la depreciación del dólar. Es por eso que está usando sus reservas de dólares para comprar corporaciones en nuestra nación y por el mundo. También invirtiendo en oro, cobre, aluminio y otros metales que tienen valor. Como ya expliqué es por eso que China y Rusia han declarado que quieren abandonar el dólar como moneda internacional de comercio debido a su depreciación.

En estos momentos la Fed anunció que para el 2013 aumentará la compra de bonos del tesoro y de bonos de hipotecas de $40 billones al mes durante el 2012 a $85 billones al mes. Esto representa más flexibilización cuantitativa (quantitative easing), a pesar que las tres primeras fracasaron en mejorar nuestra economía.

Estas tres flexibilizaciones cuantitativas comenzaron como una respuesta a la crisis financiera y la Gran Recesión y han resultado en la devaluación significativa del dólar y al mismo tiempo han provocado una gran inflación en nuestra nación. El gobierno de Obama ha mentido sobre la verdadera inflación que existe actualmente en nuestra nación. Sin embargo, cualquier estadounidense que compre víveres y llene el tanque de gasolina de su automóvil sabe que existe una galopante inflación. La Fed ha mantenido la taza de interés en casi cero durante varios años. El día que la Fed se vea obligada a subir los intereses pudiera provocar un caos económico en nuestra nación y resultar en una gran inflación, aún mayor de la que ya existe, la cual pudiera llevar a la quiebra a bancos que han hecho préstamos a un bajo interés.

Los países europeos que están al borde de una bancarrota también han emitido y continúan emitiendo trillones de euros y otra monedas sin respaldo alguno con el fin de ayudar a países como Grecia, España, Portugal, Irlanda e Italia. Los países europeos, como España, que tienen un paro de 50% entre los jóvenes, muchos de ellos recién graduados de universidades, y más de 25% en la nación están al punto de una gran explosión social. La antes rica Cataluya no pudo pagar recientemente el sueldo mensual de más de 100,000 empleados de clínicas y hospitales. Desgraciadamente, la economía española sigue deteriorándose cada vez más. Lo mismo puede ocurrir en los Estados Unidos y los disturbios de “Occupy America” por comunistas y radicales no serán nada comparados con lo que puede ocurrir si nuestra nación tiene un grave colapso económico.

Rickards piensa que los Estados Unidos y los países europeos están participando en una guerra de divisas. China y otros países enemigos de los Estados Unidos también están en guerra de divisas manipulando sus monedas. Las compras de toneladas de oro por China pueden destabilizar las finanzas mundiales y provocar una depresión económica y hasta una guerra. Rickards piensa que los Estados Unidos y otras naciones del mundo deberían regresar al estándar de oro (gold standard) que Nixon abandonó.

Steve Forbes, CEO y editor de la revista de negocios Forbes con seis millones de lectores por el mundo y quien fue candidato a presidente para la nominación del Partido Republicano en 1996 y 2000, piensa al igual que Rickards, que debemos regresar al estándar de oro. Forbes piensa que, por ejemplo, el gobierno puede garantizar que una onza de oro sea equivalente a $1,600 y así el mundo pudiera confiar en el valor de nuestra moneda. Por supuesto, en ese caso, nuestro gobierno debiera mantener suficiente toneladas de oro para respaldar el dólar al cambio por oro establecido.

Forbes culpa a la Fed y a su presidente Ben Bernanke por imprimir tantos trillones de dólares que han provocado la burbuja de bienes raíces y la Gran Recesión económica, la peor desde la Gran Depresión, en los Estados Unidos. Forbes piensa que nuestra economía nunca se recuperará a no ser que regresemos al estándar de oro con el propósito de estabilizar nuestra moneda. En resumen, un dólar débil significa una recuperación lenta. La estabilidad de la moneda es crucial para una economía saludable.

Obama, al aumentar los gastos y la deuda nacional de forma tan irresponsable, y la Fed han fracazado en la  importante importante misión de mantener la  estabilidad de nuestra moneda. La Fed ha empeorado la situación económica al emitir trillones de dólares y a ponerlos a circular en la economía. Forbes piensa, al igual que Rickards, que esta irracional actuación de Obama y la Fed, eventualmente pudiera resultar en una super inflación como nunca se ha visto, y pudiera también provocar un colapso del sistema monetario a nivel mundial. El imprimir estos trillones de dólares llamados “fiat money” es de hecho una guerra de divisas. Por este motivo es que China y otras naciones, como ya he explicado, están abandonando sus enormes reservas de dólares y comprando toneladas de plata, oro y “hard assets” como cobre, aluminio y otros metales, lo cual también puede provocar un colapso monetario mundial. Rickards cree que el objetivo de China es llegar a tener 4,000 toneladas de oro.

La irresponsable conducta del presidente Barack Obama, pidiendo prestado 41 centavos de cada dólar que gasta y no habiendo hecho nada para reformar los “entitlements”: Social Security, Medicare, Medicaid y ahora Obamacare, nos está llevando rápidamente a una bancarrota. Se sabe que todos estos programas federales no cubren gastos y en un futuro cercano se les acabarán los fondos.

Economistas estiman que si los “entitlements” se incluyeran en la deuda de la nación, la verdadera deuda nacional sería de más de 100 trillones. La deuda nacional no incluye las deudas de bonos municipales de ciudades y estados, que que no pueden balancear sus presupuestos, y que ambos tienen pensiones de empleados públicos que son también insostenibles a largo plazo.

La triste realidad es que, después de todo, estamos tan endeudados como los europeos. La Fed, tratando de mitigar el daño de los déficits de Obama, nos ha hecho participar en una guerra de divisas con otras naciones enemigas que ha puesto nuestra seguridad nacional en gran peligro.

Ahora que en uno o dos meses la nación llegará al momento que el Congreso tiene  subir el techo de la deuda o irse a la bancarrota, nuestro prepotente, arrogante e irresponsable presidente ha declarado que no negociara con el Congreso para subir el límite de la deuda nacional, a pesar que como presidente ese es parte de su trabajo. Los líderes Demócratas como Nancy Pelosi, Harry Read, Chuck Schumer y otros han recomendado a Obama que ignore al Congreso y que suba la deuda con una orden ejecutiva, a pesar que esto viola la Constitución que dice que solo el Congreso puede aumentar la deuda y no el presidente.

Nunca en la historia de nuestra nación un grupo de legisladores le han pedido a un presidente que viole la Constitución y que ignore al Congreso. Esos líderes Demócratas tan irresponsables deben de ser expulsados del Congreso por recomendar medidas inconstitucionales a Obama. Si el presidente tuviera la osadía de subir la deuda de forma inconstitucional y de hecho convertirse en un dictador,  la Cámara de Representes con su mayoría de Republicanos debe de acusar al presidente Obama de delito y de violación de la Constitución (impeachment) para que sea juzgado en el Senado aunque el Senado con su mayoría Demócrata lo absuelva. También deben denunciarlo ante el pueblo por dictador, cosa que de hecho, está haciendo desde que fue electo en el 2008. Obama está gobernando a través de órdenes ejecutivas y miles de regulaciones de su Gabinete que ha convertido la Constitución y el Congreso en irrelevantes. Obama ha estado violando la separación de poderes de la Constitución desde el principio de su gobierno.

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