La alternativa al sentimiento de odio político no tiene que ser la amistad
Algunos amigos “dialogueros” (de buena voluntad) creen que la alternativa al odio generado por la política (me refiero, obviamente, a la política cubana) es la amistad. Sin embargo, una vez que surge no digamos ya el agravio, sino el daño material entre las personas (expulsión del trabajo, robo, usurpación patrimonial, etc.), hay filias más tenues que igual pueden ayudar a la convivencia política. Sin tener que exagerar.
Me refiero a un tipo convivencia civil formado por estos tres factores:
-Indiferencia
-Respeto
-Interés
La indiferencia permite existir paralelamente, sin intersecciones positivas en la ruta pero tampoco negativas. El respeto, y si se da el caso la admiración, suaviza el paralelismo anterior cuando se reconoce la altura de la obra de la persona alguna vez odiada: en familia, en deporte, en arte, en jardinería, en empresa, etc.
Por último tenemos el interés (sobre todo si es material, en dinero, en bienes), que es el cuajo que permite darle estabilidad, estoicismo y sentido al compromiso.

