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¿Existe un equivalente de JAIME GUZMAN en la historia contemporánea de CUBA?

Enviado por en enero 26, 2013 – 16:16 pm

Emilio Ichikawa

La analogía entre las figuras históricas del Comandante Fidel Castro y el General Augusto Pinochet, y en consecuencia entre esos procesos que conocemos como “castrismo” y “pinochetismo”, es obvia para algunos y simplemente inadmisible para otros. Aunque al final se concluya negando. Lo que demuestra que la polarización no alcanza solo a la política y la ideología sino hasta al método. Reacciones similares pudiera provocar la propuesta contenida en la pregunta titular: la búsqueda de un par de Jaime Guzmán en la historia cubana del último medio siglo.

Jaime Guzmán fue un “intelectual orgánico” de la Junta Militar chilena. Como persona era una suerte de intruso en el gremio castrense. Letrado exquisito, aparentaba una energía espiritual directamente proporcional a la apariencia de su fragilidad física. Litigante ingenioso y sistemático (no tan persuasivo), venció con amplitud en más de un debate público a polemistas de la izquierda y del centro.

Jaime Guzmán fue baleado a la salida de su clase en la Universidad Católica de Chile el 1 de abril de 1990 por dos miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). En muchos casos, aún en el de personas que no le querían mucho y que fueron partidarios de la lucha armada contra Pinochet, se ha considerado este evento una acción extemporánea, “tardía”. Las palabras del propio Presidente chileno Patricio Aylwin tras recibir la noticia, además de la condena al uso de la fuerza, muestran el enfado por el daño político que causaba al proceso democrático chileno. Los militares dieron entonces por corroboradas las razones del golpe de estado de septiembre 11 de 1973 y las diferencias de clase se reactivaron a nivel de odio. En el funeral de Jaime Guzmán algunos simpatizantes de Pinochet, aún líder del Ejército, corearon consignas tan inclementes como esta: “Marxistas, maricones / perdieron sus parientes por güevones”. Mientras grupos anti pinochetistas brindaron y bailaron jubilosamente en las calles.

Activistas de la UDI, la organización que fundara Jaime Guzmán, piensan que al menos dos de las personas implicadas en el atentado contra su vida pudieran residir o haber residido en Cuba y quieren que Raúl Castro les ofrezca información al respecto.

Cuando pregunto e indago por un equivalente de Jaime Guzmán en la historia contemporánea de Cuba no busco otra cosa que un profesor, legislador y teórico del Derecho Constitucional que haya intentado conscientemente (como él hizo con el pinochetismo) una “racionalización” del gobierno imperante; que haya sistematizado una batería de argumentos a favor del ejercicio de poder de Fidel Castro y merecido por ello, por “la letra”, un odio de sus enemigos al nivel del generado por el propio Jefe.

Mi respuesta es negativa: no existe tal cosa entre la intelectualidad cubana. Aunque alrededor del grupo de poder de Fidel Castro han mariposeado los adulones de siempre; aunque entre dichos adulones no hayan faltado cineastas, periodistas, historiadores y ensayistas, ninguno de ellos ha hecho una contribución relevante a la ideología o “filosofía” del castrismo.

En primer lugar porque Fidel Castro es abogado y él mismo asumió la argumentación intelectual (jurídica y doctrinal) de su poder (desde el propio juicio por el asalto al Cuartel Moncada); cosa que no hizo Augusto Pinochet. En segundo lugar porque el debate en torno al poder en Cuba se ha quedado prisionero de la perspectiva moral; no despega de los límites de “la culpa” y el tratamiento empírico del bien y el mal. En el mejor de los casos, lo que se discute en Cuba es “el merecimiento” del poder, no su “utilidad” o su “causalidad”. Ni siquiera hay muchas “descripciones” fenomenológicas de la forma en que se ejerce el proceso de “dominación”. Y claro, en tercer lugar, viene el tópico del talento y la formación de las personas que emiten sentido ideológico, que es insuficiente en el plano teórico.

Hay también un punto relacionado con la exactitud en la formulación del problema. Sucede que Jaime Guzmán argumentó abiertamente a favor de que una Junta Militar anticomunista y anti allendista ejerciera el poder; no se le ocurrieron, por ejemplo, cosas tan absurdas como que “Todos debemos apoyar al General porque el verdadero marxista e izquierdista es Pinochet”. Pirueta que sí hacen los “ideólogos” cubanos que en lugar de argumentar honestamente a favor de que Fidel Castro haya ejercido un poder personalista, toman el evasivo atajo de afirmar que Castro ha sido en verdad “un demócrata muy singular”. El problema no es negar que Fidel Castro haya sido un dictador; el problema es pensar por qué tuvo éxito político como dictador.

-NOTA: Por demás, tampoco en el exilio cubano es fácil encontrar un pensador anticomunista con la consistencia de Jaime Guzmán. La propia tesis de la revolución o “el castrismo traicionado por Castro” que pulula en Miami confirma la carencia de esa valentía intelectual que tiene que ver con la lógica arrasadora del concepto y no con el uso alborotado del lenguaje.

-FOTO: Jaime Guzmán (izq.) y Augusto Pinochet (der.): americadespiertablog

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