Cuba

Noticias, notas y artículos sobre Cuba

Colaboraciones

Artículos y ensayos de colaboradores

Correo

Opiniones y cartas del lector

US-Mundo

Noticias y notas sobre Miami, US y el mundo

ei

Artículos y ensayos de Emilio Ichikawa

Inicio » general

Don Francisco: ¿una clave para comprender a Castro?

Enviado por en enero 8, 2013 – 13:43 pm

Gustavo Silva

La leyenda cuenta que a mediados de 1962 Mario Luis Kreutzberger, a.k.a. Don Francisco, tuvo la ocurrencia de proponer a la dirección del canal 13 en Santiago de Chile que le dieran el espacio desocupado de dos horas del sábado por la noche. Así fue (Foto © Univisión). El programa arrancó (agosto 8) y pasaría (abril 12, 1986) al canal 23 (WLTV) de Miami para mantenerse sin interrupción hasta hoy por Univisión.

Los rednecks dicen que Sábado Gigante empaca en tres horas todas las tonterías de la cultura hispana: desde la exhibición de enanos y mujeres rollizas o muy tetudas, hasta las payasadas denominadas humor latino, por entre jerigonzas y galimatías amenizados con música que va de corridos mexicanos a baladas empalagosas. Sin embargo, The Miami Herald noticiaba hacia 1990 que casi el 90% de los hogares hispanos en EE. UU. veían Sábado Gigante. Y aunque sus ratings han bajado al cabo de un cuarto de siglo en EE. UU. y medio siglo en el aire, Don Francisco declaró a Miami New Times: I’m not going to retire. They are going to retire me.

Su programa es un hito cultural para generaciones y generaciones de hispanos con raíces en las más diversas naciones al sur del Río Grande. Al parecer Kreutzberger dio con matrices culturales que aseguraron su longevidad mediática y por ahí mismo debe andar también parte de la explicación de por qué Don Fidel (Castro) ha sido tan longevo políticamente.

Ninguna nación (o “nación de televidentes”) tiene derecho a descargar por tanto tiempo la culpa del ejercicio dictatorial del poder sobre un gobernante que hace 54 años entró triunfante en La Habana y hace una década largó (marzo 6, 2003) ante su asamblea nacional: «Ahora comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de mi vida». Castro prosigue como diputado de aquella asamblea con la misma tesitura de Don Francisco: no retirarse, aunque por matrices culturales distintas, que acaso ya fueron esbozadas por Alberto Lamar Schweyer.

Share