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Cuando los cubanólogos de la disidencia den conferencias en Miami

Enviado por en enero 14, 2013 – 22:38 pm

Emilio Ichikawa

Según estudiosos de la obra de Karl Jaspers, su correspondencia del año 1933 muestra cierta esperanza en la “puesta en marcha” de la experiencia nacional socialista. Sin embargo, muchas cosas marcaron distancia entre el filósofo y el nazismo, suficientes para que en el ambiente intelectual alemán de postguerra Jaspers gozara de cierta superioridad moral sobre algunos de sus ex colegas. Sobre Heidegger, por ejemplo. Se sabe que Jaspers (que estuvo entre los que “no se fue”) usó ocasionalmente esa ventaja, pero en sentido general se resistió a servirse de ella para amplificar su relevancia intelectual. Sencillamente no lo necesitaba. Jaspers había sido “jubilado” en 1937 y confrontó retos y problemas con las autoridades nazis por el origen judío de su mujer Gertrud Mayer; pero luego, en el Heidelberg de 1945-46, fue resarcido con creces y se tejió sobre su persona un controversial mito heroico como un perseguido que sobrevivió a un campo de concentración. Parece ser cierto que era un surtidor de sentido moral, porque el propio Jaspers dejó como lección adicional la escritura de un artículo “defendiéndose” de la sublimación heroica a que se le “sometía”, lo que consideró hubiera sido “grotesco”. Quería que le consideraran como filósofo, quizás hasta como el primer filósofo de Alemania, no como modelo de resistencia al autoritarismo político. Como visionario Jaspers pudo adivinar lo que inevitablemente sucedió: ya en el año ’49 el pasado empezaba a relajarse y Heidegger adelantaba en la competencia por el prestigio filosófico alemán demostrando una energía intelectual infatigable.

Si finalmente el gobierno cubano cumple con los términos de la reforma migratoria, pronto pudieran visitar la Universidad de Miami, la Universidad Internacional de la Florida o el Miami Dade College en calidad de conferencistas destacados disidentes y opositores de la isla con rango profesional. Por ejemplo Héctor Maceda, que es Físico; Manuel Cuesta y Leonardo Calvo, que son Historiadores; Martha Beatriz Roque y Arnaldo Ramos Lauzurique, que son Economistas; Yoani Sánchez, que es Filóloga o Guillermo Fariñas, que es Psicólogo. Pero, ¿cómo reaccionará Maceda cuando vea que sus compatriotas no le preguntan por el estado de la ciencia física en Cuba sino por los maltratos en las prisiones castristas? ¿Cómo se sentirán Cuesta y Calvo cuando le pregunten por la forma en que sobrevive el negro en Alamar o Nuevo Vedado y no por sus conocimientos sobre la historia política cubana y las relaciones internacionales? ¿Cómo se sentirán Roque y Ramos cuando nadie le pregunte sobre sus tesis sobre la política monetaria cubana sino por si finalmente comieron o no comieron en aquella huelga famosa? ¿Cómo se sentirá Yoani cuando nadie le consulte sobre los nuevos giros del habla habanera sino por su encaramiento a la brutalidad de la policía bayamesa? ¿Cómo se sentirá Fariñas cuando le pregunten por su valentía política y no por las tendencias de la psicología en la Universidad Central de Las Villas?

Tal vez hagan un reclamo y unas aclaraciones parecidas a las de Jaspers. Quizás sientan que hay algo más acá de la política que ellos merecen y a lo que ellos pueden aspirar. Si eso sucede, entonces sí puede venir el cambio.

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