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Sobre el calificativo de “ilegal pero tolerada” para la organización de Elizardo Sánchez

Enviado por en enero 13, 2013 – 2:31 am

-PREGUNTA: Cada vez que la prensa extranjera acreditada en Cuba se refiere a la Comisión  Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), más conocida como “la organización de Elizardo Sánchez”, lo hace como “ilegal pero tolerada”. ¿Qué significa ese calificativo? Algo tendría que distinguirlo de las otras opciones de “legal  y no tolerada”, “legal y tolerada” e “ilegal y no tolerada”, estos dos últimas opciones una suerte de sobrentendido.

-RESPUESTA DEL ABOGADO: La etiqueta de «ilegal, pero tolerada» suele pegarse a situaciones de hecho que sortean alguna prohibición legal vigente, pero socialmente ineficaz en virtud de opinión pública favorable o indiferente. Así, la eutanasia en muchos países europeos y la prostitución en México son ilegales, pero toleradas. La misma etiqueta se usa para entidades sin registro oficial que actúan dentro de ciertos límites sin concitar la reacción estatal, sin que sea algo privativo de Cuba, pues se aplica también, por ejemplo, al partido islamita Justicia y Caridad (JYC) en Marruecos. La situación jurídica normal es «legal y tolerada» mientras que el supuesto «legal e intolerada» indica que —por presión social— la ley tendría que modificarse para guardar equilibro con el contexto vital.

Lo usual es la ilegalidad tolerada. En Cuba, la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), que preside Elizardo Sánchez, es ilegal porque no está registrada conforme a la Ley [54] de Asociaciones (1985) y su Reglamento (Resolución 53/1986 del Ministro de Justicia). Así y todo, la CCDHRN divulga opiniones en contra del gobierno y acostumbra a sacar con regularidad listas parciales —más bien desatinadas— de presos políticos, sin que las autoridades tomen represalias, ergo: es tolerada, sólo que esa tolerancia no trae su causa de presiones sociales, sino de que el Estado castrista (re)acciona contra la oposición y/o disidencia de acuerdo con «el principio de oportunidad», tal como refrendó la Disposición Final Primera de la Ley [88] de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba (1999).

El Movimiento Cristiano Liberación (MCL) y la Asamblea para Promover la Sociedad Civil (APSC) pudieron llevar el material del Proyecto Varela hasta las oficinas administrativas de la Asamblea Nacional y sesionar en Río Verde, respectivamente, sin operativo policial que cortara de cuajo el ademán opositor: siendo ilegales, fueron tolerados. Y esta etiqueta vendría bien a todas las organizaciones opositoras y/o disidentes, que son ilegales pero toleradas hasta cierto punto. Sólo el principio de oportunidad explica que el presidente Carter se haya reunido con dos grupos ilegales pero toleradas de disidentes (2002) y al año siguiente algunos dieran en la cárcel —por lo mismo que venían haciendo de antes— para volverse ilegales pero no tolerados.

Quizás quien decide “qué es oportuno contra quién” ha dejado claro que el principio de oportunidad significa pura discreción de la autoridad. Al preguntársele porqué en la Primavera Negra (2003) no fueron detenidos ni Oswaldo Payá ni Elizardo Sánchez, Fidel Castro respondió: «Ha habido una diferencia en el tratamiento. Estos vienen delinquiendo hace rato (…) Si resultare una necesidad proceder contra [ambos] y unos cuantos más, procederíamos. No caímos en los extremos, porque fue relativamente moderada la acción» (Biografía a dos voces, Debate, 2006, página 415).

Ilustración: José Salás, El objeto se halla en viaje de placer, 2002 © Cubarte

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