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China: Creciente amenaza a nuestra seguridad nacional

Enviado por en enero 25, 2013 – 11:51 am

Frank de Varona

Muchos políticos, periodistas, profesores universitarios y el pueblo norteamericano en general piensan que China no representa una amenaza para los Estados Unidos. Han sido engañados por los líderes comunistas de China en una brillante campaña de desinformación. Estos estadounidenses piensan que debido al hecho que la economía de China depende de nuestra nación y que por lo tanto China nunca entraría en guerra contra nosotros. Sin embargo nuestros secretarios de Defensa y altos oficiales del Pentágono, miembros informados del Congreso y de nuestras agencias inteligencia reconocen que China puede presentar una amenaza seria a nuestra seguridad nacional. El libro llamado China: The Gathering Threat (2005), (China: amenaza acelerada) del autor Dr. Constantine Menges describe con detalle la gran amenaza que China representa para los Estados Unidos.

El doctor Menges explica que desde 1990 China ha vuelto a definir a los Estados Unidos como su “principal enemigo” y ha continuado usando espionaje para robarse los secretos de todos nuestros arsenales nucleares y otros secretos militares. Los chinos comunistas que gobiernan a esa nación les han dicho a nuestros presidentes que el día que China ataque a Taiwán, los Estados Unidos no debe interferir ya que de lo contrario atacarán con armas nucleares y destruirán nuestras ciudades matando a más de 100 millones de estadounidenses. Cuando este mensaje le fue repetido al presidente George W. Bush, él respondió:”Haremos lo que sea necesario para prevenir ese evento”. No sabemos qué respuesta le ha dado el presidente Barack Obama a tal amenaza.

El doctor Menges señala en su libro que China quiere dominar el 90% de Asia. Este objetivo enfrenta a China en una colisión directa con los Estados Unidos y nuestra seguridad e intereses políticos y económicos. China reclama territorios e islas a 14 de 25 naciones cercanas a ese país. Recordemos que China invadió y anexó a Tíbet y posteriormente atacó a la India en 1962 debido a un conflicto fronterizo. China reclama 450,000 millas cuadradas de aguas internacionales en el mar Chino del Sur y alega que es parte de su territorio nacional. Por ese mar pasa la mitad del comercio mundial y es vital para Japón y Corea del Sur.

A medida que China se fortalece está ejerciendo imperialismo y amenazando a sus vecinos. Quiere apoderarse en particular de las islas en ese mar que pertenecen a Japón, Filipinas y Vietnam. Los chinos saben que en ese mar y alrededor de esas islas se encuentra mucho petróleo. China y Japón están al borde de un conflicto sobre unas islas que pertenecen a Japón y que China reclama. China ha enviado aviones y barcos de guerra a estas islas violando así la soberanía de Japón. Japón está extremadamente alarmado y quiere rearmarse ya que no está seguro si los Estados Unidos bajo el presidente Obama los ayudaría en un futuro conflicto con esa poderosa nación.

El autor del libro explica que China quiera apoderarse primero de toda Asia y posteriormente dominar el mundo con una alianza con Rusia. El doctor Menges señala que altos oficiales de China han hecho declaraciones que claramente demuestran que consideran a nuestra nación como su enemigo principal. El general chino Chi Hoatian, ministro de Defensa, declaró en 1999 lo siguiente: “La guerra con los Estados Unidos es inevitable… Las fuerzas armadas de China deben controlar la iniciativa… Debemos asegurar que vamos a ganar con una guerra moderna de alta tecnología y que el bloque poderoso hegemonista dirigido por los Estados Unidos nos puede atacar para interferir en nuestros asuntos”.

Recordemos que los dictadores que gobiernan en la China no respetan los derechos humanos y encarcelan a chinos que abogan por la democracia y por la libertad religiosa, de prensa y de reunión. En 1989 mataron brutalmente a cientos de jóvenes que pedían democracia en el centro de su capital en Tiananmen Square. Muchos de estos jóvenes fueron aplastados por tanques.

Es obvio que no respetan a nuestra nación. Durante la visita a la Casa Blanca del presidente chino Hu Jintao, el gobierno de China pidió que invitaran al pianista chino Lang Lang. Este pianista, favorito de los líderes comunistas en China, tocó la melodía de una canción hecha durante la guerra de Corea donde se insultaba a los soldados de nuestra nación. El presidente Obama y los ex presidentes Carter y Clinton, todo el gabinete de Obama y líderes del Congreso aplaudieron a este pianista chino que con la letra de la canción llamaba chacales a nuestros soldados. El presidente chino y sus consejeros se deben haber reído a carcajadas del ignorante presidente Obama ya que permitió este bochorno y desvergüenza en la Casa Blanca. Esto demuestra el desprecio que sienten los líderes comunistas hacia nuestra nación y nuestros gobernantes.

No debemos olvidar que China, junto con  Rusia, ha armado a Corea del Norte, Irán, Venezuela, Siria y Cuba, países que considerado sus aliados. China ayudó a Pakistán a que se convirtiera en una potencia nuclear, al igual que a Corea del Norte. China y Rusia han firmado tratados militares y han hecho ejercicios militares en conjunto. China y Rusia no cooperan con nuestra nación en las Naciones Unidas pero sí ayudan a nuestros enemigos.

 

 

China compra compañías de gas y petróleo en nuestro país

El escritor y periodista Jerome R. Corci en su artículo llamado “Obama permite que los chinos adquieran recursos de energía en los Estados Unidos” publicado en enero de 2013 por la revista electrónica WND describe como China está invirtiendo cada vez más en compañías de gas y petróleo en nuestra nación. Explica que el gobierno de Obama está autorizando estas inversiones y compras de terreno que posee gas natural y petróleo, sin darle ninguna publicidad.

Obama lo ha permitido porque está interesado en que China continúe comprando nuestras masivas deudas y déficit de presupuestos que él ha creado con su conducta irresponsable y despilfarrando nuestro dinero en los últimos cuatro años.  China está comprando cada vez menos deuda nacional a cambio de bonos del Tesoro porque sabe que los trillones que imprime del aire el Banco de la Reserva Federal están devaluando rápidamente el valor del dólar.

China prefiere invertir sus enormes reservas de dólares en metales, como oro, plata, cobre y aluminio, y comprar corporaciones y terrenos por todo el mundo. Al igual que Rusia, China quiere que el dólar cese como moneda internacional. Al escuchar su discurso inaugural socialista y de lucha de clases el 21 de enero de 2013 se sabe que Obama va a continuar gastando el dinero que no tenemos, aumentando los déficits anuales que ya sobrepasan 1 trillón de dólares al año y tolerando que la deuda nacional continúe aumentando. Obama volvió a repetir su discurso marxista usando la palabra “colectivismo” varias veces y diciendo que en los Estados Unido unos poco lo tienen todo y la mayoría tiene casi nada. Los pobres no han querido darse cuenta que después de cuatro años de gobierno de Obama son aún más pobre y las minorías tienen un mayor desempleo que en 2008.

Con su arrogancia y prepotencia habitual, Obama ordenó al Congreso que suba el techo de la deuda, que ya asciende a $16.5 trillones, sin que él tenga que hacer ninguna concesión de reducir gastos de ningún tipo. Dijo que no negociará con el Congreso sobre el techo de la deuda. No quiere que se reformen los programas de ayuda social, tales como el Medicare, Medicaid y el Social Security, a pesar que estos son insostenibles económicamente a corto plazo. Esta conducta nos llevará a una bancarrota segura dejaremos de ser una superpotencia mundial.

El permitir que China compre o invierta en nuestros recursos de energía es un cambio de la política del anterior presidente George W. Bush. En 2005, el gobierno de Bush no permitió que China adquiriera la Corporación Unocal de California a un costo de $18.4 billones debido al peligro que esa compra representaba para nuestra seguridad nacional.

Poco tiempo después de llegar a la presidencia, Obama permitió que la gigantesca compañía de China CNOOC, que pertenece en un 100% al gobierno comunista de China, comprara en octubre de 2009, 600,000 acres de tierra de petróleo y de gas en el estado de Texas. China pagó $2.2 billones por la compra de un tercio de la compañía Chesapeake Energy y se proyecta que ésta podrá producir 500,000 barriles de petróleo al día.

Esta compra y las otras que vinieron después de terrenos que contienen gas natural y petróleo no ayudan a nuestra nación ya que los Estados Unidos importa el 60% del petróleo que consumimos. Por lo tanto, hasta que no seamos  autosuficientes respecto a toda la energía que consumimos, permitir que China, que no es un aliado de nuestra nación y está en guerra cibernética contra nuestro país, controle parte de nuestra energía es un error. Obama parece ignorar el peligro de permitir a China que compre nuestros recursos de energía. Desgraciadamente esta compra fue sólo un comienzo. Otra compañía del gobierno chino, Sinopac, está adquiriendo intereses en compañías de gas natural y de petróleo, no sólo en nuestra nación sino a través del mundo.

El periódico Wall Street Journal reportó recientemente que Sinopac ha invertido $17 billones en este tipo de compra en los Estados Unidos desde 2010. Ha adquirido un tercio de las compañías de gas y petróleo en los siguientes estados: Colorado, Luisiana, Michigan, Ohio, Oklahoma, Texas y Wyoming. Recientemente esta compañía china adquirió Nexen Inc. de Canadá por $15.5 billones. Esta compañía de energía de Canadá produce gas natural y petróleo en el golfo de México en aguas territoriales de nuestra nación.

Corci explicó en su artículo que esta operación todavía no ha sido aprobada por el Comité de Inversión de Extranjera  (Committee on Foreign Investment) del Congreso, la cual investiga compras que pudieran poner nuestra seguridad nacional en peligro. China está muy interesada en esta compra porque sus compañías de petróleo sólo tienen tecnología para buscar petróleo en aguas poco profundas. La compañía canadiense tiene la tecnología para buscar petróleo en aguas profundas. Recordemos el desastre que ocurrió en el golfo de México con la compañía británica BP y la incompetencia del gobierno de Obama en recoger el petróleo derramado que hizo un daño tremendo a varios estados que dan al golfo de México. ¿Qué hubiera pasado si este desastre lo hubiera causado una compañía china y no una inglesa? ¿Hubiera Obama exigido a China que pagara una multa billonaria como la que le impuso a BP? Desgraciadamente si China derramara petróleo en el golfo de México y dañara nuestra costa sería difícil que Obama pudiera pedirle compensación. Esa es otra razón por lo que fue una pésima idea que Canadá vendiera esa compañía a China ya que ahora los chinos buscarán petróleo en aguas de nuestro territorio en el golfo de México.

 

China invierte en compañías de aviación en nuestra nación

Keith Bradsher en un largo artículo en el periódico New York Times publicado el 21 de enero de 2013 llamado “China´s Focus on Aerospace Raises Security Questions (El interés de China en el espacio aéreo crea preguntas sobre seguridad) describe como China está invirtiendo parte de los $3 trillones de reservas extranjeras (que incluye más de un trillón de dólares de nuestra nación en bonos del Tesoro) en compañías de aviación. Los chinos, quienes han robado nuestros secretos militares industriales, también han tenido la suerte de que los Estados Unidos y Europa hayan construido fábricas y centros de investigaciones de la Boeing y Airbus en su nación. También muchas de nuestras multinacionales, como General Motors y General Electric, han construido fábricas y centros de investigaciones en China brindándole así nuestra tecnología gratuitamente.

De esta forma los chinos han adquirido nuestra tecnología sin gastar un centavo. Con lo que se llama “ingeniería reversible”, el día que quieran, China fabricará sus propios aviones que competirán con éxito con las compañías de nuestra nación y de Europa. Otras de nuestras grandes multinacionales, General Electric, y otras compañías estadounidenses están trabajando con la compañía china Avic para construir un nuevo avión de pasajeros que llamarán el C919. Este nuevo y moderno avión de pasajeros con su nueva tecnología podrá competir con éxito con la Boeing y Airbus e inclusive poder llevar a ambas firmas a la quiebra. Lo triste de esto es que nuestras corporaciones multinacionales están ayudando a mejorar indirectamente las fuerzas armadas de un país que está en guerra cibernética y en guerra de divisas con nuestra nación.

Los nuevos líderes del Partido Comunista que asumieron el poder en noviembre de 2012 han expresado públicamente su gran interés en continuar la modernización de sus fuerzas armadas y la construcción de misiles de largo alcance, además de  otros programas del espacio aéreo. Todas las compañías de aviación de China tienen profundos lazos con sus fuerzas armadas. En 2010, la compañía china Avic compró los derechos a construir fuera de nuestra nación unos aviones pequeños que son construidos por Epic Aircraft en Oregón. El problema es que el material que se usa para construir estos aviones también se usa para aviones de combate y de esta forma China fortalece su fuerza aérea.

En diciembre 2012, un consorcio de inversores chinos hizo un trato para comprar el 80% de la corporación International Lease Finance, que pertenece a American International Group. Esta corporación tiene la segunda flota de aviones jets de pasajeros mayor del mundo. Durante la Guerra del Golfo Pérsico, el departamento de Defensa usó aviones de pasajeros para llevar el 60% de nuestros soldados que pelearon en el conflicto con Irak, después que ese país invadió Kuwait en 1990. Esta compra todavía no ha sido autorizada por el Comité de Inversiones Extranjeras. Por supuesto que la debe vetar ya que si tuviéramos otra guerra fuera de nuestras fronteras y tuviéramos que movilizar nuestras tropas no le vamos a pedir a los chinos que nos presten sus aviones. Sin embargo, me temo que esta compra será autorizada por nuestro gobierno.

El periodista del New York Times señaló que Michael R. Wessel, miembro de la Comisión Económica de Seguridad de Estados Unidos-China, dijo que: “Muchas de estas transacciones originan importantes asuntos de seguridad nacional para nuestra nación”. Añadió Wessel que: ”El interés de China en estas inversiones no está necesariamente de acuerdo con nuestros propios intereses y es muy apropiado examinar detalladamente estas transacciones”. Por suerte, en octubre de 2012 un intento de compra por $1.79 billones por compañía china que quiso adquirir la corporación Hawker Beechcraft de Kansas, la cual fabrica aviones de propulsión a chorro para corporaciones y otros tipos de aviones, no fue aprobado por Washington debido a asuntos de seguridad nacional. Como hemos dicho anteriormente, muchas de estas compras de aviones civiles también tienen están relacionadas con aviones de combate.

No es la primera vez que la avaricia de nuestras compañías multinacionales estadounidenses ayuda a nuestros potenciales enemigos. Antes de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la General Motors y otras grandes firmas estadounidenses ayudaron a Hitler a establecer fábricas que fortalecieron y rearmaron a Alemania. Gracias a las fábricas que nuestras corporaciones construyeron en la Alemania nazi, Hitler las pudo usar para construir tanques, aviones de combate y otros armamentos. Cuando entramos en guerra contra esa nación en 1941, nuestro enemigo, gracias a nuestras corporaciones, estaba muy fuerte. Ese conflicto nos costó la muerte de miles y miles de heridos estadounidenses. Quizás la historia se esté repitiendo en estos momentos con China.

La amenaza de un ataque cibernético al estilo de Pearl Harbor

Consciente de la guerra cibernética de China y otros países contra los Estados Unidos y del robo de nuestros secretos industriales y militares por parte de estas naciones, el senador independiente Joe Lieberman de Connecticut volvió a presentar el 19 de julio de 2012 su proyecto de ley llamado “Cybersecurity Act of 2012” (Ley de seguridad cibernética del 2012) en el Senado de los Estados Unidos. Joe Lieberman es un experto en asuntos de seguridad nacional y era en ese momento el presidente del Senate Homeland Security Committee (Comité de Seguridad Nacional del Senado). Desgraciadamente el senador Lieberman se retiró. La nación perdió a un gran defensor de la seguridad nacional y su proyecto de ley caducó.

El objetivo de la propuesta del senador Lieberman era proteger la red eléctrica, las plantas de agua y los acueductos, los bancos y las instituciones financieras y los sistemas de transporte de nuestra nación. El senador declaró lo siguiente: “La amenaza es extremadamente espantosa. Estoy profundamente preocupado que un ataque puede ser inminente. Sabemos que China, Rusia e Irán están continuamente tratando de penetrar nuestras redes cibernéticas gubernamentales, privadas y militares. Sabemos que muchas naciones, grupos terroristas y el crimen organizado están tratando constantemente de robar nuestros secretos industriales, en los que las corporaciones estadounidenses han invertido billones de dólares, para después usar nuestra  tecnología e investigaciones de gratis y crear industrias y trabajos en otros países”.

El secretario de Defensa Leon Panetta,  quien anunció su retiro y a quien sólo le quedan unas pocas semanas en su cargo, ha dicho que está convencido que el próximo ataque al estilo de Pearl Harbor vendrá del espacio usando guerra cibernética y que debemos prepararnos y mantenernos en estado de alerta máxima. Al decir Pearl Harbor, Panetta se refería al ataque sorpresivo de Japón a nuestra base naval en Hawaii de ese nombre, la cual destruyó la mayor parte de nuestra flota del Pacífico en diciembre de 1941 y provocó la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. El presidente Franklin D. Roosevelt y el Pentágono fueron criticados por no haber prevenido este ataque masivo contra nuestra nación. Panetta añadió que tiene conocimiento respecto a varios países que tienen en este momento la capacidad de llevar a cabo este ataque.

¿Qué ha hecho Obama para afrontar esta seria amenaza a nuestra seguridad nacional? Ha hecho muy poco. Hace unos meses emitió un decreto ejecutivo permitiendo a agencias del gobierno que se defendieran de estos robos cibernéticos, después de haber ignorado este grave problema durante años. No solo no ha presentado ninguna propuesta al Congreso sino que también quiere reducir drásticamente el presupuesto del Pentágono, lo cual su propio secretario de Defensa ha dicho en varias ocasiones que esto destruiría las fuerzas armadas de nuestra nación. Obama ha dicho que quiere eliminar por completo nuestro arsenal nuclear mientras China, Rusia y Corea del Norte aumentan sus gastos de defensa, modernizan sus fuerzas armadas,  mejoran y aumentan sus armamentos, incluyendo los misiles de largo alcance y sus  arsenales nucleares. Además, Irán está desarrollando rápidamente su capacidad de refinar uranio para construir bombas atómicas y al mismo tiempo mejora su sistema de misiles. Irán hasta el momento no ha querido negociar con los Estados Unidos u otro país occidental para llegar a un acuerdo y así parar el refinamiento de uranio. Los terroristas islámicos continúan sus esfuerzos para desarrollar una bomba atómica con el fin de explotarla en nuestra nación.

Lieberman señaló que el general Keith Alexander dijo recientemente que el robo cibernético es la mayor transferencia de riquezas en la historia del mundo, lo cual él estima que asciende a un trillón de dólares. El senador Lieberman explicó que contaba con el apoyo para su proyecto de ley de varios funcionarios de la administración del presidente George W. Bush, tales como el ex secretario de Homeland Security, Michael Chertoff, y el ex director de Inteligencia Nacional, el almirante Mike McConnell. ¿Y dónde está el apoyo de los que ocupan estos cargos en el gobierno de Obama? Debido a esta falta de apoyo del presidente y de sus funcionarios de seguridad nacional es que no avanzó el proyecto de Lieberman.

La guerra cibernética de China contra nuestra nación

Si Mitt Romney hubiera sido electo presidente en noviembre de 2012 la política exterior de los Estados Unidos con China hubiera cambiado radicalmente. Romney hubiera actuado enérgicamente para detener la guerra cibernética de China contra nuestra nación y su masivo robo de nuestros secretos industriales y militares. Richard A. Clarke, quién trabajó en la Casa Blanca con varios presidentes en el área de contra terrorismo, escribió en 2011 un  libro llamado Cyber War: The Next Threat to National Security (Guerra cibernética: la nueva amenaza a nuestra seguridad nacional). Este libro  describe como China nos ha vendido “chips, routers, and hardware” para nuestras computadoras y redes digitales que contienen “logic bombs, trapdoors, and Trojan horses” (dispositivos internos para su destrucción) que los chinos pueden activar para que se autodestruyan cuando los chinos aprieten un botón especial.

El periodista F. Michael Maloof, en su artículo “U.S. Missiles Infected with Chinese Fakes” (Misiles de los Estados Unidos  infestados con piezas chinas falsas) publicado en la revista electrónica WND el 3 de junio de 2012, nos alertó de otro grave peligro para nuestra seguridad nacional. Este periodista reportó que investigadores federales han descubierto componentes electrónicos falsos provenientes de China que están instalados en computadores de nuestros misiles, aviones y helicópteros. Estos componentes chinos no sólo vienen directamente de China, sino que también los hemos comprado de Inglaterra y Canadá,  naciones que a su vez los habían importado de China.

El general Patrick O´Rielly, director de la Agencia para la Defensa de Misiles de los Estados Unidos, declaró: “Nosotros no queremos que un cohete interceptor de 12 millones de dólares no funcione debido a un componente falso de dos dólares”. Maloof escribió que, de acuerdo con investigadores del Senado, más de 84,000 componentes falsos han sido instalados por el Departamento de Defensa estadounidense en equipos militares. ¿Cómo es posible que importemos componentes electrónicos para nuestra armamento de nuestras fuerzas armadas y computadoras, chips routers, etc. para nuestras industrias, escuelas y universidades de Cina, una nación que está en guerra cibernética contra nosotros? ¿Por qué la prensa establecida no reporta estos incidentes ni fuertemente denuncia en sus editoriales lo que está ocurriendo?

China no sólo está destruyendo nuestra defensa y robando nuestros secretos industriales y militares, sino que nos está envenenando con productos contaminados. Maloof explicó que “durante un período de un mes 17 productos de los 28 que importamos de China fueron rechazados por la Comisión para la Protección de Productos de Consumo”. También el Food and Drug Administration (la Agencia de Administración de Alimentos y Drogas) ha encontrado muchos productos alimenticios contaminados con pesticidas, bacterias, drogas prohibidas y carcinógenos provenientes de China. Esa nación nos vende pescados que han sido criados en aguas contaminadas donde depositan excrementos y usan drogas y químicos que nosotros prohibimos en este país ya que son dañinos para la salud. Recordemos los juguetes chinos que contaminaron a nuestros niños envenenándolos con plomo. ¿Qué ha hecho el gobierno de Obama para detener estos ataques y espantosos abusos de China contra nuestra nación? Desgraciadamente Obama ha hecho muy poco. Personalmente considero que esto es una negligencia criminal y un descuido imperdonable del gobierno de  Obama.

De haber sido electo presidente Mitt Romney, en vez de cortar el presupuesto de defensa, lo hubiera aumentado. Romney no hubiera reducido nuestro arsenal nuclear, como lo está haciendo Obama. Tampoco hubiera hecho el comentario absurdo y peligroso que Obama hizo al indicar que quiere eliminar por completo nuestro arsenal nuclear. Romney jamás le hubiera mandado un mensaje a Vladimir Putin pidiéndole más espacio hasta después de su reelección. Pronto veremos qué quiso decir Obama con este comentario que alarmó a muchos en la nación. Obama quiere desarmarnos mientras China y Rusia se rearman y modernizan sus fuerzas militares a paso acelerado y roban nuestros secretos militares. Romney no hubiera puesto nuestra seguridad nacional en gran peligro como lo está haciendo Obama.

El rápido rearme de China

El periodista Dan De Luce en su artículo “China pursuing steady military build up: Pentagon” (China persiguiendo su rearme militar: Pentágono) publicado el 18 de mayo de 2012 en Yahoo! News describe un informe alarmante del Pentágono al Congreso. Explican los militares el agresivo espionaje cibernético de China y la velocidad con que esta nación está mejorando sus fuerzas armadas. El Pentágono está muy preocupado de cómo China pueda detener la marina de guerra de los Estados Unidos con el desarrollo de nuevos armamentos en el Pacífico occidental. El informe dice que “China está adquiriendo en números cada vez mayores misiles intermedios (medium-range ballistic missiles) y que puede hacer precisos ataques contra blancos en tierra y barcos de guerra, incluyendo portaaviones, que navegan lejos de su territorio”. Los chinos están desarrollando lo que el Pentágono llama “carrier-killer missiles” (misiles destructores de portaaviones). Se sabe que China ha aumentado sus gastos de defensa enormemente, los cuales se estiman que ahora son de 120 a 180 billones de dólares al año.

La mayor prioridad de las fuerzas armadas de China es impedir que los Estados Unidos salga a la defensa de Taiwán cuando China decida atacar y conquistar a ese pequeño país democrático y muy próspero. Como se explicó anteriormente, China ha advertido a nuestra nación que no intervenga militarmente para ayudar a Taiwán ya que de lo contrario nos atacarán con armas nucleares. Taiwán tiene 23 millones de habitantes y ocupa el número 20 entre las economías mayores del mundo. Taiwán tiene elecciones libres y garantiza a sus ciudadanos todos los derechos civiles y además es un  modelo de libre empresa. Sería un desastre para la humanidad que los Estados Unidos y el mundo libre permitiera que China conquiste a Taiwán. China sabe que Taiwán posee una tecnología muy avanzada y excelentes industrias. De poder incorporar a Taiwán a su territorio, China sería una nación aún más poderosa de lo que ya es.

China ha dicho falsamente que no quiere ser enemigo de los Estados Unidos. Debemos siempre recordar lo que dijo el presidente chino Deng Xiaoping en 1994: “Observemos calmadamente; aseguremos nuestra posición; lidiemos con nuestros asuntos calmadamente; escondamos nuestras habilidades; esperemos nuestro tiempo; seamos buenos en mantener un bajo perfil; y nunca reclamemos liderazgo”. (Hace varios años me quedé en un hotel en Houston, Texas donde se alojaba el presidente Den Xiaoping en su primera visita a nuestra nación y pude verlo caminando por el lobby con sus guardaespaldas).

Otros altos militares y ministros de Defensa han hecho declaraciones agresivas contra nuestra nación a través de los años. Quizás ahora China piensa que ya llegó el tiempo de lo que dijo Deng y que está lo suficientemente fuerte para dominar el continente asiático y, con el tiempo, el mundo ya que bajo Obama los Estados Unidos se encuentra en plena retirada como superpotencia mundial. Como expliqué anteriormente, China ahora está amenazando a naciones vecinas como Japón, Filipinas y Vietnam, las cuales tienen islas cerca de su costa en el mar del Sur de China donde se sabe que existe mucho petróleo.

En 2010, China sobrepasó a Japón y se convirtió en la segunda economía del mundo después de la nuestra. El tamaño del territorio chino y su población, su rápido desarrollo económico y sus grandes inversiones militares han cambiado drásticamente el mapa estratégico del mundo. En vista del rearme acelerado de China, los Estados Unidos y nuestros aliados deben mantener una fuerza militar apropiada para evitar cualquier agresión de China o conducta amenazante contra sus vecinos. Debemos mantener y aumentar una fuerza militar y naval de gran poderío en el Pacífico. China, por supuesto, está opuesta a esta acción que protegería a nuestros aliados. Lejos de  provocar una guerra con China, todo lo contrario, la evitará. Aparte de aumentar nuestras fuerzas navales y militares en el Pacífico occidental y nuestra nación tiene que ayudar a nuestros aliados en el Asia del Este a que mejoren sus defensas.  El gobierno de Obama ha actuado erróneamente al no vender el mejor equipo militar que tenemos a los vecinos de China. Debemos coordinar con Taiwán lo que necesitan para su defensa  y proveerles aviones adecuados y otras necesidades militares.

Romney, en su libro No Apology (2010), explicó que China tenía en 2009 aproximadamente 1900 aviones de combate, 200 más que Rusia, 62 submarinos, algunos nucleares, y que aumenta 150 misiles al año a los 1000 misiles que tiene a lo largo del estrecho de Taiwán. Romney dijo que China ha construido una enorme base naval en la isla Hainan para ejercer poder en el mar de China del Sur y en el océano Índigo. Esta base tiene cuevas subterráneas, lo cual hace difícil conocer la cantidad de submarinos que ahí se encuentran. ¿Cuántos más armamentos habrá adquirido China en estos tres últimos años? Ya China construyó su primer portaviones.

China está desarrollando agresivamente su capacidad para la guerra cibernética y del espacio. En 2007 China derribó un satélite en el espacio.  China nos ataca con guerra cibernética y nos roba nuestros secretos industriales y militares. El ex secretario de Defensa de George W. Bush y del presidente Obama, Robert Gates, dijo que la inversión de China en guerra del espacio y en guerra cibernética, misiles y submarinos “puede amenazar a los Estados Unidos e impedir que ayude a sus aliados en el Pacífico”. Un ataque cibernético puede destruir nuestra defensa. El departamento de defensa administra miles de miles de networks a cinco millones de computadoras que están en 65 países alrededor del mundo, un sistema que puede ser atacado por hackers de gobiernos hostiles o terroristas. Es esencial que nosotros invirtamos considerables recursos en el desarrollo tecnológico para que nos defienda de estas amenazas.

Esto no será posible con los cortes masivos que Obama quiere hacer al Pentágono. Romney escribió en su libro que hackers extranjeros se robaron en un período de dos años archivos de computadoras que contenían el diseño de nuestro avión más moderno, el F-35, el cual habíamos desarrollado a un costo de 300 billones de dólares. El periódico Wall Street Journal reportó que militares habían dicho que ese robo parecía venir de China. Romney cree que las guerras futuras serán guerras cibernéticas y del espacio.

Romney citó en su libro  al coronel chino Yuan Zelu, quien ha dicho que la capacidad de China en guerra cibernética y del espacio “quebrantará la estructura del sistema operacional de nuestro enemigo”. Nunca debemos olvidar que China nos atacó con más de un millón de soldados sin declaración de guerra cuando nuestra nación había ganado la guerra de Corea. El presidente Harry Truman no permitió al general Douglas  MacArthur que atacara al territorio chino por miedo a que la Unión Soviética entrara en guerra y provocara una Tercera Guerra Mundial. Pero, ¿cómo es posible no atacar el territorio de una nación que nos envía más de un millón de soldados para matar a los de nuestra nación y de otros países aliados en esa guerra de Corea? McArthur después escribió un libro llamado There is no Substitute for Victory. En esa sangrienta guerra murieron más de 50,000 soldados y miles fueron heridos. Desde entonces hasta el día de hoy Corea del Norte ha cometido un sin número de agresiones contra la próspera Corea del Sur.

Creo que fue un gran error lo que hizo Truman. Taiwán le había ofrecido a Truman más de 500,000 soldados y en ese momento hubiéramos podido derrotar a la China de Mao y unificar la península de Corea con un gobierno anticomunista. De haberlo hecho, quizás hubiéramos librado a China del comunismo y hoy sería como Japón, nuestro aliado democrático. Actualmente no estuviéramos altamente preocupados por los cohetes intercontinentales que tiene Corea del Norte y que apuntan hacia nuestra nación. No creo que la Unión Soviética hubiera entrado en guerra contra nuestra nación ya que nuestro arsenal nuclear era en ese momento muy superior al de esa nación. Quizás la China de Mao pensó que los Estados Unidos era un”tigre de papel”. Espero que una China cada vez más fuerte económicamente y militarmente no piense que nuestro débil  presidente se piensa cruzar los brazos mientras esa nación extienda su poderío por toda Asia. El mensaje del presidente Obama en su discurso inaugural fue que quiere usar la diplomacia y no la guerra. Este mensaje claramente le dice a nuestros países enemigos que nuestra nación está en plena retirada como superpotencia mundial.

Nuestros enemigos están muy satisfechos que tenemos un presidente que quiere destruir el presupuesto de nuestras fuerzas armadas durante los próximos 10 años y que su mayor ambición es eliminar nuestro arsenal nuclear por completo. Este es el peor mensaje que el presidente Obama le puede dar a todos nuestros enemigos alrededor del mundo. Es un mensaje de debilidad y no de fortaleza. El tratar de negociar y apaciguar a los enemigos es una política condenada al fracaso. Ya lo hizo el primer ministro de Inglaterra en su reunión con Hitler y Mussolini en Múnich al dejar que Alemania anexara a Checoslovaquia. Lejos de parar la guerra, Hitler pensó que los ingleses eran cobardes y poco después invadió a Polonia el 1 de septiembre de 1939. Al comenzar  la Segunda Guerra Mundial Alemania se encontraba muy poderosa y Gran Bretaña muy débil. No en balde los chinos, los rusos, los venezolanos y los cubanos querían que Obama triunfara en su reelección, al igual que el Partido Comunista USA.

Siempre he pensado que el peor daño que puede causar el segundo mandato de Obama no es a la economía, si no a la seguridad nacional. Si el presidente Obama desarma a nuestra nación, eso sería irreversible y permanente. Aunque en 2016 tuviéramos la suerte de elegir un presidente que quiera fortalecer nuestras fuerzas armadas y hacer nuestra nación más poderosa, si China y Rusia estuvieran mucho más fuerte militarmente que nuestra nación, no lo permitirían. Seríamos desde esa fecha en adelante una nación de segunda categoría, una colonia de China o, aún peor, una nación derrotada y esclava de China y Rusia.

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