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Aire de familia: dar vueltas al muerto

Enviado por en enero 17, 2013 – 15:17 pm

El diario sudcoreano Chosun Ilbo reportó —de fuente anónima— que Kim Jong Il (KJI) había muerto (diciembre 17, 2011) de un berrinche por las fallas de construcción en la presa Huichon, que venía siendo alababa como la maravilla hidroeléctrica de Corea del Norte y acabaría siendo inaugurada para el centenario del natalicio (abril 15, 1912) de Kim Il Sung (KIS). Es sabido que KJI se había referido ya de pasada —a principios de 2008, en banquete de la embajada china en Pyongyang— sobre sus problemas de salud, que se agudizaron por isquemia  transitoria y sendos infartos en julio y agosto de 2008. Ya había dejado de trabajar por las noches, como era su costumbre, y pasaba mucho más tiempo en su suite de la clínica Ponghwa. Este cuadro de salud podría haber condicionado la causa eficiente del fallecimiento por disgusto al inspeccionar aquella obra y encontrar defectos gruesos.

La nota de Chosun Ilbo reanima las dudas de que KJI muriera en su misterioso tren. El tabloide japonés Shukan Bunshun soltó temprano (diciembre 27, 2011) que —según fuentes confiables y documentos secretos— KJI había expirado en casa de su hija Kim Sul-Song, a quien prefería por encima de Kim Jong Un (KJU). Otra versión reza que, al borde de la muerte, KJI apareció por última vez en público en la tienda por departamentos Kwangbok (Foto © Rodong Sinmun), se retiró a un búnker de la calle Kwangbok —algo así como si Fidel Castro se metiera en un refugio subterráneo ubicado por la casa de Celia Sánchez en El Vedado— y quedó sometido a cuidados médicos intensivos hasta que falleció. La noticia habría demorado de 2 a 5 días para llegar al público, más o menos el lapso entre la entrada de Castro al quirófano y el anuncio —por él mismo— de su crisis intestinal.

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