Violencia, sordidez y pocas balas
La historia que compone el filme “Killer Joe” (2011) muestra una realidad tan degradante que puede invocar la tragedia sin necesidad de usar demasiada violencia y balas. Hay una escena particularmente degradante, al final, donde una persona es obligada a succionar un muslo de pollo de “Kentucky Fried Chicken” que hace vomitar al personaje más pasivo del filme. La bajeza humana, al desnudo, incita a la destrucción como una forma de limpieza. “Killer Joe” es un trabajo duro pero excepcional, con excelentes actuaciones y tramas que no dejan de parecer posibles.

