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The Economist: regalo de Navidad

Enviado por en diciembre 25, 2012 – 0:05 am

Pedro Pablo Bilbao
La prestigiosa revista The Economist [Londres] sacó (diciembre 19) un doble número especial por Navidad que aborda desde una guía al infierno hasta el interesante artículo “Triumph of the Nerds,” sobre el boom creativo generado por Internet en las caricaturas y tiras cómicas. Aquí se desliza un forro en la nota histórica de que la tira cómica moderna surgió en Nueva York como subproducto de la guerra mediática entre Joseph Pulitzer (1847-1911) y William Randolph Hearst (1863-1951). Luego de afirmar que hacia 1895 se pagó la tacha de amarillista al periodismo sensacionalista, como consecuencia de aparecer un chico malo con camisa amarilla [The Yellow Kid] en las tiras cómicas del periódico de Pulitzer [New York World], The Economist agrega que newspapers filled with sensationalist reporting sold millions. They even started wars. Nadie puede tragarse que la prensa amarillista pueda dar pie a guerra y es sabido que este mito mediático trae su causa de la guerra hispano-cubana-americana (1898): Hearst se habría encargado de hacer estallar con reportajes sensacionalistas en The New York Journal.
Una cosa es agudizar gráfica o textualmente el relato sobre los horrores de la reconcentración y demás aristas del conflicto en Cuba, y otra muy distinta es apearse, como ya hizo The Economist (julio 21, 2011) con que Hearst is widely suspected of stirring up the Spanish-American war to give his papers something to report.
La opinión pública puede revolverse imprimiendo sensacionalismo a peripecias intrascendentes, como suelen hacer los medios hispanos de Miami y los gacetilleros o blogueros con enlace al problema cubano. Pero ni estos ni aquellos ni ningún otro amarillismo tienen vigor para generar guerras, revoluciones, o renuncias presidenciales. El lado oscuro de los políticos está  poco menos que sobrentendido por su condición de seres humanos; solo se trata de detectar la víctima adecuada y usar el escándalo mediático como catalizador; no como causa.

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