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Retos del Padre Rumín en Miami: Pintábamos los cascarones de huevo para el arbolito, pero en Cuba siempre hubo Navidad

Enviado por en diciembre 29, 2012 – 13:14 pm

Emilio Ichikawa

En vísperas de Navidad, el pasado lunes 24 de diciembre el Padre Juan Rumín, Rector de la Ermita de la Caridad del Cobre de Miami, compareció en la televisión local y mostró que tiene varios retos por delante. Como casi siempre sucede (haya crisis o no) el desafío primordial es el económico y enrola, sin reducirlos, a todos los demás frentes.

Como Rector de la Ermita el Padre Rumín está precisado a mantener unas cordiales relaciones con el Arzobispo de Miami, Mons. Thomas Wenski, a pesar de que por algunas preferencias culturales declaradas parecen individualidades distantes. Wenski ha mostrado dotes para la sinuosidad en política y habilidad en el tema económico. Para ilustrar, digamos que fue un notable defensor de la Enmienda 8 incluida en la boleta de las pasadas elecciones de noviembre 6, recomendando públicamente a votar Sí porque “… permitirá que las entidades religiosas sigan participando en los programas públicos”. La votación por la Enmienda 8 tuvo un resultado cerrado de 49.71%  por el Sí y 50.29% por el No, según la página “Miami Dade County Elections”. El Senador Marco Rubio también fue un defensor de esta Enmienda 8 por la “libertad de religión”.

Además de a Mons. Wenski el Padre Rumín tiene que ganarse por debajo a unos feligreses ligados al llamado exilio histórico con el que él mismo no está conectado orgánicamente, por su edad y su formación en los ambientes de la Cuba post-1959. En esa meta el Padre Rumín no debe pasar por alto dos caractersticas definitorias del referido sector exiliar:

1-Es un grupo de cubanos leales al catolicismo, practicantes y con alto nivel de religiosidad (real).

2-Es un grupo relativamente acaudalado y, lo que es muy importante, habituado a la entrega de contribuciones como parte del ejercicio de la misma Fe.

Para mantener esa conexión con el grupo exiliado tradicional el Padre Padre Rumín está igualmente obligado a conseguir otras dos cosas:

1-Probar que a pesar de su formación en la Cuba socialista y en una estructura eclesial percibida (no tiene que serlo efectivamente) en Miami como proclive al status quo oficial, él es una persona de claras convicciones anticastristas; o democráticas o justicieras. Esto de “justiciero” es destacable en el personaje que se construye el Padre. No por gusto dijo que su modelo a imitar estaba en el filme For Greater Glory (2012), sobre los cristeros que gritaban ¡Viva Cristo Rey!; filme por demás protagonizado por el actor cubanoamericano Andy García.

2-Probar que es un legítimo sucesor y merecedor albacea del legado espiritual del fallecido y muy querido Mons. Agustín Román; por demás fundador y su predecesor en la Ermita de la Caridad en Miami. Mons. Román falleció hace pocos meses (abril 2012), por lo que el Padre Rumín tiene aquí un deber pendiente.

Para salir del laberinto económico que como parte de la crisis afecta a las Iglesias, el Padre Rumín ha derrochado listura e imaginación creativa; por ejemplo, ha puesto en rifa un auto del dealer Gus Machado Ford en la propia Ermita de la Caridad (Como se sabe el empresario Gus Machado es notable figura del US-CUBA Democracy PAC, probablemente el más activo lobby anticastrista en EEUU); recurre a los medios de prensa para divulgar los usos felices que puede tener el modernizado malecón de la Ermita, asiste a eventos confirmativos del exilio histórico, etc.

Otro de los retos del Padre Rumín es el de ganar para su iglesia a las nuevas generaciones de cubanos nacidos en los Estados Unidos y de cubanos nacidos en la isla. Los cubanoamericanos de nueva generación, norteamericanos por cultura, resultan ocasionalmente difíciles de ganar para la Iglesia Católica; son pragmáticos por formación y propensos a seguir -acaso- al protestantismo en cualquiera de sus “denominaciones”, como prefería llamarlas el Padre Varela quejoso de su “impiedad”, cuyo “proselitismo católico” en el Siglo XIX norteamericano se enfrentaba a retos similares a los del Padre Rumín hoy. En cuanto a los cubanos llegados desde Cuba a Miami en las últimas jornadas (algunos con escala residencial en otros países), como ya sabe el propio Padre Rumín, están formados en un ambiente pagano, multicultural y a veces ateo; sobre constituirse en soporte económico de la Iglesia este sector exiliar tiene el doble impedimento del monto de los ahorros y la carencia del hábito de colaborar emitiendo cheques. Pero este es un tema que merece un aparte.

Como predicador el Padre Rumín no es muy sofisticado y tiene que estructurarse más. Si pienso en Mons. Estévez, que es quien me viene a la mente, pues nada que ver. Seguramente es producto de su prometedora juventud. Algunas de sus intervenciones recientes están centradas en la tesis de la humanidad de Cristo, de su bondad al acceder a rebajarse a humano para sufrir junto a todos nosotros, a ponerse en nuestras manos… Pero confieso que eso de “las manos”, al menos en su entrevista televisiva por Navidad, recordaba más bien la glosa de un poema de Roberto Fernández Retamar. El discurso moral cristiano (al igual que la retórica política sobre el diálogo) es muy riesgoso cuando el público está formado por los “ex hombres nuevos” del castrismo, quienes lo pueden crucificar por “muela”, “baba” o “descarga”.

El Padre Juan Rumín nació en la clínica Hijas de Galicia. Se crió en la barriada habanera de Lawton. Hizo estudios sacerdotales durante 2 años en Santiago de Cuba. Pasó luego a La Habana donde practicó por poco tiempo antes de irse a México, donde estuvo 4 años.

El Padre Rumín dijo que en la etapa revolucionaria la Navidad no había desaparecido en Cuba: “Los creyentes, los que se han mantenido fieles, siempre celebraron la Navidad. La Iglesia en Cuba siempre celebró la Navidad”. Como prueba de lo anterior dijo que “En los años ’80 pintábamos las cáscaras de huevos con colores y conseguíamos el vino…”.

Agregó que el gobierno comunista abolió Navidad del calendario de festividades, pero accedió a reincorporarla tras la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba. El Padre Rumín señala como característica de la Navidad cubana que a veces el pueblo no entiende bien el significado de lo que se celebra. Concede que el cubano ha crecido físicamente fuerte en la Cuba castrista pero no espiritualmente porque se le arrebató a Dios: “Se quiso sacar a Dios de Cuba… y ya hemos visto las consecuencias; una sociedad que crece sin Dios se enferma”. De esa condición extrae el Padre Rumín las causas de altas tasas de suicidio en la isla que considera el gobierno trata de tapar.

El Padre Rumín se ordenó Diácono en Miami en 1994, donde vivía con familiares que llegaron por el puente marítimo de El Mariel. En el año 1995 regresó a Cuba y se ordenó Sacerdote en la Catedral de La Habana. Ojalá que en este año 2013 el Padre Rumín triunfe en el logro de sus metas.

-FOTO: Ermita de la Caridad de Miami. By Emilio Ichikawa, junio 21 de 2007

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