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Marco Rubio, Fidel Castro y la pedagogía (saber, enseñar y creer)

Enviado por en diciembre 4, 2012 – 10:10 am

Emilio Ichikawa

Hace poco le preguntaron al Senador Marco Rubio qué edad tenía la tierra. Es una cuestión del mismo calibre que esa otra de si al ser humano lo hizo alguien (un inspirado o un diseñador) o si evolucionó desde el mono, un lemúrido u otra criatura “inferior”. Por supuesto que un periodista no pregunta esto para informar a sus lectores o televidentes sobre el problema científico en sí; lo que busca es fijar, a través de la respuesta, la posición del entrevistado en el espectro político o incluso partidista donde se ha preestablecido una cartografía doctrinal. La inquisición es igual de tendenciosa que cuando le preguntan a un político en Chicago si le va a los Cachorros o los Medias Blancas; o en New York si a los Yankees o a los Mets.

Como el Senador Rubio es muy listo, respondió que él no era científico y no estaba calificado para responder ese tipo de cosas (“I’m not a scientist, man… I don’t think I’m qualified to answer a question like that.”). Efectivamente, no son los políticos como el Sen. Rubio sino los científicos quienes “saben” y no solo “creen” los años que tiene la tierra y de dónde viene el ser humano. El problema es que hay científicos que postulan (con pruebas) tesis diferentes y hasta opuestas sobre las materias en juego; porque la libertad de investigación conduce a la pluralidad de ideas. Entonces: ¿Cuáles de esas diversas y hasta opuestas ideas que “se saben” son las que se deben “enseñar”?

Según el propio Senador Rubio lo ideal es utilizar las posibilidades que ofrece la libertad y enseñarlas todas: “I think there are multiple theories out there on how the universe was created and I think this is a country where people should have the opportunity to teach them all”. El problema es que a pesar de la corrección de este pluralismo, y de que tales cuestiones se ubican en un rango espiritual que no “moviliza” porque no tiene que ver directamente con la creación de empleos o el costo del estadio de los Miami Marlins, no es menos cierto que los conservadores de su Partido prefieren escucharle decir que el ser humano no evoluciona “desde el mono”, ni que se vive en pareja de sexos diferentes por circunstancia histórica sino por exigencia de la misma Creación. El Sen. Rubio lo sabe; entonces aclara que ha estudiado el tema, que es capaz de repetir lo que dice La Biblia (“I can tell you what recorded history says, I can tell you what the Bible says”); pero luego da un giro hacia el agnosticismo o el escepticismo y afirma que igual estas son verdades muy grandes que quizás no se puedan conocer definitivamente. Como diría John Locke, porque desbordan los límites del entendimiento humano, o los límites del entendimiento conservador. Acota el Sen. Rubio: “Whether the Earth was created in 7 days, or 7 actual eras, I’m not sure we’ll ever be able to answer that. It’s one of the great mysteries.”

El tema es complejo aún cuando nos mantenemos en los marcos de “la verdad científica”. La complejidad crece cuando agregamos al punto de lo que se debe “conocer” la decisión acerca de lo que se debe “creer”. En febrero de 2008, siendo House Speaker del estado, el Sen. Marco Rubio dijo a la Florida Baptist Witness: “And for me, personally, I don’t want a school system that teaches kids that what they’re learning at home is wrong… Of course, I’m not equating the evolution people with Fidel Castro… In order to impose their totalitarian regime, they destroyed the family; they destroyed the faith links that existed in that society…” Conozco a muchos admiradores del Senador Rubio que lo preferían así, en carrera ascendente y conquistadora (a pesar del “theory compromise”) hacia el conservadurismo duro; en pos de ese año dorado del Tea Party que fue el 2010: la familia tiene finalmente más estatuto pedagógico en la fijación de “creencias” que la escuela (tanto pública como privada); es la familia quien decide qué “creer” sobre la edad que tiene la tierra y si el ser humano proviene o no del mono. El Senador Rubio ya no es un político estatal, ni un Senador Federal recién electo: va camino a la experiencia y esta lo puede moderar en otras disciplinas; además de la antropología y la teología.

-ILUSTRACION: Alen Lauzán

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