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La tragedia de Sandy Hook y la Segunda Enmienda

Enviado por en diciembre 15, 2012 – 0:09 am

Gustavo Silva

Este año han sobrevenido por lo menos 13 balaceras intempestivas en lugares públicos de EE. UU., desde la irrupción (febrero 22) del casi sexagenario Jeong Soo Paek en la sauna Jung Health (Norcross, GA) hasta la embestida ayer del veintiañero Adam Lanza en la escuela primaria Sandy Hook (Newtown, CT), que por su saldo mortal queda ya sólo por detrás de la masacre en Virginia Tech (2007) y vuelve a poner sobre el tapete la Segunda Enmienda a la Constitución de EE. UU. (1787). En problema condigno del filósofo austro-británico Ludwig Wittgenstein (1889 – 951), la versión aprobada por el Congreso (1789) reza: A well regulated Militia, being necessary to the security of a free State, the right of the people to keep and bear Arms, shall not be infringed, en tanto la versión ratificada (1791) por los estados de la Unión Americana tiene una coma de menos: A well regulated militia being necessary to the security of a free state, the right of the people to keep and bear arms shall not be infringed (David Young, The Origin of the Second Amendment: A Documentary History of the Bill of Rights 1787-1792, Golden Oak Books, 2001).

Sin embargo, el quid contencioso no está en la coma faltante, sino en aquella que sigue a state. El Tribunal Supremo ratificó, por decisión dividida (5-4) del caso Distrito de Columbia contra Heller (2008), que el derecho a portar armas va más allá de la milicia y puede invocarse para propósitos individuales como la legítima defensa dentro del hogar. Así lo había dispuesto el juez de apelación Laurence Silberman con referencia explícita a la coma después de state como prueba de que la enmienda no sólo protege el derecho de los estados a tener milicias, sino también el derecho del individuo a portar armas sin necesidad de pertenecer a la milicia local.

Los padres fundadores eran gente ilustrada y para redactar la segunda enmienda usaron el ablativo absoluto al estilo, por ejemplo, del latinazgo Urbe capta, Aeneas fugit [Tras haber sido tomada la ciudad, Eneas huyó], que aparece también en refranes vulgares como «muerto el perro, se acabó la rabia». Así, la versión inteligible en castellano de la enmienda ratificada sería: Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido. En su opinión disidente sobre el fallo de Distrito de Columbia contra Heller (2008), el juez John Paul Stevens añadió el argumento histórico de que la segunda enmienda se apartó expresamente del sentido individual que ya constaba en la Declaración de Derechos de Pensilvania (1776): the people have a right to bear arms for the defence of themselves and the state (Artículo XIII).

Tanto en inglés como en castellano aflora entonces la conexión casual —lógica e histórica— entre la milicia y el derecho a portar armas, que ya se perdió por entre decisiones judiciales, tratados doctrinales y costumbres ciudadanas para dejar siempre latente la posibilidad de que tal o cual individuo desfogue tal o cual pulsión interna baleando a otros.

-ILUSTRACION: Geandy Pavón

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