Cuba

Noticias, notas y artículos sobre Cuba

Colaboraciones

Artículos y ensayos de colaboradores

Correo

Opiniones y cartas del lector

US-Mundo

Noticias y notas sobre Miami, US y el mundo

ei

Artículos y ensayos de Emilio Ichikawa

Inicio » ei

El ángel meloso y el gulag feliz

Enviado por en diciembre 16, 2012 – 16:45 pm

Armando de Armas

Existe un gulag otro, extensión cultural del Gulag soviético, que como demonio cabal no se presenta en parafernalia (gastada hasta para lactantes) de vaharadas sulfurosas, fumarolas, calderas, tarros y tridente; sino de ángel meloso (un rockero, un académico, un escritor o una actriz porno de tetas fabricadas. Opinar oficial y oficioso en suma), que declarará ser admirador del Che y detractor de Reagan, protector de la rana azul del Himalaya y enemigo jurado del estúpido hombre blanco (no importa que él sea más blanco que la leche, él no es blanco sino millonario, y aludiría a esa casta inferior de blancos que trabajan de sol a sol, empujando a puro pulmón sus pequeños negocios o como simples empleados, en Miami o en Madrid, para pagar los estudios de sus hijos, comprar una casa o un carro, y si te descuidas, ¡habráse visto aberración e ignorancia cerril!, hasta votan por el Partido Republicano o el Partido Popular); declarará en su momento ser defensor de los derechos humanos de los terroristas presos en la base naval norteamericana de Guantánamo en Cuba e indiferente, ¡en el mejor de los casos!, respecto a los derechos humanos de los disidentes pacíficos que llenan las cárceles en el resto de la desafortunada isla, activista por las reivindicaciones de la mujer pero respetuoso de los valores culturales en esos pueblos de burka, horca y ablación.

Por otra parte, nuestro ángel meloso se pronunciará como ferviente partidario del matrimonio entre homosexuales sin pretender acordarse siquiera que años atrás, parafraseando a Henrik Ibsen en Casa de muñecas, él era el primero en condenar el matrimonio entre un hombre y una mujer por considerarlo una institución burguesa (un contrato mercantil más), y que él mismo ha sido un defensor y un prácticamente del amor libre que ahora de repente, malo que es, se pone a pedir que las relaciones entre personas del mismo sexo sean encorsetadas, regimentadas y formalizadas ante la ley, y si lo apuran un poco, a pesar de ser ateo, pedirá que los homosexuales se casen por la Iglesia y ante Dios, olvidando por otro lado que la palabra matrimonio viene del latín matrimonium que, a su vez, proviene de la unión de matrem, madre, y monium, calidad de, y que, por ende, para que haya matrimonio ha de haber una madre, o al menos una mujer con la probabilidad de llegar a ser madre como resultas de la dicha unión; llamará resistentes a los terroristas iraquíes y militantes a sus cofrades palestinos, presidente a Castro y dictador a Batista, rebeldes a los sicarios colombianos de las FARC o el ELN y oligarca al ex gobernante Álvaro Uribe que los combatía con denuedo; y con expresión de ¡ya ven lo poca cosa que somos! se mostrará maravillado de la pequeña diferencia entre el código genético de una cucaracha y un homosapiens sin pensar, como dijo alguien, que la gracia aquí no está en la pequeña ventaja que llevamos a las cucarachas en la cantidad de genes, sino en lo mucho que hemos logrado con esa pequeña diferencia.
 
Nuestro ángel meloso pondrá los ojos en blanco y derramará lágrimas por la urgencia de acabar con el hambre en el mundo, pero apoyará alegremente las políticas estatistas que la aumentan; se declarará liberal, pero pedirá paredón para el neoliberalismo; y por último, manifestará que en cuanto a arte y religión se refiere valen igual el entrelazado de tatuajes en la piel de un bosquimano que la mismísima Capilla Sixtina, el brujo de una tribu caníbal que el Papa, y solidario o masoquista, argumentará que todas las culturas son iguales menos la suya, la Occidental, que es la peor.
 
El gulag otro al que me refiero, sin sangre y sin seso, es aquel que se las arregla en el presente para que un escritor, no importa el valor de su obra, se las vea negrísimas para publicar, o ganar un premio literario que lo lance al reconocimiento y el mercado, si sostiene posiciones consideradas de derecha, o peor, si no entra el rabo caracoleante por el estrecho aro del ano de la izquierda. Es el gulag de los fusilamientos virtuales.
 
Occidente parecería avanzar cada vez más hacia una sociedad de seres inducidos por la hipnopedia de Aldous Huxley en su libro Un mundo feliz, descrita en boca de un personaje como la mayor fuerza moralizante y socializante. Una sociedad de seres altruistas, anoréxicos y asexuados, bien hablantes y mejor pensantes. Una sociedad que ha convertido en crimen el placer de fumar un puro, piropear a las mujeres, apostar a las patas de los caballos, apreciar la tauromaquia, deglutir un bistec con papas fritas, vestir un abrigo de piel de zorro o cazar un cocodrilo. Una nueva utopía (¡y vaya si deberíamos saber a dónde conducen las utopías!), que se impone por ahora a golpes luminiscentes de pantalla y deja fuera del juego (valga aquí la referencia al texto del poeta cubano Heberto Padilla) a todo el que no marche la sonrisa perfecta y el cuerpo musculoso, hecho a trallazos de gimnasio y esteroides, por esos caminos del centro, que es decir como de Dios; a todo el que no sea capaz de defender, ¡moderadamente faltaría más!, un punto y su opuesto según convenga a la circunstancia o moda del momento.
Share