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Alan Gross: ¿víctima o actor?

Enviado por en diciembre 15, 2012 – 0:07 am

Arnaldo M. Fernández

Así como el congresista David Rivera (R-FL) se pasó de rosca con su indignación porque la administración Obama «podría estar negociando con un régimen terrorista» para excarcelar a Alan Gross, la izquierda plattista es igual de hipócrita al transfigurar a Gross de rehén del castrismo en «víctima de cinco décadas de conflicto». Para empezar Gross fue detenido en La Habana a la sexta vez de salir de Cuba, luego de venir haciendo —desde la primera vez que entró a la Isla— lo mismo por lo cual fue encarcelado. Aquí hay indicio racional de que la detención, enjuiciamiento y condena no trajeron su causa de lo que Gross hacía, sino más bien de lo que el castrismo podía hacer con Gross preso. Y la demanda de su esposa contra la Casa Blanca por haberlo embarcado dista mucho de ser «una interpelación contra los programas mal diseñados de USAID en Cuba». Para empezar Gross viajó a Cuba con buenísima paga y bien informado sobre los riegos que corría. No en balde su seguro millonario cubría hasta la detención. Por lo demás, Gross está bastante crecidito para saber que iba a promover enlaces por Internet a un país donde se prohíbe hasta vender mimeógrafos.

La jugada de la izquierda plattista estriba en torcer la irresponsabilidad personal de Gross en irresponsabilidad institucional de la USAID, para así arrimar el ascua a su sardina: los fondos millonarios de la USAID deberían transferirse «hacia iniciativas menos provocadoras e intrusitas [como] becas universitarias o programas orientados al desarrollo económico y la ayuda humanitaria». EE. UU. no tiene obligación alguna de dar fondos para nada en Cuba. El fracaso de todos y cada uno de los programas de conexión cubana es razón suficiente para dejar  el destino de Cuba —tal y como se predica— en manos de los cubanos dentro de la Isla. Y haberse marchado de ella para abogar a distancia por el régimen que se dejó atrás es tan irracional como enrolarse en programas de la USAID para Cuba.

-Ilustración © Garrincha

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