Cuba

Noticias, notas y artículos sobre Cuba

Colaboraciones

Artículos y ensayos de colaboradores

Correo

Opiniones y cartas del lector

US-Mundo

Noticias y notas sobre Miami, US y el mundo

ei

Artículos y ensayos de Emilio Ichikawa

Inicio » ei

Pre capitalismos

Enviado por en noviembre 20, 2012 – 12:47 pm

Emilio Ichikawa

El “fin” de la Guerra Fría se pareció al de una de esas competencias que se otorgan a un púgil pero que luego, revisadas en el estudio, aconsejan haber dado un empate o una decisión más cerrada. Fracis Fukuyama –quien ahora se enlaza en un proyecto sobre Cuba-  pudo ser más discreto al cantar el “fin de la historia” a favor de las democracias occidentales. De hecho, él mismo fue el principal revisionista de su júbilo pos-histórico, pero igual estuvo certero en apreciar que el centralismo económico del estado no podía reemplazar la libertad (o incluso el caos) del mercado.

Medio siglo de Guerra Fría certificó que el comunismo podía ocasionalmente empatar, no sepultar al capitalismo, que es “la expectativa marxista”. Pero la crisis actual ha revelado que el capitalismo tiene otros “rivales” distintos al comunismo; muy singulares, porque son portadores de “viejos” y no de “nuevos” modos de producción. Una suerte de guerrilla histórica pre-capitalista formada por arqueros y espadachines del feudalismo y hasta de la comunidad primitiva.

La crisis económica actual no tendrá solución si de verdad los analistas y políticos no hacen un sincero esfuerzo por comprenderla y sobre todo “exponerla” en su verdad. No hay solución para un problema que no está bien planteado; y eso sucede con el lema de la “austeridad”. Este asunto se ha tratado generalmente vinculado a los llamados “recortes” y políticas estatales de gastos públicos, con bastantes equívocos. La analista cubana Elsa Claro, por ejemplo, ha dicho con razón que aquí hay un ardid, porque la palabra “austeridad” se aplica a desmoches en becas, premios culturales y deportes como si el dinero realmente se hubiera derrochado en ese tipo de programas.

Pero lo de la “austeridad” y el “recorte” va más abajo de este nivel estatal; forma parte de una filosofía y una actitud de vida cotidiana que luego repercute en el entorno económico inmediato. La “austeridad”, cuya tradición filosófica se suele ubicar en escuelas de pensamiento asiáticas (aunque la propia Grecia antigua haya dado sus ejemplares), se concreta también cuando en una familia la crisis obliga a considerar como “superfluos” gastos que hasta ese momento se venían haciendo como naturales o necesarios. Unos “recortes” a nivel de consumo doméstico, aparentemente secundarios, que su eliminación igual hace quebrar y hasta desaparecer (pues no regresan) empleos.

Si en una familia con tres entradas salariales estándares se pierde un salario por despido de uno de sus integrantes, se puede compensar el presupuesto vestal ensayando “recortes” en zonas “superfluas”. Por ejemplo: se eliminan las salidas al cine, se cierra la cuenta del movie pass de Blockbuster (varios Blockbuster en la Coral Way de Miami han desaparecido y las tiendas Hollywood se fueron desde hace tiempo), se reducen o eliminan las visitas al estadio de los Marlins, no se compran los discos de los músicos, se siguen pintando las uñas de las manos pero ya no las de los pies, disminuye la compra de pescado en el Publix o Sedano’s y crece la de pollo (particularmente muslos y encuentros, etc.).

Aparejado a esto, que son índices tangibles de una “crisis” de mercado en el área del consumo, empieza a consolidarse una economía (pre capitalista) sumergida de trueque; unas formas singulares de “tallerismo” o gremialismo feudal, hasta de “comunismo primitivo” en el siglo XXI, basadas en la solidaridad de unos con otros sin que necesariamente medie el resorte de la ganancia; alternativas que se van consolidando a medida que permanece la “crisis” y que pudieran permanecer más allá de ella. Si de lo que se trata es de ahorrar, de “recortar”, de ser “austero”, el perfume puede comprarse a la puerta de la casa, más barato que en Sears o Macy’s y sin necesidad de usar el automóvil. También existe oferta de combustible a domicilio, sin seguro pero igual sin el gasto adicional que se hace en las tiendas de las gasolineras. Vendedores ambulantes de música y películas se encuentran en cada esquina; hace unos meses estaba a 5 dólares el CD pero ya los sueltan a 4 y hasta a 3 dólares. No hay cine, tienda o discográfica que pueda contra esta baratura.

Ahora bien, ¿por qué es que castristas y anticastristas, derechistas e izquierdistas, liberales y conservadores, compran fuera de la regla?, ¿por falta de ética?, ¿por natural propensión a lo ilícito?, ¿por incultura? No, se hace por seguir una política racional de “recortes” y “austeridad” a nivel de familia. Porque si el asunto es “sobrevivir”, eso se puede hacer rozando la animalidad. La decisión autoimpuesta de bajar el nivel de consumo, la eliminación de compras “frívolas” y “banales” afecta mucho más al capitalismo que a otras formas de organización humanas como el feudalismo y el comunismo. Y en eso son visionarios los ideólogos cubanos: aunque lo hacen específicamente en el nivel estético-cultural, el frente abierto en la isla contra la “frivolidad” y la “banalidad” (por ejemplo, en discursos del Asesor Presidencial Abel Prieto y el Ministro de Cultura Rafael Bernal) equivale a la introducción de una fuerza “contrarreformista” en la Cuba de hoy. Una sociedad austera, profunda y culta, balanceada por “recortes dentro de la austeridad”, significa una opción no-capitalista. Es decir, socialista o “comunalista”, como el propio gobierno ha dicho.

La crisis económica genera también la expansión de formas de solidaridad “precapitalistas” que reemplazan las dinámicas de mercado. Las fotos con que he acompañado estos apuntes muestran cabezas de pescado y jabas de frijoles que los pescadores y agricultores del barrio (hablo de Miami) reparten gratuitamente entre amigos para que se ahorren unos quilos. En un vecindario que conozco existe un Publix, un Sedano’s y un “Díaz Supermarket” administrado por un joven cubanoamericano exitoso. ¿Qué está pasando con esto? No es difícil imaginarlo: la “austeridad” lleva a reorientar las políticas domésticas de “recortes” y por tanto a dejar de comprar lo que se puede obtener gratuitamente o a menor precio. Esta contracción obliga a la reducción de empleos o a inflar los precios en los mercados establecidos… Y todo lo anterior, a seguir patinando dentro de la crisis misma.

-VIDEO: “Antena 3″ sobre la voluntad por sobrevivir debajo de la crisis

-FOTOS: ei

Share