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Noviembre 29 (1943): Cena tripartita en Teherán

Enviado por en noviembre 29, 2012 – 0:01 am

Después que Churchill entregó a Stalin la «Espada de Stalingrado» fundida en Sheffield, como regalo del rey George VI, que terminaría cayéndose de las manos al mariscal Kliment Voroshilov, aquellos se sentaron a la mesa con Roosevelt y Stalin soltó que debían ejecutarse sumariamente entre 50 y 100 mil oficiales alemanes. Roosevelt bromeó que a lo mejor bastaba con 49 mil, pero Churchill tomó las cosas en serio y salió del salón. Stalin consiguió que retornara tras decirle que no hablaba en serio. Stalin había logrado ya plantar escuchas por todas partes y prestaba especial atención a Roosevelt, porque buscaba saber de antemano su posición ante la apertura del segundo frente en Europa, a lo cual Churchill se oponía. Sergo Beria era el escucha e informaba que Roosevelt siempre expresaba buenas opiniones, pero Stalin aseguraba que era así porque el servicio secreto americano había detectado ya los micrófonos ocultos (Sergo Beria, Beria, My Father: Inside Stalin’s Kremlin, Londres: Duckworth, 2001, páginas 92 s). Sin embargo, Roosevelt fue a Teherán justamente para demostrarle a Stalin que podía confiar en EE. UU. Y Churchill decía que con Stalin no se equivocaba, como se había equivocado Chamberlain con Hitler. Al otro día se sentarían de nuevo, en la legación británica, a celebrar el cumpleaños 69 de Churchill (Foto © IWM)

 

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