Cuba

Noticias, notas y artículos sobre Cuba

Colaboraciones

Artículos y ensayos de colaboradores

Correo

Opiniones y cartas del lector

US-Mundo

Noticias y notas sobre Miami, US y el mundo

ei

Artículos y ensayos de Emilio Ichikawa

Inicio » ei

La responsabilidad social del novelista Republicano

Enviado por en noviembre 23, 2012 – 14:53 pm

Emilio Ichikawa

La derrota de Mitt Romney canceló la fiesta y el viaje de la victoria que un grupo de ex Rotarios habaneros, simpatizantes del Partido Republicano, había planificado para mediados de enero. Una lástima, porque a la residencia –rentada otras veces- emboscada entre meandros en la vieja Maryland siempre acuden visitantes extraordinarios, con grandes noticias y excelente sentido del humor. Par de atributos del poder.

Fue así que el Dr. Bencomo, cespedista y organizador singular, decidió convocar hoy a las 7:00 de la mañana a un desayuno para liquidar el presupuesto disponible. Otras más definitivas razones: se iba de vacaciones hasta comienzos de enero y se retiraba –a instancias de su esposa pero bajo oposición de los hijos- de la política. Tuviera o no que ver con Cuba. Pero sobre todo si tenía que ver con Cuba.

“No por la victoria de Joe García, esto a mi no me importa, ustedes saben que lo mío era el alzamiento de Fontanar, pero ya estoy viejo para eso. Además, para qué ocupar Fontanar si me han dicho que El Wajay, que era la segunda parte del plan, es más comunista que Pyongyang”, dijo Bencomo en el primer café, antes de dar detalles sobre su idea para el destino de los ahorros de la causa. Quizás molesto por lo que consideró había sido la Feria Comunista del Libro o la Feria del Libro Comunista de Miami, Bencomo reveló: “En la cuenta hay unos 100 mil dólares, vamos a darle 20 mil a tres escritores de los nuestros y el resto lo tiramos en la ceremonia”.

Alguien preguntó qué quería decir con “escritores de los nuestros”. ¿Periodistas que atacaran a Castro? ¿Oradores del Tea Party? ¿Presentadores de TV y locutores del Partido? Y él precisó: “No, premiemos algo más perdurable; por ejemplo, a novelistas fieles al ideal conservador, a la libertad y a la Patria”. Entonces empezaron a salir nombres de narradores premiables. El de un polemista que presumiblemente había votado por McCain y Romney en las últimas elecciones; el de un cuentista que hizo un sonado BBQ la pasada semana contra la presencia de Castro Ibarra en Daytona Beach; y hasta el de un poeta -¿acaso Shakespeare no narraba?- que se había ido a las manos con el supuesto jardinero de Annette Tadeo en Pinecrest. “No me refiero a eso, hay que premiar a escritores que escriban, a novelistas de verdad, con títulos publicados que podamos vender o regalar sin que se note que son propaganda y lo sean. Así hacen quienes ustedes saben, los amigos del mulatico”.

Soler propuso entonces a un sólido historiador que tenía par de biografías-noveladas sobre gente marginal en la Cuba socialista y que se había hecho millonaria en los EEUU a base de sacrificios. No defendía al Partido por las claras, pero por debajo de la mesa dejaba como saldo un elogio al capitalismo y la libertad de empresa. Sin embargo, el candidato recibió una objeción fulminante: esas historias de éxitos en los EEUU también podrían estimular la inmigración de indios y graduados de los círculos bolivarianos de Chávez (en Venezuela ya hay gente con 14 años que nació bajo el chavismo); lo que no es deseable desde el punto de vista del grupo. Al menos en este momento. Soler rectificó: “Bueno, si queremos desanimar a los inmigrantes premiemos a Tino, el sobrino de Fleitas. El tiene una novela violentísima donde secuestran a una modelo en Miami con complicidad del Alcalde…” Bencomo saltó: “Pero eso sería como hablar mal del exilio; no, eso no lo podemos premiar”. El profesor Marcelo, de visita en Miami, sugirió que para estimular una inmigración selectiva se podía reeditar una novela sobre un tipo que acaba en un home y hablaba mal de Castro. “¿Y por qué acabó en un home y no en La Colonya?”, preguntó el directivo. “Bueno, creo que por eso, porque era novelista y…”. Por último Bencomo: “¿Alguien conoce en Miami a tres oficiales retirados del Army?… Señorita, a mí me trae una toronja y agua… Ustedes no se limiten, que este puede ser un desayuno de hasta 100 mil”.

-ILUSTRACION: cartoon-icio.ru

Share